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Con mi Biblia y mis lápices, 2027

Calendario mensual ilustrado para niños.

Libro de @author

Maravillas de la creación, 2027

Calendario mensual con fotos gigantes y una corta meditación bíblica.

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Mimosa

La joven hindú

Este relato verídico es la historia siempre nueva de un alma que se dejó ganar por el infinito amor del Salvador. Para comprenderla mejor, hemos pensado que sería bueno explicar un poco lo que son las «castas». Muchos años antes de la era cristiana, el pueblo hindú estaba dividido en cuatro sociedades: los sacerdotes, los jefes (magistrados y soldados), los agricultores y los vencidos. Las dos primeras «clases» dominaban las otras dos; la tercera gozaba de un monopolio que le aseguraba una buena posición. En cuanto a la cuarta, vivía completamente sometida. Estas divisiones comenzaron a causa de las diferencias de origen y por conquistas que obligaron a vencedores y vencidos a vivir juntos. Con el correr de los siglos, se subdividieron en fracciones muy pequeñas llamadas desde entonces «castas».

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Mis cuentitos

Relatos para niños

Esta es una recopilación y adaptación de narraciones para niños. Tiene el propósito de ayudarles a conocer algo de Dios, el Padre y el Hijo. No tiene la pretensión de ser un manual de instrucción religiosa ni un compendio de moral cristiana. Tampoco sustituye el inmenso valor de la lectura de la Palabra de Dios ni la acción de quienes tienen la responsabilidad de guiar a los niños para que conozcan a Dios y al Señor Jesucristo.

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Siempre alegre - Vol. 2

Nueve cuentos para niños y jóvenes

–Mamá, para dentro de ocho días la escuela ha organizado una excursión. ¿Me permites que vaya yo también? –le gritó Víctor, de doce años, a su madre, antes de llegar a su hogar, una casita rodeada de vides. La madre vino a su encuentro, le acarició la cabeza llena de rulos y le contestó lentamente: –No sé, Víctor, ¿cuánto cuesta?

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Mensaje para todos

Un vistazo a la reconstrucción del muro

Los nobles de Tecoa“Sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor” (Nehemías 3:5).

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A casa

Anita se había portado muy mal por lo que fue castigada; pero no quería reconocer que merecía el castigo y dijo: –Ustedes son malos padres. Quisiera irme de aquí y buscar otro papá y otra mamá. Su padre le contestó tranquilamente: –Está bien, Anita, si así piensas, búscate otros padres. Ponte tu abrigo y vete.

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Adiós, hermanitos

Después de unos días de descanso, la madre sintió que debía marcharse. No podía estar quieta entre nosotros mientras su pequeño «El que trae suerte» abría sus grandes ojos a toda clase de cosas que no olvidaría nunca. También tenía miedo de que oyera palabras que todo su cariño de madre no bastaría para borrar de su memoria.

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Alabemos al Señor en todo tiempo

Con la larga enfermedad de los niños se terminaron los recursos de Mimosa y llegó otra vez el día en que la pobre madre no tuvo nada para darles de comer. Se acordaba de las dos rupias que le habían negado y no quería exponerse a un nuevo rechazo.

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Algunas palabras

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Antes burro que sacerdote

Don Juan estaba en la sala leyendo el periódico cuando, de repente, entró su hijo Federico de cuatro años de edad, llorando amargamente. –Federico ¿qué te pasa? –preguntó el padre muy sorprendido. –Papi, no quiero ser más el sacerdote.

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Átate las sandalias

En ese tiempo, el marido de Mimosa vivía en una ciudad situada a unos 16 km de su pueblo. Ella podía haber venido a la misión sin que él lo supiera, pero era tan honrada que ni se le ocurrió hacerlo. Jamás flaqueó su fidelidad para con ese hombre falto de inteligencia, quien pasaba su tiempo soñando en vez de trabajar para mantener a su familia.

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Booz

Mayil apenas hacía sus primeros pasos cuando nació otro pequeño ser, que iba a ser la alegría de su madre.

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Cabeza de mula

Volvamos atrás para comprender un poco cuáles fueron las causas que motivaron la respuesta a las oraciones de Star.

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Como un martillo

Un misionero –es decir, un creyente que trabaja en lugares apartados para hablar de la obra del Señor Jesús– cumplía su tarea entre unos indígenas. A pesar de sus enseñanzas, no conseguía que ellos se reconocieran pecadores. Cierto día, mientras hablaba con algunos chicos de la tribu, les preguntó: –¿Ustedes creen que nunca hacen nada malo?

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Confianza

Hay muchas cosas que pueden hacernos sentir miedo; por ejemplo, quedarnos solos sin nadie que nos cuide, ir a un lugar que no conocemos; ¡y cuántas cosas más! Eso me recuerda la siguiente historia:

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¿Conoces el camino al cielo?

La lluvia era muy fuerte. En la ciudad todo parecía triste. Los autos iban despacio para no patinar. Las personas caminaban ligero, pues querían llegar pronto a sus casas. Un hombre cruzaba la calle a grandes pasos. De repente sintió que alguien le tiraba de la manga. Se dio vuelta y vio que dos ojos grandes y serios lo miraban fijamente.

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Cuida a mi pajarillo

Mucha gente concurrió, como de costumbre, al velatorio del pequeño Mayil, pero muy poca simpatía testimoniaron a Mimosa.

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Cuidados incomprendidos

Al subir a un vagón de ferrocarril, uno de nuestros amigos halló a todos los pasajeros muy nerviosos. Un hombre llevaba en sus rodillas a una hermosa nena de unos dos años de edad. La pequeña tenía sueño y lloraba, pues apenas se adormecía, el padre la sacudía fuertemente y la obligaba a mantenerse despierta.

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Dar gracias

Pedro, un niño de ocho años de edad, había ido a visitar a su tío, un creyente que siempre daba gracias a Dios antes de comer y acostumbraba leer la Biblia y arrodillarse con su familia para orar antes de acostarse. Todo esto le causó gran impresión a Pedro, quien se preguntó por qué su padre no hacía lo mismo. Cuando volvió a casa, durante el desayuno dijo:

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“Debe” y “haber”

Cierto día, una madre recibió de su hijo de nueve años de edad esta cuenta: «Mamá debe a Santiago: Por haber lavado los platos: 15 $ Por haberme portado bien en clase: 20 $ Por haber barrido la cocina: 10 $ Por haber paseado a mi hermanito: 15 $ Total: 60 $»  

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Dios nos cuida

En el este de una bahía bastante grande, muy junto a la costa del mar Báltico, se encontraba una pequeña finca. Las ventanas de la casa miraban hacia el sur y el oeste, todas con vista sobre el mar.

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