68 resultados
La historia de Si-Hiang
Si-Hiang tenía una larga historia que contar. Su padre era muy pobre y tenía muchos hijos de los cuales la mayor parte, para su gran satisfacción, eran varones.
Capítulo de @book, de @author
La huida
El silencio reinaba en la casa; las mujeres y los niños estaban dormidos. Como era costumbre, los hombres pasaban la noche fuera de la casa, en los salones de juego. El tío número Tres había ido a la cigarrería de opio donde fumaba una pipa tras otra, hasta caer desmayado e inconsciente.
Capítulo de @book, de @author
La humillación profunda, la completa obediencia
Este cuadro en el que contemplamos a Jesús como el objeto central del odio del hombre tiene una grandiosidad que nos supera. Él está allí, en la cruz, sin responder a las burlas, a los sarcasmos, a las injurias de todos, incluidas las de los malhechores que están a cada lado de él.
Capítulo de @book, de @author
La intercesión de Cristo
Por otra parte, en el lugar de gloria donde entró, nuestro Señor Jesucristo continúa en favor de los suyos su incansable actividad. “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios… intercede por nosotros” (Romanos 8:34). Ahí cumple la doble función de sumo sacerdote y de abogado.
Capítulo de @book, de @author
La mano herida
Un edificio ardía en llamas. En la calle, la gente observaba aterrorizada y se preguntaba cómo habría empezado el incendio. De repente, en medio de las llamas, por una ventana del primer piso apareció un pequeño gritando espantado.
Capítulo de @book, de @author
La muerte y el abandono pasaron por tu alma
El culto de adoración es el servicio más maravilloso que haya sido confiado a los hombres. Sin embargo, la mayor parte de los cristianos no dan el primer lugar a ese servicio. También en eso vemos una victoria de Satanás en sus esfuerzos para apartar de lo que es esencial.
Capítulo de @book, de @author
La obra de gracia está terminada, te has sentado en el lugar santo
A partir del versículo 21 toda la escena cambia. Entramos en el terreno de las consecuencias ilimitadas de esta obra infinita, y la primera de todas es la alabanza de Cristo hacia Aquel que lo libró en el momento apropiado.
Capítulo de @book, de @author
La oración en el supermercado
En algunos supermercados hay restaurantes en los cuales los clientes se sirven ellos mismos. En uno de esos comedores, una mujer fue hasta las fuentes de comida, sirvió tres platos y se los llevó a sus hijos, quienes ocupaban una mesa en medio del salón. Luego volvió para servirse su propia comida. Entonces su pequeña hija le gritó: –Mami, ¿debemos orar aquí también?
Capítulo de @book, de @author
La pequeña japonesa
Hace algunos años, un japonés fue condenado por haber cometido muchos crímenes. Una niña de once años de edad, hija de creyentes, deseaba hacer algo para su Salvador. Cuando oyó hablar de la condena del criminal, empezó a orar por él; luego pidió a sus padres que le dieran un tratado cristiano para mandarlo al hombre castigado.
Capítulo de @book, de @author
La pequeña Sofía
En una quebrada encantadora se hallaba la casa de los granjeros. De un lado tenía muy cerca la orilla del bosque, y del otro estaba rodeada de praderas de un verde oscuro. En la primavera florecían allí dorados botones de oro, nomeolvides como ojos celestes y anémonas de un delicado color de rosa, junto al arroyo claro como el cristal.
Capítulo de @book, de @author
La picadura de la abeja
¿Sabías que la abeja, después de picar, muere porque su aguijón queda prendido donde ha picado?
Capítulo de @book, de @author
La recompensa por un vaso de agua
La pequeña Alicia había aprendido de memoria el versículo que dice: “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente…, de cierto os digo que no perderá su recompensa”.
Capítulo de @book, de @author
La salvación final
Creyentes, ante nosotros tenemos una última liberación. De los cielos “esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20-21).
Capítulo de @book, de @author
La salvación por la fe
Capítulo de @book, de @author
La tormenta de nieve
Por una estrecha carretera, un ómnibus transportaba a un grupo de escolares, quienes iban de vuelta a sus casas. La tormenta de nieve era cada vez más fuerte; tan fuerte llegó a ser que en cierto momento, la vía quedó completamente tapada. El ómnibus se salió del camino y sus ruedas quedaron hundidas en la nieve y el barro.
Capítulo de @book, de @author
La víctima expiatoria
Capítulo de @book, de @author
La victoria de la nueva naturaleza
Capítulo de @book, de @author
La vida eterna
Capítulo de @book, de @author
Lista de los nombres
Jade Preciosa: niña china, personaje principal
Capítulo de @book, de @author
Los extranjeros
Los tres extranjeros usaban trajes chinos, pero ellos no eran chinos.
Capítulo de @book, de @author
Max, el gallina
–¡Gallina! ¡Max, el gallina! ¡Max, eres un gallina! –resonaba graciosamente desde el bosque.
Capítulo de @book, de @author
Mirar el lado bueno
Dos niñas jugaban con una pelota de plástico. Pero el viento no las dejaba divertirse a gusto porque les desviaba el balón. Entonces Nelly, enojada, dijo: –Si Dios no enviara el viento podríamos jugar tranquilas. –No, Nelly– le hizo ver su hermana Susy. Dios envía el viento para que seque la ropa que mamá lavó y que tanto necesitamos.
Capítulo de @book, de @author
Nido de cigüeñas
–Mamá ¿por qué no tenemos gansos comos los demás? Al hacer esta pregunta, Lorenzo –un pequeño de apenas diez años–no se dio cuenta de que una sombra pasaba por la pálida cara de la mujer que daba rápidas vueltas a la rueca para no estar ociosa ni siquiera en la penumbra. –Antes teníamos muchos gansos –dijo ella en voz baja, como para sí misma.
Capítulo de @book, de @author
¿No forman estos cristianos una nueva denominación?
Al volver a lo que se ha oído desde el principio, estos creyentes no forman una nueva denominación, sino que desean llevar a cabo en obediencia a la Palabra y a la voluntad de Dios, la unidad de los hijos de Dios en el vínculo de la paz (véase Efesios 4:3).
Capítulo de @book, de @author