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En el monte

El monte ocupa un lugar importante en la Palabra. A menudo Dios se reveló allí, y allí se sentía su presencia. En Moriah, Abraham y su hijo Isaac iban juntos. En Sinaí, Moisés recibió las revelaciones divinas. En el monte Nebo contempló, en la compañía de Dios, toda la extensión del país. La maldición y la bendición eran pronunciadas sobre los montes Ebal y Gerizim.

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En el Nuevo Testamento: el Padre

1.  Excepcionalmente, en el Antiguo Testamento, Dios se designa a sí mismo como Padre: protector, conductor, compasivo ––sea de Israel en otros tiempos (Jeremías 3:4), sea del remanente futuro (Isaías 63:16) o cuando se trata de la dispensación de sus cuidados (Salmo 103:13). Pero no se revela como tal.

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En la casa

Generalmente la casa es para el hombre “su lugar”. Los Proverbios comparan a aquel que se va de su lugar con el “ave que se va de su nido” (Proverbios 27:8). La casa evoca la seguridad, la atmósfera de intimidad de la familia, las circunstancias vividas juntos. ¿Qué conoció Jesús de todo esto en la tierra?

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En la sinagoga y en el templo

Jesús no enseñó solamente en la casa (lugar privado), en el monte o junto al mar (lugares públicos), sino también en las sinagogas y en el templo (lugares religiosos), donde encontró la más fuerte oposición. En los relatos de los evangelios esas sinagogas se ven como un lugar de recursos para las más diversas miserias.

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Explicación de la palabra “expiación”

Ejemplos:

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Introducción

  Quisiéramos ver a Jesús. Juan 12:21 Anduvo haciendo bienes y sanando A todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Hechos 10:38  

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Introducción

El sábado es mencionado a la cabeza de las fiestas solemnes (Levítico 23:2-3) sin que por ello forme parte de las siete fiestas (v. 4). «El primer pensamiento de Dios es el reposo (Génesis 2:2-3), no la inactividad, sino la satisfacción profunda que él experimenta al ver cumplida su obra.

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Introducción

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Introducción

De noche, Jacob, hallándose solo, luchó con el varón misterioso que, al rayar el alba, le venció. El patriarca tuvo que confesar su nombre de engañador. Después de esto fue bendecido y le pidió al Ángel: “Declárame ahora tu nombre”. El Ángel (que sin duda era una personificación del Señor mismo) le dijo: “¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí” (Génesis 32:29).

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Junto al mar

El monte nos habla íntimamente de la comunión con el Señor. El mar presenta, sobre todo, las circunstancias exteriores, el ruido de la muchedumbre, los altibajos de la vida y también el ministerio público que tuvo un amplio lugar en la senda de Jesús.

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La fiesta de los panes sin levadura

En todas las Escrituras, la fiesta de los panes sin levadura está íntimamente ligada a la Pascua. No se podría creer en el Señor Jesús y seguir viviendo como antes. “Nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta… con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” (1 Corintios 5:7-8).

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La fiesta de los tabernáculos

Como la fiesta de los panes sin levadura, la de los Tabernáculos duraba siete días.

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La gavilla por primicia

La Pascua y la fiesta de los panes sin levadura podían ser celebradas en el desierto, pero para traer al Señor la gavilla por primicia era menester haber entrado en la tierra que él les daba. La Pascua era sacrificada por la tarde, a la puesta del sol, y comida en la noche. En la mañana todo estaba terminado (Deuteronomio 16:6-7).

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La ofrenda vegetal

En la ofrenda vegetal, no se trata de una víctima degollada, de sangre derramada, de propiciación ni de pecado. La ofrenda no es ofrecida para “ser aceptada”.

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La pascua

Dios quiere reunir un pueblo alrededor de sí mismo en su reposo para que publique Su alabanza (Isaías 43:21). Para que ello sea posible, todo debe estar en orden no solamente en gracia, sino también en justicia, porque Dios es tanto luz como amor. En figura, la Pascua echa los fundamentos de esta obra.

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La Trinidad

1.  Dios había declarado claramente a Israel por conducto de Moisés: “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4). Por eso el primer mandamiento de la ley precisaba: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.

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Las figuras de Cristo en el Antiguo Testamento

En Lucas 24, en camino a Emaús, Jesús, “comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas”, explicaba a los dos discípulos, “en todas las Escrituras lo que de él decían” (v. 27). Por la noche, reunido con los once, les dice: “Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

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Los principales nombres de Dios en el Antiguo Testamento

En esta revelación progresiva, Dios toma nombres relacionados con ella. En toda la Palabra, el nombre es la persona (comp. Mateo 18:20; 1 Juan 5:13). Sus nombres, pues, forman parte integrante de su revelación. Vale la pena considerar al menos los más esenciales con los cuales él se dio a conocer.En esta revelación progresiva, Dios toma nombres relacionados con ella.

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Los sacrificios por el pecado

Los sacrificios por el pecado y por la culpa no eran librados al discernimiento del israelita; eran ofrendas obligatorias cuando se había cometido alguna falta: “Cuando alguna persona pecare… traerá por su ofrenda…” (Levítico 4:2, 28).

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Pentecostés

Pentecostés se ubica en el centro de las siete fiestas, es el desenlace de las tres primeras. En cierto sentido las fiestas habrían podido terminar allí si el Espíritu de Dios no hubiera tenido en vista la restauración futura de Israel, tipificada por las tres últimas. Asimismo, en la vida del creyente, la restauración a veces es tan necesaria.

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Prefacio

Hace aproximadamente un siglo y medio J. G. Bellet (1795-1864) atrajo el interés de los creyentes con sus dos folletos, siempre actuales: «La gloria moral del Señor Jesucristo» y «El Hijo de Dios». Puso ante sus ojos la vida inmaculada del Señor Jesucristo.

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Prefacio

¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? (Proverbios 30:4) Cuando Jesús preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16). Se lo había revelado el Padre, y por esta razón es llamado “bienaventurado”.

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Prólogo

Las fiestas de Jehová, como están expuestas en Levítico capítulo 23, eran “fiestas solemnes”, es decir, tiempos fijados para acercarse a Dios y presentarle sacrificios (v. 37). Según el pensamiento divino, no eran fiestas del pueblo, sino “las fiestas solemnes de Jehová”, santificadas para él y para su gloria.

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A la edad de doce años

No nos es dicho nada acerca de su vida en Nazaret. Es llamado “el hijo del carpintero” (Mateo 13:55), e incluso “el carpintero” (Marcos 6:3), precisando así cuál era su ocupación.

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