2 Reyes
2 Reyes

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 7

Perspectiva de muerte para cuatro leprosos

El pueblo de Samaria alcanza el fondo de su miseria. Ahora Dios puede actuar. Por su parte, Eliseo, el profeta de la gracia, responde a la tentativa de homicidio del rey, anunciándole la liberación. Aún hoy, se proclama la salvación. Pero ¡cuántos, como el príncipe, responden con incredulidad y burla!

Cuatro pobres leprosos van a ser empleados para dar a conocer esa salvación (comp. con 1 Corintios 1:28). Sin ninguna intervención humana, el ejército sirio es derrotado. Jehová solo obtuvo la victoria. Ocurre así con la obra de la cruz; allí, Jesús solo triunfó sobre todos nuestros enemigos. Como esos miserables leprosos, nosotros, pobres pecadores, estábamos en una desesperada situación, destinados a una muerte eterna. Ahora, esta es anulada para el creyente. En su lugar halla vida, paz, abundantes y gratuitas riquezas espirituales para el presente, y un porvenir asegurado. Estos son los frutos de la victoria de Cristo en la cruz. En ella el enemigo fue enteramente despojado. Y vemos que bastó solamente levantarse e ir a tomar posesión de estas cosas (v. 5; comp. Lucas 15:18). ¿Ya lo hizo usted? ¿O todavía está “sentado en tinieblas… y sombra de muerte”? (Mateo 4:16, V. M.)

La buena noticia

“Hoy es día de buena nueva” (v. 9). ¡Ah!, si co­nocemos las buenas nuevas del Evangelio, no las guardemos egoístamente para nosotros solos. Apresurémonos a publicar el feliz mensaje a los que todavía se hallan en el desamparo, ignorando la liberación de Dios.

He aquí ahora el día de salvación
(2 Corintios 6:2).

¿No seríamos culpables si calláramos? (véase Ezequiel 33:6). Es lo que la conciencia dicta a los cuatros leprosos. Y sin aguardar la mañana, se dan prisa para ir a gritar la noticia a los porteros de la ciudad. ¡Pero escuchemos los razonamientos que los acogen! El rey y sus siervos discuten y pasan revista a las posibles explicaciones antes de aceptar la más sencilla y maravillosa: esa liberación es la que el profeta había anunciado; viene de Jehová. “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!”, tuvo que decir, extrañado, el Señor Jesús (Lucas 24:25).

La salvación está realmente a la puerta. Pero, para el príncipe incrédulo, allí también se halla el juicio. Es el único que no puede aprovechar el abundante botín. La palabra de Jehová se cumple con exactitud. ¡Y siempre será así!