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Doce temas importantes

de las Sagradas Escrituras

La noción de un Dios supremo, Creador de todas las cosas, es admitida de buen grado aun entre los pueblos no cristianos. Si este Dios supremo no se hubiera ocupado de su criatura después de haberla formado, habría permanecido en esferas alejadas sin ninguna relación con el hombre formado a su imagen y semejanza. Pero Dios se reveló.

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La gloria moral del Señor Jesucristo

El tema de mi meditación en estas páginas es la gloria moral del Señor Jesús o, según nuestro modo de hablar, el carácter de nuestro Señor. En él todo subía a Dios como sacrificio de olor grato. Cualquiera de las expresiones de lo que él era, aun la menor, y cualquiera fuese la circunstancia a que ella se refiriese, era un perfume de incienso. En su persona –pero únicamente en ella, por cierto– el hombre fue reconciliado con Dios. En Jesús, Dios volvió a hallar su complacencia en el hombre, y eso, además, con un incremento inefable, puesto que en Jesús el hombre es más caro para Dios que lo que hubiera podido serlo en una eternidad de inocencia adámica.

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Los cielos abiertos

Meditaciones sobre la epístola a los Hebreos

La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.

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Capítulo 10:19-39

Llegamos a otra hermosa porción de la epístola y, según lo dimos a entender, a una nueva división de la misma. Leeremos desde el versículo 19 hasta el final del capítulo. Ustedes habrán observado la estructura general de las epístolas. Consideremos, por ejemplo, la epístola a los Efesios. Los tres primeros capítulos tratan de la doctrina, y los tres últimos de su aplicación moral.

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Capítulo 11

Hemos llegado al capítulo 11. El versículo 35 del capítulo 10 es un eslabón que vincula los dos grandes pensamientos de la epístola, a saber, que el cristianismo nos coloca dentro del velo y fuera del campamento, es decir, deshace la obra de Satanás, la cual nos había hecho extranjeros de Dios y ciudadanos de un mundo corrompido.

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Capítulo 12

Pasamos al capítulo 12. Ya hemos considerado la doctrina de la epístola. Ahora estamos en su parte práctica, sin que por ello la excelencia de la doctrina deje de brillar. Hemos contemplado los diversos caracteres con los cuales el Señor entró en el cielo; ahora, en el versículo 1, le vemos en el cielo bajo otro carácter. Es el poseedor de varias coronas.

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Capítulo 13

Estamos llegando al final de la epístola y aquí encontramos, como en otras, cierto número de detalles. La estructura de todas las epístolas de Pablo suele comenzar por la doctrina y terminar con exhortaciones. Lo mismo ocurre aquí. “Permanezca el amor fraternal”. Y luego (como un hermano puede ser forastero) dice: “No os olvidéis de la hospitalidad”.

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Capítulo 5:1-10

Leamos ahora hasta el versículo 10 del capítulo 5. Observemos que, desde allí hasta el final del capítulo 6, el apóstol abre un paréntesis para hacernos serias advertencias. Él utiliza mucho ese estilo parentético, y nosotros también hacemos bastante uso de él en las conversaciones que tenemos unos con otros. Esos pequeños intervalos o interrupciones en un discurso siempre son gratos.

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Capítulo 7

El paréntesis termina al final del capítulo 6, presentando a Jesús dentro del velo como nuestro precursor, “hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. Así se vuelve a considerar el gran tema anunciado en el versículo 10 del capítulo 5. Aarón, como lo hemos visto, simplemente fue llamado a ejercer su oficio, mientras Finees lo adquirió.

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Capítulo 8

  Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre (v. 1-2).

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Capítulos 1 y 2

La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.

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Capítulos 3 y 4

Como ya lo hemos señalado, una de las principales características de esta epístola es que nos presenta una vista del cielo tal como está ahora, no como estaba en Génesis 1 ni como estará en los tiempos de Apocalipsis 4 o 21. El cielo de Génesis 1 no tenía un hombre glorificado, no tenía ningún apóstol, ningún sumo sacerdote. El cielo de la epístola a los Hebreos, al contrario, tiene todo esto.

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Capítulos 5:11-14 y 6

Cuando el apóstol se desvía de su argumento para exhortar a los hebreos, observamos que lo que temía en ellos no era la corrupción moral –como en el caso de los corintios–, sino la corrupción doctrinal. ¿No vemos tales variedades morales a nuestro alrededor hoy en día? Una tiene una tendencia corintia, otra una tendencia gálata.

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Capítulos 9 y 10:1-18

Para continuar el estudio de nuestra epístola leeremos ahora el capítulo 9 hasta el versículo 18 del capítulo 10. Esta es la última sección de la parte doctrinal; luego, hasta el final, tenemos exhortaciones morales. Desde el comienzo del capítulo 9 hasta el versículo 18 del capítulo 10, el argumento es uno solo.

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Conclusión

Acabo de trazar algunos de los rasgos de la gloria moral del Señor Jesucristo. Él fue la fiel representación del hombre según Dios, hombre en quien Dios descansaba.

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Conclusión

Recordemos las diversas líneas de pensamiento que corren a través de toda esta epístola y que hemos ido señalando. Al despedirnos de ella podemos repasarla y ver de qué manera estas líneas de pensamiento armonizan entre sí para darnos una conclusión infinitamente divina.   1.  El Espíritu hace a un lado una cosa tras otra para dar lugar a Cristo.

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Conocer al hombre

¿Basta con mirarse al espejo para conocerse? ¿Basta con frecuentar a una persona para saber cómo es? Ni las cualidades naturales ni los defectos se disciernen fácilmente, cuánto menos el alma humana en sus profundos recovecos, que solo ciertas circunstancias pueden sacar a la luz.

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Dios

La revelación que Dios da de sí mismo es progresiva y corresponde a la naturaleza de las relaciones establecidas con su criatura.

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El mundo

La expresión «el mundo» tiene varios sentidos, por lo cual es necesario considerarla en su contexto para no malinterpretar lo que Dios quiere decir a este respecto.

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El pueblo de Israel

Aunque el pensamiento de Dios fue revelarse a toda criatura, escogió un pueblo para que recibiera esta revelación. Y lo escogió según Su propia soberanía, no debido a una calificación particular. Su historia demuestra claramente que el privilegio de ser depositario de los oráculos de Dios no requiere, de entrada, un carácter de nobleza moral.

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Introducción

El tema de mi meditación en estas páginas es la gloria moral del Señor Jesús o, según nuestro modo de hablar, el carácter de nuestro Señor. En él todo subía a Dios como sacrificio de olor grato. Cualquiera de las expresiones de lo que él era, aun la menor, y cualquiera fuese la circunstancia a que ella se refiriese, era un perfume de incienso.

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Jesucristo

Por una parte está el Dios santo, y por la otra el hombre pecador… ¿cómo conciliar estas dos cosas? Preguntas semejantes a esta hallamos en el libro de Job, cuya historia nos lleva a tiempos muy antiguos: ¿Cómo se justificará el hombre con Dios? (Job 9:2).

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La Iglesia

La Iglesia o Asamblea se menciona por primera vez en el evangelio de Mateo, donde el Señor Jesús declara: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18).

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La muerte

Si hay algún tema que nos gustaría evitar, es este. Algunos dirán: ¿Aprender a conocer la muerte? ¡Aún será demasiado pronto cuando se presente! No obstante, siempre está presente a nuestro lado. Pero es la de los demás… ¿Nos ilusionaremos pensando que siempre será la muerte de los otros? ¿No es preciso dar la cara y pensar seriamente en este hecho ineludible?

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