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Capítulo 12

Pasamos al capítulo 12. Ya hemos considerado la doctrina de la epístola. Ahora estamos en su parte práctica, sin que por ello la excelencia de la doctrina deje de brillar. Hemos contemplado los diversos caracteres con los cuales el Señor entró en el cielo; ahora, en el versículo 1, le vemos en el cielo bajo otro carácter. Es el poseedor de varias coronas.

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Capítulo 13

Estamos llegando al final de la epístola y aquí encontramos, como en otras, cierto número de detalles. La estructura de todas las epístolas de Pablo suele comenzar por la doctrina y terminar con exhortaciones. Lo mismo ocurre aquí. “Permanezca el amor fraternal”. Y luego (como un hermano puede ser forastero) dice: “No os olvidéis de la hospitalidad”.

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Capítulo 2

–Hoy Guillermo escuchó una predicación muy extraña –comentó la señora Peña. –¿De qué se trata? –preguntó amablemente el padre, a quien le parecía que un paseo por la mañana le hacía mucho mejor que ir a escuchar un discurso durante una hora–. Hijo, ¿puedes repetirme el texto?

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Capítulo 2

Después de despedirse de Ana y de Antonia, que eran amigas suyas, Elena e Isabel volvieron a su casa por el acostumbrado camino. Al doblar la esquina de la calle Esparteros, se encontraron con una niña bastante asustada, quien las miraba con sus ojos tristes.

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Capítulo 3

Cuando la profesora le entregó el papel, Guillermo le preguntó: –Profesora, ¿ya llamó a su puerta? En el rostro de la profesora se dibujó una expresión de alegría y respondió emocionada:

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Capítulo 3

Cuando llegó a casa, Elena tuvo la grata sorpresa de encontrar a su abuelo Pedro. Este vivía a unas tres horas de viaje en tren y había venido a pasar unos días con su hija, la señora de Robles, quien era viuda. Elena lo abrazó cariñosamente. Después de saludarse, la madre preguntó a Elena dónde se había quedado Isabel.

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Capítulo 4

Esa mañana la señora Peña estaba visiblemente disgustada. Pensando seriamente en lo que había sucedido el día anterior y durante esa noche, no podía negar que había cometido una grave falta al oponerse a su hijo, que había buscado la simpatía y el apoyo de ella, tratando de hallar respuestas a una necesidad que sentía profundamente en su joven corazón.

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Capítulo 4

Al día siguiente, llovió durante toda la mañana y parte de la tarde. Entre dos chaparrones, los chicos se divertían saltando los charcos de agua o tirando piedras en el barro. Otros arrancaban hojas de sus cuadernos, hacían barcos de papel y hasta organizaban grandes batallas navales. Las chicas se quedaron debajo del cobertizo, saltando a la comba o platicando en grupos de tres o cuatro.

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Capítulo 5

Al anochecer, al volver a su casa, se quedó muy sorprendido cuando vio sobre la mesita ubicada junto a la ventana, un libro que reconoció inmediatamente por su cubierta negra. –¡Oh! –exclamó–. ¡Pero si es la Biblia de mi padre! ¡Deben de haber pasado más de diez años desde la última vez que la vi!

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Capítulo 5

–¡Isabel, mira lo que te he comprado! La niña acudió presurosa y recibió agradecida el regalo de su madre. Era un Nuevo Testamento pequeño con Salmos, encuadernado en piel negra, de canto dorado. –¿Te gusta? –¡Oh, muchísimo! ¡Hace tiempo que deseaba tener uno así! ¡Muchas gracias!  

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Capítulo 5:1-10

Leamos ahora hasta el versículo 10 del capítulo 5. Observemos que, desde allí hasta el final del capítulo 6, el apóstol abre un paréntesis para hacernos serias advertencias. Él utiliza mucho ese estilo parentético, y nosotros también hacemos bastante uso de él en las conversaciones que tenemos unos con otros. Esos pequeños intervalos o interrupciones en un discurso siempre son gratos.

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Capítulo 6

Pasaron algunas semanas y, lejos de mejorar, el estado del enfermo empeoraba cada día. Un domingo, antes de empezar la clase de la señorita Vázquez, Laura entró toda llorosa. –Chica, ¿qué te pasa? –le preguntaron varios niños, rodeándola con interés y cariño.

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Capítulo 7

El paréntesis termina al final del capítulo 6, presentando a Jesús dentro del velo como nuestro precursor, “hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. Así se vuelve a considerar el gran tema anunciado en el versículo 10 del capítulo 5. Aarón, como lo hemos visto, simplemente fue llamado a ejercer su oficio, mientras Finees lo adquirió.

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Capítulo 7

Aquella semana trajo gratas sorpresas para Juan Villanueva. Primero, recibió una carta de la casa de reposo, situada en la Sierra de Valdelaguna, anunciándole que, debido a las diligencias del doctor López, le otorgaban una estancia gratuita durante un mes.

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Capítulo 8

  Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre (v. 1-2).

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Capítulos 1 y 2

La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.

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Capítulos 3 y 4

Como ya lo hemos señalado, una de las principales características de esta epístola es que nos presenta una vista del cielo tal como está ahora, no como estaba en Génesis 1 ni como estará en los tiempos de Apocalipsis 4 o 21. El cielo de Génesis 1 no tenía un hombre glorificado, no tenía ningún apóstol, ningún sumo sacerdote. El cielo de la epístola a los Hebreos, al contrario, tiene todo esto.

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Capítulos 5:11-14 y 6

Cuando el apóstol se desvía de su argumento para exhortar a los hebreos, observamos que lo que temía en ellos no era la corrupción moral –como en el caso de los corintios–, sino la corrupción doctrinal. ¿No vemos tales variedades morales a nuestro alrededor hoy en día? Una tiene una tendencia corintia, otra una tendencia gálata.

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Capítulos 9 y 10:1-18

Para continuar el estudio de nuestra epístola leeremos ahora el capítulo 9 hasta el versículo 18 del capítulo 10. Esta es la última sección de la parte doctrinal; luego, hasta el final, tenemos exhortaciones morales. Desde el comienzo del capítulo 9 hasta el versículo 18 del capítulo 10, el argumento es uno solo.

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Charles Studd (1860-1931)

Charles Studd nació en Spratton, Inglaterra en el año 1860. Estudió en el colegio de Eton. Durante ese período se consagró enteramente al críquet y tuvo mucho éxito. Admitido en el equipo nacional, participó en competencias internacionales.

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Conclusión

Si la asamblea realiza su posición fuera del campamento y en los lugares celestiales, probará la poderosa acción del Espíritu de Dios, será nutrida de las cosas celestiales, la espiritualidad se desarrollará y entonces habrá ese sano discernimiento de las cosas.

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Conclusión

Acabo de trazar algunos de los rasgos de la gloria moral del Señor Jesucristo. Él fue la fiel representación del hombre según Dios, hombre en quien Dios descansaba.

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Conclusión

Recordemos las diversas líneas de pensamiento que corren a través de toda esta epístola y que hemos ido señalando. Al despedirnos de ella podemos repasarla y ver de qué manera estas líneas de pensamiento armonizan entre sí para darnos una conclusión infinitamente divina.   1.  El Espíritu hace a un lado una cosa tras otra para dar lugar a Cristo.

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Cristo volverá – y cómo estar preparado para encontrarle

En la Biblia hallamos dos maneras de estar listos para aquel momento:

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