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La seguridad de ser oído

Romanos 8:31-32 dice: Si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?. Y en Juan 16:27 el Señor afirma: “El Padre mismo os ama”.

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La septuagésima semana ¿se ha cumplido ya?

Hemos visto que “hasta el Mesías Príncipe” habían transcurrido 69 semanas. Quedó, pues, una semana. Si esta hubiese seguido sin interrupción a la última de aquellas, ya habría pasado desde hace mucho tiempo. No obstante, esta semana no puede haber pasado aún, pues ni Judá ni Jerusalén han recibido aún las bendiciones del versículo 24.

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La simiente de Abraham

Lo primero que los judíos reivindicaban era que solo ellos eran la simiente de Abraham (Juan 8:33). «Bien –dice el apóstol– entonces tendrán que reconocer a Ismael, pues él también era hijo de Abraham». Y si en este caso se pudiese objetar que la madre de Ismael era tan solo una esclava, de quien descienden los árabes, todavía quedaba Esaú, el padre de los edomitas.

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La tentación exterior

Esta implica, ante todo, la coacción que busca forzar a alguien a obrar contra la voluntad de Dios. La tentación exterior tiene también el carácter de una prueba para la fe. Pablo temía que los tesalonicenses, recién convertidos, hubiesen sido quebrantados por la prueba, que los “hubiese tentado el tentador”, y deseaba informarse acerca de su fe (1 Tesalonicenses 3:5).

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La tentación interior

Ya no se trata de la coacción exterior para hacer el mal

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La transfiguración de Jesús

Propiamente dicho, este acontecimiento no constituye una revelación profética. Es un cuadro en el cual la gloria del reino del Hijo del Hombre y todos los que tomarán parte en él, son representados de una manera clara.

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La túnica de lino (Éxodo 28:39)

“Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores” (Hebreos 7:26). Así fue el Señor Jesús en todo su andar aquí abajo y ése es el carácter que aún hoy lleva en el cielo, base moral de todo su sacerdocio. (Es lo que nos presenta el lino de esta túnica).

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La última guerra de Europa Occidental

Una vez, el Imperio romano, en alianza con la jerarquía religiosa de esta tierra, mató al Señor. “Matémosle, y apoderémonos de su heredad” (Mateo 21:38).

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La vida de resurrección del creyente

Antes de ofrecer la gavilla no se permitía comer pan de trigo nuevo, ni grano tostado, ni en espiga. El mismo día de su resurrección, Jesús se acercó a dos de sus discípulos que iban a Emaús y les explicó “en todas las Escrituras lo que de él decían”. ¡Cuántas maravillas hicieron arder el corazón de Cleofás y de su compañero aquel día!

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La vida eterna

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo…, y juntamente con él nos resucitó” (Efesios 2:5-6; véase también Colosenses 2:13 y 3:1). El nuevo nacimiento nos ha hecho empezar una nueva vida. Somos hechos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4). Podemos, entonces, andar “en vida nueva” (Romanos 6:4).

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La vocación de Dios

Entonces Dios llama a Abram de su tierra, de su parentela y de la casa de su padre, para ir a la tierra que él le mostraría. Esto constituye un nuevo principio.

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Laodicea

¡Qué cambio! “Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca… “

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Las bodas del Cordero

En relación con las bodas del Cordero, Apocalipsis 19:1-9 contiene los cuatro únicos aleluyas (o sea, «load a Jehová») del Nuevo Testamento. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero (v. 7).

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Las cortinas, la tienda y las cubiertas

a) Las cortinas (Éxodo 26:1-6)

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Las desviaciones sexuales

Al hablar de la resurrección, el Señor Jesús subraya que “en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” (Mateo 22:30). En el más allá, la muerte física no se produce más, como tampoco, por consiguiente, la transmisión de la vida. En la tierra, toda vida vegetal, animal o humana se transmite de generación en generación.

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Las dificultades en el servicio

El desánimo

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Las dos bestias

En Apocalipsis 13 vemos dos bestias como instrumentos poderosos de Satanás. Satanás ha sido expulsado del cielo y ahora ejerce todo su poder aquí en la tierra. Pero no lo hace de una manera visible, sino que se vale de instrumentos.

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Las oraciones del señor Jesús en el evangelio según Lucas

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hallamos muchos hombres que han orado. Hemos visto algo de sus oraciones, de la fe que las motivó y de los resultados. Pero hay un ejemplo supremo, el del Hijo del Hombre, Dios manifestado en carne, cuyo camino entero estuvo marcado por la oración. Los evangelios, especialmente, lo muestran dirigiéndose así a Dios, al Padre.

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Las persecuciones (oposición exterior)

Escribiendo a los corintios, el apóstol señala que él mismo tenía “sentencia de muerte”, para que no tuviera confianza en sí mismo, sino en Dios, quien resucita a los muertos, y quien podía librarle. Era consciente de cumplir en su carne “lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” (Colosenses 1:24).

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Las pescas milagrosas

En Lucas 5 Pedro, quien ya se había encontrado con Jesús a orillas del Jordán, conoce su poder y encuentra en él a su Salvador. Ante el milagro, exclama: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Pero Jesús no se apartó. No rechazó al pecador que estaba de rodillas ante él; al contrario, le dijo: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.

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Las preocupaciones

Las circunstancias exteriores, y aún más la incertidumbre del porvenir, provocan en nosotros las preocupaciones, el miedo y la angustia. Nuestra falta de confianza es la causa de ello.

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Las profecías

También los profetas confirman lo mismo en centenares de pasajes. Pero, por enredos de determinado sistema teológico, muchas veces estos textos son desgraciadamente privados de su fuerza. Unas veces son aplicados al regreso del cautiverio de Babilonia. Otras a la primera venida del Señor Jesús a la tierra.

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Las profecías forman un todo

Resulta, pues, de ello, que todas las profecías han sido dadas por medio del Espíritu Santo y constituyen la totalidad de los designios de Dios, los cuales él mismo ha tenido a bien comunicarnos.

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Las promesas de Dios

En Romanos 11:29 leemos: “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”. Se cita muchas veces este pasaje aplicándolo también a nosotros. Y esto puede hacerse, pues es un principio divino. Sin embargo, los que niegan que Israel tenga aún un futuro, deberían notar que estas palabras se aplican en primer lugar a las promesas dadas a Israel.

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