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Mayil
Su segundo hijo, un niño precioso, nació dos años después de Kinglet. Lo llamó Mayil, que significa: «Pavito real». Esa gente tan amante de los colores vivos no piensa en la vanidad. Para ellos, el pavo real representa sencillamente la hermosura. Mimosa lo llamaba a veces: «Mi hijo dorado», pues la piel aterciopelada de esos pequeños indígenas es más bien dorada que morena.
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Mimosa
Estaba de pie al sol de mediodía cuando la vi por primera vez, radiante en su sari1) rojo y anaranjado, los brazos adornados con pulseras pulidas, como los usan las mujeres hindúes. Parecía un pájaro de los bosques, tan perfecta era la armonía de sus formas y colores; en sus ojos grandes y dulces se leía algo de lo que escondía su alma de niña.
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¿No quemó la planta de tulasi?
El pequeño Music, alegre y regordete, empezaba a correr por toda la casa, cuando una tarde al crepúsculo, mientras Mimosa preparaba la cena, se sobresaltó al oír gritar a su marido. Corrió hacia la galería. –¡Mira, mira! ¡se me clavó una espina en el tobillo del pie derecho!
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Nuevos sufrimientos
Estas cosas sucedieron mientras yo estaba fuera de la casa misionera, y Star no me puso al corriente de los sucesos. Ella no quería aumentar mis preocupaciones y el trabajo difícil que yo había emprendido esos días. De todos modos sabía que yo aprobaba sus decisiones, pues gozábamos de una hermosa comunión en nuestra querida casa de Dohnavur.
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Ocozías - Ciertamente morirás
De la misma manera que el ministerio público de Elías había empezado con un mensaje de juicio para Acab, se termina con un mensaje de muerte dirigido a su malvado hijo, el rey Ocozías.
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Oprimida, pero no desesperada
Mimosa llegó a la casa de su marido tarde en la noche. Allí reinaba una espantosa confusión. Ya había llegado la noticia de su proyecto, lo que sacudió a su indolente marido como también a sus vecinos. La casa se llenó de gente, estaban encolerizados. Todos gritaban juntos, maldiciendo, protestando y acumulando denuncias sobre la cabeza de la pobre mujer.
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Parpom
Pasaron los años. Mimosa había crecido. Ya no era la niña a la que habíamos conocido. Había llegado el día de su casamiento y todo estaba listo para la ceremonia.
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Prefacio
Cuando meditamos sobre el camino de Elías a través del mundo apóstata de su época, bien podemos exclamar, valiéndonos de las palabras de otro: «¡Qué carrera la tuya, Elías!
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Pruebas cotidianas
Así pasaron meses muy sombríos. Mimosa tomó la costumbre de encogerse de hombros y replicar; no se convirtió en un modelo de paciencia de la noche a la mañana; y los severos y frecuentes castigos no contribuyeron a endulzar su carácter.
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Querit - Se secó el arroyo
El profeta había estado solo con Dios en la oración. Luego había hecho una corta pero bella confesión ante el rey apóstata. Pero Dios reserva a Elías un servicio mucho más elevado; llegará el día en que triunfe sobre el conjunto de las tropas de Baal y vuelva a traer a la nación de Israel al Dios vivo. No obstante, todavía no ha llegado el tiempo para la escena del Carmelo.
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Rut alcanza el reposo
Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado (Apocalipsis 19:7).
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Rut la espigadora
Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás (Levítico 19:9-10).
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Rut la esposa
Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos (Sofonías 3:17).
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Rut la extranjera
Jehová abre los ojos a los ciegos… levanta a los caídos… guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene (Salmo 146:8-9).
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Sarepta - La casa de la viuda
El arroyo se había secado, pero Dios permanecía. Él no olvidaba a su siervo. Conocía sus necesidades y había visto el arroyo seco. Pero no había habido ninguna palabra de advertencia ni nueva directiva antes del desecamiento del arroyo. El amor del Señor provee a las necesidades de sus santos, pero las sendas que su sabiduría utiliza los mantiene en el sendero de la fe.
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Semillas divinas
En aquella hora amarga, Mimosa encontró un nuevo socorro divino. En el pueblo había algunas familias cristianas. Ninguna, excepto una, se ocupaba de ella porque pertenecían a otra casta; y después de todo eran cristianas sólo de nombre. Es fácil criticar a esa gente y asombrarse por su falta de amor.
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Un vistazo al pasado
Durante los días siguientes pudimos disfrutar de largas conversaciones; eran como miradas a través de ventanas abiertas al pasado. No creo que en la India se mire con frecuencia de esa manera en la vida de alguna persona. Cierta timidez se desliza, como si se hablara detrás de un vidrio. Así que es poco lo que se puede ver de esas vidas.
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Usted no me engaña
Entonces, Mimosa se fue a los campos llevando a su primogénito. Si bien nunca había oído hablar de Agar (Génesis 21:14-19), en su dolor hizo como ella. Con un pedazo de tela de algodón hizo una hamaca improvisada, la cual colgó de una rama de acacia. Colocó a su bebé dentro y balanceó suavemente la hamaca hasta que la criatura se durmió. Luego se alejó sola y clamó al Señor.
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A los pies del divino Booz
Una vez que Rut está a los pies de Booz, el relato se concentra naturalmente en lo que este último hace. Booz va a obrar para satisfacer los deseos que su amor y su gracia suscitaron, pero también va a actuar en vista de satisfacer su propio corazón. Todo esto evoca el misterio mucho más profundo de Cristo y de sus deseos hacia su Iglesia.
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Apartarse de las falsas asociaciones
Si Elimelec ilustra el camino de la caída, en Noemí vemos el de la restauración. Lejos del país de Jehová durante unos diez largos años, ella buscó su bienestar en el país de Moab y encontró solo la aflicción. Pero, finalmente, la disciplina del Señor llega a su meta, porque leemos: “Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab” (Rut 1:6). ¿Qué la obliga a volver?
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Capítulo 6, versículos 1-3
Se ha señalado que en la epístola a los Efesios las exhortaciones siempre se dirigen en primer lugar a aquellos a quienes se les demanda sujeción. A las exhortaciones especiales les precede una exhortación de orden general a someterse unos a otros (cap. 5:21).
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Condiciones para crecer
¿Por qué somos espigadores tan negligentes? Cierto es que el espigar requiere condiciones a las cuales no siempre estamos de acuerdo en someternos. Esto es evidente a medida que notamos las cualidades que hicieron de Rut una buena espigadora.
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Consejos e instrucciones de los más experimentados
Noemí conocía a Booz desde hacía mucho tiempo; él estaba en condiciones de aconsejar e instruir a Rut. Así también ocurre hoy, hay quienes caminan desde hace mucho tiempo con Cristo; y aunque hayan fallado alguna vez gravemente como Noemí, no obstante la experiencia los hace aptos para dar consejos e instrucciones a los creyentes más jóvenes.
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Cristo asegura el reposo
El modo de obrar de Booz para asegurar el reposo y la satisfacción de su propio corazón, así como el de Rut, es muy significativo. Primero vemos lo que hace con Rut, y luego lo que hace para Rut. En el capítulo 2, él gana su amor; en el capítulo 3, le da la valentía de buscar satisfacer ese amor que él suscitó.
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