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Mateo

Frank Binford Hole (1874-1964) nació en Barnes, cerca de Londres, Inglaterra. Se convirtió al Señor cuando tenía 16 años. Aunque fue muy activo en la obra de evangelización, la mayoría lo conocen mejor como maestro que instruía a los cristianos en la verdad bíblica. Durante su vida, escribió comentarios sobre varios libros de la Biblia. En esta colección deseamos poner al alcance del lector de habla hispana el valioso ministerio escrito del autor.

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¿Diezmar? o ¿no diezmar?

Lo que nos enseña la Biblia sobre el diezmo

Al leer el Antiguo Testamento queda bien claro que Dios exigía de su pueblo terrenal que le diera anualmente una parte de sus ingresos, es decir, la décima parte o el diezmo. Este era un mandamiento adicional a los sacrificios obligatorios que se debían ofrecer a causa de los pecados cometidos, al impuesto del templo y a parte de las cosechas del campo, entre otras ofrendas. Unas eran obligatorias y otras voluntarias.

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Isaías

Frank Binford Hole (1874-1964) nació en Barnes, cerca de Londres, Inglaterra. Se convirtió al Señor cuando tenía 16 años. Aunque fue muy activo en la obra de evangelización, la mayoría lo conocen mejor como maestro que instruía a los cristianos en la verdad bíblica. Durante su vida, escribió comentarios sobre varios libros de la Biblia. En esta colección deseamos poner al alcance del lector de habla hispana el valioso ministerio escrito del autor.

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La ley del leproso

La lepra siempre se consideró como la más repugnante de las enfermedades, la más terrible. No solamente porque el fin de ella es la muerte, sino porque cada parte del cuerpo afectado por ese mal muere realmente mientras el enfermo continúa viviendo. Es pues la lepra, más que cualquier otra enfermedad, una imagen de la muerte y su poder consumiendo la vida. Su comienzo se asemeja al del pecado: es pequeño, insidioso y no se nota ningún síntoma alarmante.

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Manual Pastoral

¿Qué es el servicio pastoral?

Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor. En este pequeño estudio veremos de qué manera Dios satisface las necesidades de los que son preciosos a Su corazón. Asimismo consideraremos por medio de quién trabaja a favor de ellos. Dios mismo ha encomendado a algunos de sus siervos la preciosa tarea de cuidar a los Suyos.

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Capítulo 1

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Capítulo 2

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Capítulo 3

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Capítulo 4

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¿Cuál es la función del pastor a quien Cristo llama?

¿Su papel es mandar y dirigir todo en la iglesia? ¿Delegar funciones, predicar siempre en la congregación? ¿Organizar el culto, las oraciones, los cánticos, los versículos… y por ello recibir un salario? No, no es esto. La Palabra dice a través del apóstol Pedro que en el culto todos los creyentes son un sacerdocio santo y real, para ofrecer alabanzas a Dios:

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Cuidarnos unos a otros

No solo los pastores deben cumplir el trabajo de pastoreo. Hemos visto que todos los ancianos de la iglesia tienen este servicio. Todos los que son espirituales tienen que ayudar para la restauración de un hermano que caiga.

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El asalariado… que no es el pastor

El Señor Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, también hizo referencia al asalariado:

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El leproso y su llaga

La Escritura, especialmente el Antiguo Testamento, abunda en figuras maravillosas de nuestro Señor Jesucristo y de las cosas que le conciernen. En el Nuevo Testamento estas figuras son llamadas sombras, como lo leemos en las epístolas a los Colosenses 2:17 y a los Hebreos 8:5; 10:1.

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El octavo día

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El primer pastor de ovejas

Cuando se considera un tema bíblico, siempre es bueno mirar dónde se encuentra este por primera vez en la Biblia. En Génesis leemos: “Y Abel fue pastor de ovejas… y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:2, 4).

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El Señor es mi pastor

El Salmo 23 nos enseña lo que es un verdadero pastor. Esta porción de la Escritura nos muestra lo que el Señor Jesucristo hace todos los días a favor de nosotros. Él es el modelo para los pastores, les enseña cómo deben servir, ministrar y pastorear las ovejas que ha puesto en sus manos.

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Introducción

Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor.

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Introducción

Al hablar del “diezmo” en este estudio, nos referimos a la décima parte de algo, o sea el 10%. Por ejemplo, si alguien gana 100, dará 10 de lo adquirido. En el lenguaje común también se utilizan las palabras ofrendar u ofrenda, dar y donativo. Tenemos que entender que estas palabras no son sinónimas de diezmar, o de dar el diezmo.

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Isaías 1:1–4:6

De entre todos los profetas, Isaías es el más abundante en el número de referencias a el Cristo (el Mesías) que había de venir, y en la variedad de figuras bajo las que él nos es presentado. Resulta evidente la división en tres secciones principales.

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Isaías 15:1–23:18

Es evidente que, cuando Dios juzga, comienza por el círculo más íntimo. Así fue en los días de Jerusalén, como vemos en Ezequiel 9:6, y el mismo principio es válido para los tiempos del Nuevo Testamento, como se afirma en 1 Pedro 4:17. En Isaías hemos visto las profecías de juicio pronunciadas primero contra Israel; aunque acompañadas con las promesas de restauración y de gloria en su Mesías.

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Isaías 24:1–27:13

Habiendo sido eliminada la última de estas ciudades –sobre la que recaía una carga– el texto profético nos lleva a tener conocimiento, de una manera más general, sobre cuál va a ser el estado de cosas al final de la era. Es un cuadro sombrío y muy triste: toda la tierra fue puesta patas para arriba, y los habitantes dispersos, no importa a qué clase ellos pertenezcan.

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Isaías 28:1–35:10

Habiendo registrado la profecía de la reunión en Jerusalén proveniente de las tierras de aflicción de un remanente, que adoraría al Señor, el profeta vuelve otra vez a la denuncia del estado existente del pueblo. En el capítulo 28, se presenta en primer lugar ante él Efraín, es decir, las diez tribus, en los versículos 1 a 13.

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Isaías 36:1–40:8

Después del hermoso cuadro de la bienaventuranza en la tierra en el milenio, que se nos presenta en el capítulo 35; hay una pausa en la profecía. Los cuatro capítulos 36 a 39 nos dan detalles de la historia en el reinado de Ezequías, que también se relatan en los capítulos 18 a 20 de 2 Reyes, y de nuevo de manera más breve en 2 Crónicas 32.

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Isaías 40:9–45:14

A pesar de que la revelación de la gloria del Señor -como ninguna otra cosa– saca a la luz la pecaminosidad y fragilidad del hombre, también trae “buenas nuevas”; y esto es lo que proporciona el consuelo para “mí pueblo” (v. 9). Sión y Jerusalén son representadas levantando la voz, y diciendo a las ciudades de Judá “¡He ahí a vuestro Dios!” (V. M.).

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