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La carga de Star

Mientras tanto en Dohnavur, donde vivíamos con Star, sin conocer ella las circunstancias de su hermana, se sentía particularmente llamada a orar por ella. Mimosa y sus hijos nunca estaban fuera de sus pensamientos. Anhelaba escribirle para pedirle que viniera a vernos.

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La casa encantada

Jade Preciosa se volvió hacia Sinn-Tek: –Hermano mío, ¿a dónde vamos a pasear hoy? Pero antes de que Sinn-Tek tuviera el tiempo de responderle, Sinn-Chang, un pequeño gordo y hablador, exclamó: –¡Hermana mía, hermano mío, vamos a la casa encantada! Jade Preciosa sintió un pequeño escalofrío. –¡No me gusta la casa encantada!

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La historia de Si-Hiang

Si-Hiang tenía una larga historia que contar. Su padre era muy pobre y tenía muchos hijos de los cuales la mayor parte, para su gran satisfacción, eran varones.

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La huida

El silencio reinaba en la casa; las mujeres y los niños estaban dormidos. Como era costumbre, los hombres pasaban la noche fuera de la casa, en los salones de juego. El tío número Tres había ido a la cigarrería de opio donde fumaba una pipa tras otra, hasta caer desmayado e inconsciente.

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La humillación profunda, la completa obediencia

Este cuadro en el que contemplamos a Jesús como el objeto central del odio del hombre tiene una grandiosidad que nos supera. Él está allí, en la cruz, sin responder a las burlas, a los sarcasmos, a las injurias de todos, incluidas las de los malhechores que están a cada lado de él.

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La intercesión de Cristo

Por otra parte, en el lugar de gloria donde entró, nuestro Señor Jesucristo continúa en favor de los suyos su incansable actividad. “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios… intercede por nosotros” (Romanos 8:34). Ahí cumple la doble función de sumo sacerdote y de abogado.

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La marca de Siva

A cierta distancia del pueblo de Mimosa se encontraba una célebre ciudad, verdadera ciudadela de la religión hindú. Su templo estaba ubicado a una altura desde donde se dominaba toda la ciudad. Allí sucedían cosas indescriptibles. Se podía comparar a Sodoma.

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La muerte del padre

–¡No iré a esa peregrinación! Quien se expresaba así con tanta determinación era el jefe de familia. Los suyos, ataviados con sus mejores vestimentas, se preparaban para ir con los otros miembros de su casa a una gran fiesta, en un templo, cerca del mar.

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La muerte y el abandono pasaron por tu alma

El culto de adoración es el servicio más maravilloso que haya sido confiado a los hombres. Sin embargo, la mayor parte de los cristianos no dan el primer lugar a ese servicio. También en eso vemos una victoria de Satanás en sus esfuerzos para apartar de lo que es esencial.

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La obra de gracia está terminada, te has sentado en el lugar santo

A partir del versículo 21 toda la escena cambia. Entramos en el terreno de las consecuencias ilimitadas de esta obra infinita, y la primera de todas es la alabanza de Cristo hacia Aquel que lo libró en el momento apropiado.

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La planta de tulasi

Al oeste del pueblo se encontraban los campos de algodón que habían pertenecido a su familia. Incluso algunos eran todavía propiedad de sus familiares. Trabajaría allí, y ganaría lo suficiente para mantener a su marido y a su hijo. Se puso manos a la obra sin detenerse ni por el viento, ni por el sol.

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La salvación final

Creyentes, ante nosotros tenemos una última liberación. De los cielos “esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20-21).

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La salvación por la fe

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La vasija que contenía el maná

El manicomio más cercano al pueblo de Mimosa se encontraba a 800 km. Si hubiesen sido 8.000 km, hubiera sido lo mismo, pues para que un enfermo fuera admitido, debían llenarse ciertas formalidades, las que Mimosa ignoraba. A lo mejor, ni siquiera sabía que existían manicomios; por lo tanto no podía hacer atender a su marido.

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La víctima expiatoria

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La vida eterna

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Las cinco rupias

Todos esos sentimientos interiores nos fueron relatados por Mimosa misma cuando volvió a Dohnavur más tarde. Normalmente no hablaba de sus experiencias personales; las guardaba íntimamente, al abrigo de las vanas conversaciones.

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Lista de los nombres

Jade Preciosa:                   niña china, personaje principal

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Los extranjeros

Los tres extranjeros usaban trajes chinos, pero ellos no eran chinos.

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Mayil

Su segundo hijo, un niño precioso, nació dos años después de Kinglet. Lo llamó Mayil, que significa: «Pavito real». Esa gente tan amante de los colores vivos no piensa en la vanidad. Para ellos, el pavo real representa sencillamente la hermosura. Mimosa lo llamaba a veces: «Mi hijo dorado», pues la piel aterciopelada de esos pequeños indígenas es más bien dorada que morena.

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Mimosa

Estaba de pie al sol de mediodía cuando la vi por primera vez, radiante en su sari1) rojo y anaranjado, los brazos adornados con pulseras pulidas, como los usan las mujeres hindúes. Parecía un pájaro de los bosques, tan perfecta era la armonía de sus formas y colores; en sus ojos grandes y dulces se leía algo de lo que escondía su alma de niña.

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¿No forman estos cristianos una nueva denominación?

Al volver a lo que se ha oído desde el principio, estos creyentes no forman una nueva denominación, sino que desean llevar a cabo en obediencia a la Palabra y a la voluntad de Dios, la unidad de los hijos de Dios en el vínculo de la paz (véase Efesios 4:3).

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¿No quemó la planta de tulasi?

El pequeño Music, alegre y regordete, empezaba a correr por toda la casa, cuando una tarde al crepúsculo, mientras Mimosa preparaba la cena, se sobresaltó al oír gritar a su marido. Corrió hacia la galería. –¡Mira, mira! ¡se me clavó una espina en el tobillo del pie derecho!

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Nuevos amigos

Después de un momento que pareció interminable a Sinn-Tek, Jade Preciosa reapareció. Entonces salió rápidamente de su escondite para reunirse con su hermana, quien llevaba algo en su mano: –¡Mira, toma una!

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