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El Nombre que congrega
“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).
Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.
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Hacia cristo
¿Dónde y cómo deben reunirse los creyentes?
La Sagrada Escritura responde: Donde están dos o tres congregados en mi nombre (hacia el nombre del Señor Jesús), allí estoy yo en medio de ellos.
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La mesa del Señor
En cierto sentido, la «cena del Señor» y la «mesa del Señor» expresan la misma idea; en otro sentido, reflejan un concepto totalmente distinto. A la primera se une la responsabilidad personal e individual; la segunda evoca una responsabilidad colectiva, la cual, naturalmente, recae sobre cada miembro de la colectividad, en la medida del conocimiento que tiene de la verdad. Lo que importa aquí es la autoridad del Señor y sus derechos sobre su Mesa y su Asamblea. De allí proviene la diferencia fundamental y esencial que caracteriza la enseñanza del apóstol en los capítulos 10 y 11 de la primera epístola a los Corintios.
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Antiguo Testamento
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El cuerpo de Cristo
“¿Por qué me persigues?”,
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El ministerio y los dones
Leer 1 Corintios 12; Efesios 4:7-16; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11. En todos estos pasajes se resalta una cosa primordial: el Señor da. En Efesios, es Cristo quien ha dado; en Corintios, es Dios quien “ha colocado” en la Iglesia; en Romanos y en 1 Pedro se tienen dones de gracia diferentes.
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Introducción
Por lo cual cuidaré siempre de recordaros estas cosas, aunque las conocéis, y estáis confirmados en la presente verdad. Y lo tengo por justo, mientras yo esté en esa frágil tienda, estimularos por medio de recuerdos… Y también haré lo posible para que podáis en todo tiempo, después de mi partida, conservar memoria de estas cosas
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Introducción
A muchos cristianos les falta entendimiento con respecto a la vocación del creyente en esta tierra. Creen que todo está arreglado si un pecador se ha arrodillado ante Dios para confesar sus pecados y sabe que éstos le son perdonados por medio de la obra redentora del Señor Jesucristo.
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Introducción
La Palabra dice, hablando de Jesús: No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20).
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La casa de Dios
La Palabra también nos presenta al conjunto de los creyentes como la casa de Dios aquí en la tierra.
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La cena del Señor
Porque yo recibí del Señor lo que también os entregué: que el Señor Jesús, la misma noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed. Esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de mí.
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La Cena y la Mesa del Señor
Los pasajes sobre la institución de la Cena en los tres primeros evangelios y en 1 Corintios 11 hablan en primer lugar a nuestros corazones. ¡Cuánto había “deseado” el Señor comer, por última vez, la pascua con sus discípulos!
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La esposa
Leer Efesios 5:22-32; Mateo 13:45-46; Apocalipsis 19:7-9; 21.
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La mesa del Señor
Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría. Como a sabios os lo digo; juzgad de lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
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La realidad presente
La verdad de la unidad del cuerpo y la de la presencia de Cristo en medio de la Asamblea, prometida a los dos o tres “reunidos en mi Nombre” (Mateo 18:20), son prácticamente desconocidas o abandonadas en los diversos sistemas o denominaciones religiosas que están en el terreno de independencia.
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La ruina
¿Por qué esta casa, tan bien fundada y edificada en el principio, ha sido arruinada al punto de presentar la confusión actual? Mientras dormían los hombres… un enemigo ha hecho esto (Mateo 13:25, 28).
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Nuevo Testamento
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¡“Retén firme lo que tienes”!
¿Acaso volveríamos poco a poco a lo que nuestros padres o nosotros mismos, hemos abandonado por ser malo? ¿Nos inclinaríamos hacia lo que no está establecido sobre «el firme fundamento de Dios»?
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Reunidos en asamblea
La Palabra reconoce ocasiones en que la Iglesia como tal está reunida en la presencia del Señor, teniendo fe en Su promesa: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Estas reuniones tienen cuatro caracteres:
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Volver a “lo que era desde el principio”
¿Qué es lo que llevó –a partir de 1830 (en el tiempo del Despertar)– a nuestros amados hermanos a salir “fuera del campamento” de la cristiandad? ¿No era para salir hacia Cristo, llevando su vituperio? (Hebreos 13:13).
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1. El principio del “remanente”
Cuando Israel hizo el becerro de oro, la justicia de Dios hubiera tenido que destruir al pueblo. Sin embargo, respondió a la intercesión de Moisés y lo perdonó.
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2. El principio según el cual lo que es de Dios subsiste
Hemos visto que si la casa de Dios confiada al hombre ha sido arruinada, no ocurre lo mismo con el cuerpo de Cristo constituido por todos los rescatados. Este, a los ojos del Señor y para la fe, subsiste hoy como en los primeros días.
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Adorar en espíritu y en verdad
Al cotejar Mateo 18:20 con el cap.12 del Deuteronomio puede uno preguntarse si en ambos casos se alude al mismo lugar. En el Deuteronomio se menciona un sitio geográficamente determinado, esto es, Jerusalén, según lo vimos al tratar dicho pasaje. ¿Sería también el caso de Mateo 18:20? Juan 4:20-26 nos da la contestación.
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¿Cómo funciona?
Efesios 4:15-16 y Colosenses 2:19 nos muestran que el cuerpo obtiene todo de la cabeza, la cual es Cristo en el cielo. De Él, según la obra de cada miembro en particular, “el cuerpo… se aumenta con el aumento de Dios” (Colosenses 2:19, V. M.).
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