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Doce temas importantes
de las Sagradas Escrituras
La noción de un Dios supremo, Creador de todas las cosas, es admitida de buen grado aun entre los pueblos no cristianos. Si este Dios supremo no se hubiera ocupado de su criatura después de haberla formado, habría permanecido en esferas alejadas sin ninguna relación con el hombre formado a su imagen y semejanza. Pero Dios se reveló.
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Las siete fiestas de Jehová
Etapas de la vida cristiana
Las fiestas de Jehová, como están expuestas en Levítico capítulo 23, eran “fiestas solemnes”, es decir, tiempos fijados para acercarse a Dios y presentarle sacrificios (v. 37). Según el pensamiento divino, no eran fiestas del pueblo, sino “las fiestas solemnes de Jehová”, santificadas para él y para su gloria. Cuando la tradición y los ritos las despojaron de su verdadero carácter –hasta el punto de excluir de ellas al mismo Señor Jesús–, esas fiestas fueron llamadas meramente “fiesta de los judíos” (Juan 5:1; 7:2).
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Una sola ofrenda, varios sacrificios
Levítico 1 a 7
Nos proponemos considerar la muerte del Señor Jesús, “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Será el tema central de la adoración de los redimidos en la eternidad, pero, aunque no podamos sondearlo aquí abajo, es la voluntad del Señor que nuestros corazones se ocupen en él.
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Orientación cristiana
Algunos dicen que nosotros –la Iglesia– no somos la Esposa, sino solamente Israel. ¿Es esto correcto?
No, tal afirmación es incomprensible si leemos atentamente la Palabra de Dios y no introducimos nuestros propios pensamientos; pues en este punto la Palabra esta más que clara. La Esposa (Efesios 5:25-33) es presentada en Apocalipsis 21:2 y 9 como “descendiendo del cielo”. ¿Acaso se puede decir que se trate de Israel? ¡Israel no puede descender del cielo!
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Orientación cristiana
¿Cómo he de imaginarme el “Milenio”?
El milenio es caracterizado especialmente por el hecho de que Cristo como Rey y Mesías morará sobre esta tierra, en medio del renovado pueblo de Israel y en medio de la creación renovada.
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Orientación cristiana
En Juan 7:38: dice el Señor: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. ¿Qué quiere decir el Señor con estas palabras?
En primer lugar, quiere decir que Cristo es el cumplimiento de todo lo que se ha dicho y prometido en el Antiguo Testamento. Luego que la fe debe apoyarse no solamente sobre partes, sino sobre toda la Sagrada Escritura, para que la plena bendición de Dios sea derramada sobre el creyente. Quien cree en el Señor Jesús recibe el Espíritu Santo, y a este Dios no lo da por medida (Juan 3:34).
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Orientación cristiana
Explíqueme, por favor, lo que significa “y tu casa” en Hechos 16:31, puesto que la salvación es una cosa completamente personal.
Muchas veces se pasa por alto la respuesta completa de Pablo y Silas al carcelero de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo, y será salvo, tú y tu casa”. La última parte de la frase debería ser considerada por todos los padres creyentes. Naturalmente se trata de una promesa condicional, porque nadie puede salvarse sin la fe personal en el Señor Jesucristo.
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Orientación cristiana
¿Hay que distinguir entre el “reino” y la “Iglesia”?
Ciertamente, y creo que la diferencia es importante. El “reino” abarca la futura manifestación del poder y de la autoridad del Señor, ante todo en sus relaciones con Israel y con la creación (1 Corintios 15:24; 2 Pedro 1:16-17; Salmo 145). Sin embargo, la “Iglesia” abarca a todos los que se salvan en la actualidad.
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Orientación cristiana
¿Podría usted darme una breve comparación de las dos venidas del Señor?
La clave para entender estas dos venidas la encontramos en 1 Tesalonicenses 4:17 y en Zacarías 14:4. En la primera porción tenemos una clara presentación de la venida del Señor para los suyos. En cambio, la segunda nos muestra su aparecimiento sobre el monte de los Olivos, y allí vendrá con los suyos.
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Orientación cristiana
¿Podría usted darme una definición de los dos términos “pecado” y “pecados”?
Los “pecados” son lo que hayamos hecho, el “pecado” es lo que somos. Cristo murió por nuestros “pecados”, y yo he muerto al “pecado” en Cristo. Los “pecados” me fueron perdonados, pero el “pecado” no puede ser perdonado; Dios no puede sino juzgarlo. El hecho de que he nacido como pecador no me debe ser perdonado, sino que necesito ser librado de este estado. Y lo soy en Cristo.
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Orientación cristiana
¿Podría usted darme una explicación exacta de las palabras “pecado” y “pecados”?
Los “pecados” son lo que hemos hecho, mientras que el “pecado” es lo que somos. Cristo murió por nuestros “pecados”, y en Cristo he muerto al “pecado”. Los “pecados” me han sido perdonados, sin embargo, el “pecado” no puede ser perdonados; Dios solamente puede juzgarlo.
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Orientación cristiana
¿Se puede deducir de Hebreos 9:28 que habrá creyentes que no tendrán parte en el arrebatamiento o rapto?
¡No! La Esposa de Cristo, la Iglesia, es una e indivisible. Este versículo no habla de ninguna manera de una selección. Por primera vez nuestro Señor apareció aquí en la tierra para cumplir la obra de la redención y por segunda vez aparecerá para llevar a la casa del Padre a todos los que aceptaron su obra por la fe.
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Orientación cristiana
¿Se salvan los niños fallecidos temprano de la misma manera como los adultos?
Nadie, ni los niños ni los ancianos, puede salvarse, sino únicamente sobre la base de la obra expiatoria de nuestro gran Salvador Jesucristo. En Mateo 18:1-14, el Señor habla acerca de eso. Dice a los discípulos: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”.
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Conclusión
Cada una de las fiestas que vimos (la Pascua, los panes sin levadura, la gavilla por primicia, la conmemoración al son de las trompetas, la expiación y los Tabernáculos) estaba acompañada de sus respectivos sacrificios, como nos lo muestran estos dos capítulos.
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Conmemoración al son de trompetas
La Pascua tenía lugar el decimocuarto día del primer mes. La gavilla por primicia probablemente era ofrecida el día después del primer sábado que seguía a la Pascua. Pentecostés, cincuenta días más tarde, debía tener lugar, pues, en la primera mitad del tercer mes. Luego venía una larga interrupción hasta el séptimo mes, en el cual tres fiestas se sucedían rápidamente.
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Conocer al hombre
¿Basta con mirarse al espejo para conocerse? ¿Basta con frecuentar a una persona para saber cómo es? Ni las cualidades naturales ni los defectos se disciernen fácilmente, cuánto menos el alma humana en sus profundos recovecos, que solo ciertas circunstancias pueden sacar a la luz.
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Dios
La revelación que Dios da de sí mismo es progresiva y corresponde a la naturaleza de las relaciones establecidas con su criatura.
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El día de la expiación (ver nota al final del libro)
Entrar mucho más profundamente en lo que le costó a Cristo quitar el pecado de delante de Dios es el preludio de toda restauración. Reconocer la ruina (Levítico 16:1), individual o colectiva, conduce a una apreciación mucho más grande de la obra de Cristo y de su eficacia ante Dios.
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El holocausto
Como ya lo hemos visto, el holocausto, el sacrificio que es enteramente quemado sobre el altar, viene en primer lugar. En efecto, era importante poner en evidencia primero la perfección de la víctima, perfección que sólo puede ser plenamente apreciada por Dios. El mismo Señor Jesús lo dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida” (Juan 10:17).
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El mundo
La expresión «el mundo» tiene varios sentidos, por lo cual es necesario considerarla en su contexto para no malinterpretar lo que Dios quiere decir a este respecto.
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El pan de la tierra
En el desierto los israelitas se alimentaban del maná. Cada mañana tenían que levantarse muy temprano a fin de recoger la cantidad que necesitaban para el consumo del día (esto se repite seis veces en Éxodo 16). Era imposible hacer provisiones para más de un día, ya que el maná criaba gusanos.
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El pueblo de Israel
Aunque el pensamiento de Dios fue revelarse a toda criatura, escogió un pueblo para que recibiera esta revelación. Y lo escogió según Su propia soberanía, no debido a una calificación particular. Su historia demuestra claramente que el privilegio de ser depositario de los oráculos de Dios no requiere, de entrada, un carácter de nobleza moral.
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El sacrificio de paz
En la institución de los sacrificios, el sacrificio de paz estaba tercero en la lista (Levítico 1-5). Ahora, al tratarse de las “leyes” de las ofrendas (Levítico 6-7) vemos que es el último. Éste no se ofrecía para ser “aceptado”, como el holocausto, ni para ser “perdonado”, como el sacrificio por el pecado, sino que el que lo ofrecía lo hacía para dar gracias (cap. 7:12).
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Explicación de la palabra “expiación”
Ejemplos:
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