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Pláticas sencillas

María y los ángeles

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto (v.

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Pláticas sencillas

Misión de los setenta

Jesús mandó setenta mensajeros que fueran delante de él anunciando al pueblo que el reino de Dios se había acercado. Aunque ya había enviado a los doce apóstoles, Jesús quería utilizar el poco tiempo que le quedaba en medio de esta generación incrédula y perversa, decidida a no querer nada de él, porque veía en medio de ella una gran cosecha y pocos obreros para trabajar.

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Muerto con Cristo

Quien ha entendido esto, ya no busca mejorarse. Comprende que no puede mejorar algo que Dios declaró ser enteramente perdido. Pero sabe que Dios lo hizo morir en la cruz, en el Señor Jesús. Eso es lo que confesó en el bautismo. Fue bautizado en la muerte del Señor Jesús y, por el bautismo, fue sepultado juntamente con Cristo para muerte (Romanos 6:3-4).

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Pláticas sencillas

Mujeres que sirven a Jesús

Los hechos relatados en estos tres versículos se encuentran solamente en el evangelio según Lucas. Vemos allí a Jesús, rodeado de sus discípulos, predicando y anunciando el reino de Dios en las ciudades y en los pueblos de Galilea. Como Hijo del Hombre, dependía completamente de Dios en una humildad que nos conmueve.

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Nacido de nuevo

Nacer de nuevo no significa lo que Nicodemo se imaginaba; tampoco es lo que a menudo narran las filosofías de los paganos y las fábulas, a saber, que un anciano volverá a nacer como niño, o será transformado en un joven. Un recién nacido tiene la misma naturaleza que sus padres, nada mejor.

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No más guerra

Las riquezas de la tierra libertada no serán usadas para ocasionar destrucción y miseria. “Y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra” (Miqueas 4:3; Isaías 2:4).

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Pláticas sencillas

No temer a los hombres

Pero ellos no debían temer a los hombres, por malvados que estos fuesen, porque llegaría el día en que Dios lo manifestaría todo a la luz. ¡Que hablen atrevidamente! Si bien su testimonio puede conducirlos a la muerte, ¡no deben temer a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma!

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Nuestro Dios y nuestro Padre

En Efesios 1 encontramos detalles más precisos. En el versículo 3 se llama a Dios “el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Como hombre, el Señor Jesús habla del “Dios mío” (por ejemplo, Mateo 27:46). Como Hijo de Dios, Dios es su Padre (Juan 5:17-18; 17:1, etc.). Después de la resurrección, el Señor introduce a los suyos en esta relación con Dios:

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Nuestro Sacerdote en el cielo

Aunque el primer servicio del Señor Jesús como Sumo Sacerdote se cumplió en la tierra, y precisamente en relación con los pecados, su servicio ahora ya no lleva este carácter. Tras haber cumplido la obra, “se sentó a la diestra de Dios” en el cielo para siempre. “Porque tal sumo sacerdote nos convenía… hecho más sublime que los cielos” (Hebreos 7:26).

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Nuevos cielos y nueva tierra

En 2 Pedro 3 encontramos lo que es la nueva tierra y cómo esta se prepara. Isaías ya había hablado de nuevos cielos y nueva tierra (cap. 65:17; 66:22). Pero, como se desprende de su sentido, no ha visto más allá del milenio. Habla de Jerusalén, de construir casas y de morar en ellas. Ciertamente, hasta de pecadores que son maldecidos y cuyos cadáveres serán vistos.

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Obediencia y sumisión

“Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos” (Salmo 119:4). “En guardarlos hay grande galardón” (Salmo 19:11). “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15:10).

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Objeto y finalidad de las profecías

Muchos cristianos saben DE DÓNDE y DE QUÉ han sido rescatados, pero no han aprendido PARA QUÉ lo han sido. Bástales saber que están seguros de la salvación que han recibido en Cristo, mas ¿no deberían también aspirar a conocer todas las consecuencias de tan grande salvación?

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Ocasiones de caída

Los niños que creen en el Señor tienen tanto valor para su corazón que él pronuncia un juicio muy severo contra cualquiera que los haga tropezar o caer: “Mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (v. 6).

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Orar no es solo para los creyentes experimentados

Cuando los recién convertidos no saben cómo orar, ni si sus ruegos son acertados, ¿les vendría mejor dejarlo para más tarde?

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Orar sin cesar

¿Entonces solo los creyentes maduros, los que han escudriñado atentamente y a fondo la Palabra de Dios, pueden orar? ¡No, a Dios gracias! Como ya hemos dicho, ¿dirán los padres a su hijo que por ser aún pequeño, por hablar torpemente y pedir a veces cosas descabelladas, no debe pedir nada más hasta su mayoría de edad? ¡Ni hablar! Están contentos de que el niño venga a ellos con sus ruegos.

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Otra vez los pequeños

La mansedumbre y la gracia que el Salvador manifestaba respecto a los pequeños, invitaban a los padres a llevarle a sus hijos, a fin de que él los bendijera y orara por ellos. Esto era agradable al corazón del Señor. Amaba a estos pequeños seres que venían a él sin temor, con plena confianza, atraídos por la gracia que el hombre orgulloso, endurecido por el pecado, rechazaba y despreciaba.

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Otras ventajas de la partida de Jesús

El Señor ya no podía enseñar más tiempo a sus discípulos. El Espíritu Santo vendría y les diría lo que ellos no eran capaces de comprender entonces. “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (v. 25-26).

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Ovejas sin pastor

A pesar de ser el objeto del odio, a través del cual su pueblo manifestaba abiertamente que no quería nada de él, Jesús proseguía su obra, predicando el Evangelio del reino en las ciudades y en las aldeas, poniendo su poder y su amor a disposición de quien los necesitara. Sanaba toda enfermedad y toda dolencia (v. 35).

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Pláticas sencillas

Pablo comienza su segundo viaje

“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están” (v. 36). Como ya lo hemos dicho, Pablo no se limitaba solamente a evangelizar.

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Pablo en Atenas

Mientras esperaba a Silas y a Timoteo en Atenas, Pablo no perdía el tiempo. Esta ciudad, famosa por las ciencias y las artes, orgullo de los griegos, estaba hundida en una profunda idolatría, a pesar de la sabiduría de la cual se vanagloriaba. Pablo dice a los corintios:

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Pablo en Berea

No era el pensamiento del Señor que Pablo permaneciera en Tesalónica, lo que él quería cumplir allí ya estaba hecho. Su pronta partida lo motivó a escribir dos epístolas muy importantes. Vemos que el Señor pensaba en nosotros cuando permitió que Pablo se marchase tan pronto de esa ciudad. “Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea.

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Pláticas sencillas

Pablo en la fortaleza

Al oír las palabras: “Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles” (v. 21), no pudieron contener su ira contra Pablo, porque no podían admitir que los gentiles recibiesen una bendición, sobre todo por cuanto ellos rehusaban lo que Dios daba a los gentiles, a quienes despreciaban.

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Pláticas sencillas

Pablo en Tesalónica

Desde Filipos, el apóstol no se detuvo hasta Tesalónica, hoy Salónica. Atravesó Anfípolis y Apolonia, ciudades de las que hoy queda poca cosa. En Tesalónica había una sinagoga de los judíos (v. 1). Pablo se dirigió allí según su costumbre y disertó con los judíos durante tres sábados, explicándoles las Escrituras concernientes a Jesús.

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Pláticas sencillas

Pablo es arrestado en el templo

“Pero cuando estaban para cumplirse los siete días, unos judíos de Asia, al verle en el templo, alborotaron a toda la multitud y le echaron mano, dando voces: ¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar” (v. 27-28).

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