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La purificación del leproso
El Señor mismo dijo: Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio (Lucas 4:27).
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La salvación del alma está definitivamente lograda
La explicación de Filipenses 2:12 también ha sido dada frecuentemente. El apóstol no tiene en vista la justificación cuando escribe: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”. En la epístola que envía a los filipenses presenta la salvación como la meta a alcanzar: la liberación al final de la carrera.
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La vasija que contenía el maná
El manicomio más cercano al pueblo de Mimosa se encontraba a 800 km. Si hubiesen sido 8.000 km, hubiera sido lo mismo, pues para que un enfermo fuera admitido, debían llenarse ciertas formalidades, las que Mimosa ignoraba. A lo mejor, ni siquiera sabía que existían manicomios; por lo tanto no podía hacer atender a su marido.
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Las cinco rupias
Todos esos sentimientos interiores nos fueron relatados por Mimosa misma cuando volvió a Dohnavur más tarde. Normalmente no hablaba de sus experiencias personales; las guardaba íntimamente, al abrigo de las vanas conversaciones.
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Mayil
Su segundo hijo, un niño precioso, nació dos años después de Kinglet. Lo llamó Mayil, que significa: «Pavito real». Esa gente tan amante de los colores vivos no piensa en la vanidad. Para ellos, el pavo real representa sencillamente la hermosura. Mimosa lo llamaba a veces: «Mi hijo dorado», pues la piel aterciopelada de esos pequeños indígenas es más bien dorada que morena.
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Mimosa
Estaba de pie al sol de mediodía cuando la vi por primera vez, radiante en su sari1) rojo y anaranjado, los brazos adornados con pulseras pulidas, como los usan las mujeres hindúes. Parecía un pájaro de los bosques, tan perfecta era la armonía de sus formas y colores; en sus ojos grandes y dulces se leía algo de lo que escondía su alma de niña.
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¿No quemó la planta de tulasi?
El pequeño Music, alegre y regordete, empezaba a correr por toda la casa, cuando una tarde al crepúsculo, mientras Mimosa preparaba la cena, se sobresaltó al oír gritar a su marido. Corrió hacia la galería. –¡Mira, mira! ¡se me clavó una espina en el tobillo del pie derecho!
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Nuevos sufrimientos
Estas cosas sucedieron mientras yo estaba fuera de la casa misionera, y Star no me puso al corriente de los sucesos. Ella no quería aumentar mis preocupaciones y el trabajo difícil que yo había emprendido esos días. De todos modos sabía que yo aprobaba sus decisiones, pues gozábamos de una hermosa comunión en nuestra querida casa de Dohnavur.
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Oprimida, pero no desesperada
Mimosa llegó a la casa de su marido tarde en la noche. Allí reinaba una espantosa confusión. Ya había llegado la noticia de su proyecto, lo que sacudió a su indolente marido como también a sus vecinos. La casa se llenó de gente, estaban encolerizados. Todos gritaban juntos, maldiciendo, protestando y acumulando denuncias sobre la cabeza de la pobre mujer.
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Parpom
Pasaron los años. Mimosa había crecido. Ya no era la niña a la que habíamos conocido. Había llegado el día de su casamiento y todo estaba listo para la ceremonia.
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Prefacio del Editor
Este libro fue escrito a petición de un cristiano de la China, después que varias personas hubieron demostrado un gran interés a la explicación que se había dado oralmente sobre el asunto. Salió a luz por primera vez en chino, alrededor de 1938, llevando un mensaje de salvación y de gozo. Muy pronto se difundió por toda la China.
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Pruebas cotidianas
Así pasaron meses muy sombríos. Mimosa tomó la costumbre de encogerse de hombros y replicar; no se convirtió en un modelo de paciencia de la noche a la mañana; y los severos y frecuentes castigos no contribuyeron a endulzar su carácter.
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Semillas divinas
En aquella hora amarga, Mimosa encontró un nuevo socorro divino. En el pueblo había algunas familias cristianas. Ninguna, excepto una, se ocupaba de ella porque pertenecían a otra casta; y después de todo eran cristianas sólo de nombre. Es fácil criticar a esa gente y asombrarse por su falta de amor.
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Un vistazo al pasado
Durante los días siguientes pudimos disfrutar de largas conversaciones; eran como miradas a través de ventanas abiertas al pasado. No creo que en la India se mire con frecuencia de esa manera en la vida de alguna persona. Cierta timidez se desliza, como si se hablara detrás de un vidrio. Así que es poco lo que se puede ver de esas vidas.
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Una fe viva y no una simple profesión de fe
El primer versículo de la epístola a los Hebreos muestra claramente que ella fue dirigida a creyentes judíos. Dios había hablado a los padres por los profetas; cuando “ha hablado por (o en) el Hijo”, su pueblo lo rechazó y lo crucificó. Sin embargo, lo hicieron por ignorancia: “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho” (Hechos 3:17).
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Usted no me engaña
Entonces, Mimosa se fue a los campos llevando a su primogénito. Si bien nunca había oído hablar de Agar (Génesis 21:14-19), en su dolor hizo como ella. Con un pedazo de tela de algodón hizo una hamaca improvisada, la cual colgó de una rama de acacia. Colocó a su bebé dentro y balanceó suavemente la hamaca hasta que la criatura se durmió. Luego se alejó sola y clamó al Señor.
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Aplicación actual
Hemos visto en el cuadro del leproso que fue hecho apto para estar en la presencia de Dios, el aspecto que nos habla de nuestra entrada en las moradas celestiales, en las glorias de la casa del Padre. Pero creemos que esta maravillosa figura puede ofrecer una aplicación más para el tiempo actual, y que encierra a la vez una lección importante.
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Dos avecillas vivas y limpias
He aquí pues al leproso bajo la mirada del sacerdote, quien no encuentra sobre su cuerpo ni un solo lugar sin lepra. ¡Qué gozo, está curado! Usted que ha seguido hasta aquí el camino del leproso en su desgracia, ¿quiere prestar completa atención acerca de lo que debe hacer para su purificación?
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El cordero del sacrificio por la culpa
“Y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová. Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario” (v. 12-13).
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El log de aceite
Asimismo el sacerdote tomará del loga de aceite, y lo echará sobre la palma de su
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El sacerdote saldrá fuera
Acabamos de ver al leproso y a su amigo dándose prisa en el camino que los conduce al sacerdote; pero detengámonos un instante; no olvidemos que el enfermo no puede pasar los límites del campamento: está impuro. ¿Cómo podrá acercarse a la morada del sacerdote que habita en la casa de Dios, en el centro mismo del campamento? Mas ¡qué dicha!
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El sacrificio por el pecado, el holocausto y el presente de flor de harina
Agregar algo quizá podría estropear este cuadro que nos parece perfecto; pero descubrimos que faltan aún algunas pinceladas para completar su perfección. He aquí una: “Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia” (v. 19). ¡Qué obra completa y perfecta realizó nuestro Salvador en la cruz del Calvario!
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En presencia del sacerdote
“Cuando el hombre tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca… será traído a Aarón el sacerdote”. Quisiera llamar la atención sobre la orden dada en este texto: “Será traído a Aarón el sacerdote”. Es terminante y formal; la encontramos nuevamente en el capítulo 14:2.
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Fuera de su tienda
Limpio, rasurado, lavado, el leproso puede volver al campamento; ¡qué hermoso día para él! ¿No nos recuerda esto la declaración apostólica: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo? (Efesios 2:13).
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