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Cristo es nuestro abogado
Queridos amigos: Continúo mi carta anterior, pues ahora quiero hablar acerca de:
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Cristo es nuestro Sumo Sacerdote
Queridos amigos: Cuando alguien ha alcanzado el conocimiento de lo que como creyente posee, a saber: – Que sus pecados han sido perdonados y que tiene paz para con Dios. – Que por el nuevo nacimiento ha recibido una vida nueva, una nueva naturaleza, una vida divina que no puede pecar.
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¿Cuándo orar?
Está bien decir que conocemos al Señor y respetamos sus derechos sobre nosotros. Pero si el Señor nos preguntara a cada uno: «¿Cuándo te diriges a mí?», «¿cuándo oras?», ¿qué le responderíamos? Su Palabra nos enseña lo que Él espera de los suyos:
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Dios en sí mismo
“Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad” (2 Crónicas 6:1). Cuando la nube –presencia de Dios– llenó el tabernáculo o el templo, ni los sacerdotes ni el mismo Moisés, en su tiempo, podían penetrar en él, “porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios” (Éxodo 40:35; 2 Crónicas 5:14). Él
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¿Dios ha predestinado a algunos para que vayan a la perdición?
Queridos amigos: Ustedes están preocupados porque alguien afirmó que en esta tierra no se puede saber si uno es salvo, pues nadie sabe si ha sido elegido.
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Dios manifestado en carne, en el Nuevo Testamento
“Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne…, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:16). “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre)” (Juan 1:1, 14).
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Dios se reveló progresivamente
1 Corintios 1:21 nos dice que “el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría”. Pero Dios quiso, por propia iniciativa, revelarse progresivamente.
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Dos clases de tentaciones
Santiago 1:2-3, 12 parece estar en contradicción con los versículos 13 a 15. En efecto, primeramente Santiago presenta las “diversas pruebas” como sumo gozo, una prueba de la fe que produce paciencia.
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Ejemplo supremo el
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El acceso al santuario
El tabernáculo nos ha hablado de la Casa de Dios y del conjunto de sus rescatados, representados por las tablas, las cortinas, los doce panes, las columnas y las cortinas (o colgaduras) del atrio, figuras –entonces incompletas– del misterio que debía ser plenamente revelado al apóstol Pablo: la Iglesia que es su Cuerpo (Efesios 3:5-6).
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El amado Hijo del Padre
Su amado Hijo (Colosenses 1:13)
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El anticristo
El nombre de anticristo se encuentra solamente en las epístolas de Juan. Pero, como veremos, se habla de su persona en otros lugares, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En 1 Juan 2, el apóstol escribe a los hijitos, recordándoles que vendrá el anticristo.
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El aprecio de Pablo por Timoteo
En las diversas epístolas, hallamos varias expresiones en las cuales Pablo manifiesta su aprecio y afecto por Timoteo.
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El atrio
En principio, el atrio con su recinto nos habla del testimonio exterior y público que deben dar aquellos que componen la Casa de Dios, por oposición al tabernáculo propiamente dicho, el cual nos presenta el santuario y lo que se contempla en él.
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El Cristo – El Mesías
Unos jóvenes amigos creyentes nos pidieron una vez que habláramos del tema siguiente: ¿Son una misma persona el Cristo profético, el Cristo histórico y el Cristo vivo? Veamos, pues, lo que nos dice la Palabra al respecto.
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El cuerpo de Cristo
“¿Por qué me persigues?”,
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El día de la expiación (ver nota al final del libro)
Entrar mucho más profundamente en lo que le costó a Cristo quitar el pecado de delante de Dios es el preludio de toda restauración. Reconocer la ruina (Levítico 16:1), individual o colectiva, conduce a una apreciación mucho más grande de la obra de Cristo y de su eficacia ante Dios.
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El Hijo de Dios
Había transcurrido algún tiempo desde la pesca milagrosa, cuando Pedro, de rodillas ante Jesús, le dijo: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lucas 5:8). Los discípulos siguieron a su Señor, vieron su poder, su corazón lleno de compasión, sus discusiones con los fariseos y otras sectas judías, y fueron testigos de su rechazo (Mateo 11:20-24;12:14).
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El Hijo del Hombre
En 1 Timoteo 3:16 se nos dice que el misterio de la piedad es grande: “Dios fue manifestado en carne”. En el Antiguo Testamento, Dios se dio a conocer de distintas maneras: por sueños, por visiones, por la aparición de un ángel, por la palabra dicha a los profetas “muchas veces y de muchas maneras” (Hebreos 1:1).
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El holocausto
Como ya lo hemos visto, el holocausto, el sacrificio que es enteramente quemado sobre el altar, viene en primer lugar. En efecto, era importante poner en evidencia primero la perfección de la víctima, perfección que sólo puede ser plenamente apreciada por Dios. El mismo Señor Jesús lo dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida” (Juan 10:17).
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¿El hombre tiene que convertirse?
Querido amigo: El tema abordado por ti merece una seria meditación, por eso quiero ocuparme de él en seguida.
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El lugar santísimo
Como la ciudad de Apocalipsis 21:16, el lugar santísimo era cúbico, manifestando así la perfección de Dios en todo. Era oscuro, pues, según 1 Reyes 8:12, Dios había dicho que “habitaría en la oscuridad”, manifestando de esa forma que aún no había sido plenamente revelado a los hombres.
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El lugar santo
Así como la puerta y el altar de bronce nos hablan del acceso al tabernáculo, abierto a cualquiera que quería venir con un sacrificio, el lugar santo nos presenta el privilegio exclusivo de los sacerdotes. Hoy, para ser sacerdote, es necesario ser hijo de Dios, nacido de nuevo. Y todo hijo de Dios es sacerdote (1 Pedro 2:5) (lo que no era el caso en Israel).
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El milenio
Hemos visto en Zacarías 14:4 que el Señor Jesús descenderá del cielo para juzgar a los enemigos de Israel. Afirmará sus pies sobre el monte de los Olivos (v. 4), en el mismo lugar desde donde ascendió al cielo (Hechos 1:9-12). Primeramente, destruirá el poder del Imperio romano (Europa occidental) que quiere luchar contra él, y echará vivos a sus jefes en el infierno.
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