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Enviado por él
En Marcos 6:7 el Señor envía a los discípulos. Los ha enseñado y por eso son aptos para el servicio que les confía. Según el juicio de los hombres, eso no era lógico, pues sabían que los apóstoles eran gente “sin letras y del vulgo” (Hechos 4:13). Y según las normas humanas, de hecho lo eran. No habían estudiado la Teología de esa época.
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¿Es Rusia el “Ras” o “Ros” de Ezequiel 38 y 39?
La palabra hebrea “Ras” o “Ros” está en Ezequiel 38:2, 3 y 39:1, en la versión Reina-Valera de 1909 y otras antiguas, traducida por “cabecera”. Indudablemente, la palabra también se halla en este sentido en la Biblia. Pero, además, también con otras significaciones, como «bilis» y también como nombre propio. Se ve, por ejemplo en Génesis 46:21, que un hijo de Benjamín tenía este nombre.
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Esmirna
Tenemos aquí una clara alusión a las grandes persecuciones que azotaron a la Iglesia durante el segundo y tercer siglos, iniciadas por los emperadores romanos. “Tendréis tribulación de diez días”. Como es sabido, desde Nerón hasta Diocleciano se desencadenaron diez grandes persecuciones, la última de las cuales duró exactamente diez años (de 303 a 313).
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¿Espera Dios algo bueno de la carne?
Qué consolación saber que Dios no espera de la carne nada bueno, sino que la puso de lado para siempre como una cosa mala e incurable y nos pide que hagamos lo mismo. Ella ya no tiene ningún derecho legítimo sobre nosotros. No somos más deudores a la carne “para que vivamos conforme a la carne” (Romanos 8:12).
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¿Está en peligro sin saberlo?
¡Cuatro horas ahorradas! Al oír estas palabras no pude menos que pensar: «Si ahorrar cuatro horas se considera tan importante, ¡cuánto más debería serlo cuando se trata de la eternidad!». Existen millones de hombres inteligentes y previsivos en cuanto a sus intereses en este mundo; pero cuando se trata de los intereses eternos, parece que fueran ciegos; para ellos esto es tiempo perdido.
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Estar con él
¿Para qué nos llama el Señor? ¿Acaso nos llama inmediatamente después de la conversión para hacer una gran obra? No, Él nos llama para que estemos “con él”. Una condición importante para prestar un verdadero servicio es primeramente haber estado con él a fin de ser instruido por él.
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¿Existe aún el Imperio romano?
Sin duda, esta pregunta se la formularán muchos, pues por la Historia hemos aprendido que el Imperio romano fue destruido hace ya 1500 años.
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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?
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Filadelfia
Se caracteriza esta Iglesia por dos cosas: 1. Haber guardado la Palabra de Dios. 2. No haber negado el Nombre del Señor Jesús.
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Fuera de su tienda
Limpio, rasurado, lavado, el leproso puede volver al campamento; ¡qué hermoso día para él! ¿No nos recuerda esto la declaración apostólica: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo? (Efesios 2:13).
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¿Gobierna Dios la tierra?
Si leemos detenidamente las Escrituras, hallamos un fenómeno notable en los designios de Dios respecto a la tierra.
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Gog y Magog
Las naciones son mencionadas aquí por el nombre simbólico: “Gog y Magog”. Son los nombres del gran enemigo de Israel, del cual se habla en Ezequiel 38 y 39. Hemos visto, en el correspondiente capítulo, que era Rusia.
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Gravedad del mal
“Si… pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne…” (Levítico 13:3). No es, pues, solamente un mal superficial el que ha atacado. Es mucho más hondo: su raíz está en nuestro corazón. Y a ese corazón el Sumo Sacerdote lo ha declarado: “Engañoso… más que todas las cosas, y perverso”; (Jeremías 17:9).
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¿Ha desechado Dios a su pueblo?
Pero, ¿es posible que la infidelidad del pueblo anule las promesas incondicionales que Dios hizo a Abraham, a Isaac y a Jacob? el apóstol dice: Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (Romanos 11:29).
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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos
Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:
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¿Hallará Israel tranquilidad y paz en Palestina?
El mundo entero tendrá puesto sus ojos en Palestina y en el pueblo restaurado (Isaías 18:3). Pero Jehová reposará (v. 4). No puede apoyar lo que se emprende con fuerza propia y con la ayuda de poderes mundiales. Aun cuando sus esfuerzos parezcan tener buen éxito, dando aparentemente frutos, Dios hará caer su juicio sobre él (v. 5).
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Hay cosas que no salvan
Para la salvación de su alma, cuídese bien de confiar en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su infancia. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente.
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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.
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He aquí, yo hago nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5)
¡Eso ha ocurrido en la cruz, en cuanto a los creyentes! Allí, “Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3). De ellos puede decirse “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo” (Colosenses 2:11).
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Impedimentos para ser oído
¿Por qué, entonces, tantas oraciones no son escuchadas? Las Escrituras señalan varias causas. Daniel 10 nos muestra que algunas oraciones, buenas en sí mismas, a veces no tienen respuesta porque Satanás, con todas sus fuerzas, intenta impedirla. Al final no puede hacerlo; pero logra, si Dios se lo permite, aplazar momentáneamente la respuesta.
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¡Inmundo, inmundo!
Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo! Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada (v. 45-46).
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¡Invasión en Palestina!
En Isaías 7 tenemos la invasión de Rezín, el rey de Siria. Con tal motivo, Isaías profetiza sobre el futuro. Habla de la virgen que concebirá y parirá un hijo que se llamará Emmanuel, como así también de las invasiones de Egipto y Assur. Aunque ambos acontecimientos hayan tenido un cumplimiento provisional con la invasión de Senaquerib, contemplan realmente el futuro.
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Jesucristo es el mismo… por los siglos
Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
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Juzgarse a sí mismo
En relación con esto las Escrituras nos llaman al juicio de nosotros mismos, no para averiguar si merecemos ocupar este lugar, pues todo cristiano como tal es digno de ello. Vacilar al respecto significaría dudar del valor de la obra del Señor Jesús.
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