2 Reyes
Versión Moderna 2025
7
1A lo que respondió Eliseo: ¡Oíd el oráculo de Jehová! Así dice Jehová: Como a estas horas el día de mañana, el seah de flor de harina se venderá por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, en la puerta de Samaria.2Entonces el capitán sobre cuya mano el rey se apoyaba, contestó al varón de Dios, y dijo: He aquí, aun cuando hiciera Jehová acompuertas en el cielo, ¿acaso pudiera suceder esto? Y le respondió: He aquí que tú lo verás con tus ojos, más no comerás de ello.3Había pues cuatro hombres leprosos ba la entrada de la puerta de la ciudad, los cuales dijeron unos a otros: ¿Qué hacemos sentados aquí hasta que muramos?4Si dijéremos: Entremos en la ciudad, el hambre está dentro de la ciudad, y moriremos allí: y si nos sentamos aquí, moriremos también: ahora pues, pasémonos al campamento de los Sirios: si ellos nos concedieren la vida, viviremos; y si nos hicieren morir, tan sólo moriremos.5Levantáronse pues en el crepúsculo vespertino, para irse al campamento de los Sirios; y al llegar a un extremo del campamento de los Sirios, ¡he aquí que no había allí ninguno!6Porque el Señor había hecho que el ejército de los Sirios coyese estruendo de carros, y estruendo de caballos, es decir, el estruendo de un gran ejército; de modo que decían el uno al otro: ¡He aquí que el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes dde los Heteos y a los reyes de los Egipcios, para que vengan contra nosotros!7Por lo cual se elevantaron y echaron a huir en el crepúsculo vespertino, abandonando sus tiendas y sus caballos y sus asnos, en fin, el campamento tal cual estaba, y huyeron por sus vidas.8Llegaron pues aquellos leprosos al extremo del campamento, y entraron en una tienda, y comieron y bebieron; y llevaron de allí plata y oro y vestidos; y se fueron y lo escondieron. En seguida tornaron, y entrando en otra tienda, llevaron de allí también; y se fueron y lo escondieron.9Entonces decían el uno al otro: No es bueno lo que hacemos. Este día es día de albricias; si guardamos silencio y esperamos hasta la luz de la mañana, entonces fnuestra iniquidad nos alcanzará. Venid pues, vamos a dar parte de ello en casa del rey.10En efecto, se fueron, y llamando al portero de la ciudad, les avisaron a él y a los demás, diciendo: Acabamos de ir al campamento de los Sirios; y he aquí que no había allí nadie, ni voz de persona alguna, sino los caballos atados, los asnos atados, y las tiendas lo mismo que estaban antes.11Entonces él llamó a los porteros; y éstos avisaron a la casa del rey adentro.12Levantóse luego el rey, de noche, y dijo a sus siervos: Yo os diré lo que nos han hecho los Sirios. Ellos saben que estamos hambrientos; por lo cual han salido del campamento para esconderse en el campo, diciendo: Cuando salgan de la ciudad, los prenderemos vivos, y entraremos en la ciudad.13Entonces respondió uno de sus siervos, diciendo: Tómense, si bien te parece, cinco de los caballos restantes que han quedado en la ciudad, pues, he aquí que ellos son como toda la multitud de Israel que ha quedado en ella. He aquí que ellos son como toda la multitud de Israel, la cual está ya acabada; pero enviemos, y veamos qué hay.14Y tomaron dos carros con caballos, y envió el rey en seguimiento del ejército de los Sirios, diciendo: Id y ved.15Los siguieron pues hasta el Jordán; y he aquí que todo el camino estaba lleno de vestidos y de enseres, que los Sirios habían desechado en la fuga precipitada. Y volvieron los enviados y se lo avisaron al rey.16Entonces salió el pueblo, y saqueó el campamento de los Sirios: y así fué que en efecto se vendió un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.17Y el rey dió a aquel capitán en cuyo brazo él se apoyaba cargo de la puerta; y atropellóle el pueblo en la puerta, de modo que murió; conforme había dicho el varón de Dios que habló cuando bajó el rey a donde él estaba.18Porque cuando el varón de Dios habló al rey, diciendo: dos seahs de cebada por un siclo, y un seah de flor de harina por un siclo, habrá mañana, como a estas horas, en la puerta de Samaria,19aquel capitán respondió al varón de Dios, diciendo: He aquí, aun cuando Jehová hiciese compuertas en el cielo, ¿acaso pudiera suceder esto? y él le respondió: He aquí que tú lo verás con tus ojos, mas de ello no comerás.20Y así mismo le acaeció; porque el pueblo le atropelló en la puerta de manera que murió.