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Obediencia y desobediencia

Con respecto a Deuteronomio capítulo 28, si el lector tiene en cuenta su diferencia con el capítulo 27, podrá leerlo con inteligencia espiritual y verdadero provecho. No exige un laborioso estudio. Se divide de manera clara en dos partes. En la primera tenemos una completa exposición de los resultados de la obediencia (v. 1-14).

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Obediencia y servicio

Bendito sea Dios, somos exhortados a obedecer; a “oír” e inclinarnos con una santa sumisión a su autoridad. En cuanto a esto, también nos apartamos de los incrédulos y sus pretensiones altivas.

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Obedientes a Jesucristo

No intentaremos excusarnos ante el lector por esta larga desviación, pues nos ha parecido necesario tratar a fondo el importante tema de la obediencia y colocar sobre su verdadero fundamento la doctrina presentada en el primer versículo de este capítulo.

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Objetivo de la disciplina

Para concluir, consideremos brevemente el objetivo de la disciplina de la Asamblea. El inspirado apóstol, en 1 Corintios 5, nos dice que el objetivo es la salvación “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:5). Esto es muy valioso. Es digno del Dios de toda gracia.

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Oír… aprender… guardar… practicar

Aquí empieza el segundo discurso de Moisés, que termina al final del capítulo 26. “Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra” (v. 1).

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Omisión en el servicio

“Y Moisés preguntó por el macho cabrío de la expiación, y se halló que había sido quemado; y se enojó contra Eleazar e Itamar, los hijos que habían quedado de Aarón, diciendo: ¿Por qué no comisteis la expiación en lugar santo? Pues es muy santa, y la dio él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación, para que sean reconciliados delante de Jehová.

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Once jornadas hay desde Horeb hasta Cades-barnea

Vamos a continuar ahora con nuestro capítulo, y al hacerlo hemos de llamar la atención del lector sobre el versículo 2. Es un paréntesis muy notable. “Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea”. ¡Once días! ¡Y, sin embargo, emplearon cuarenta años en recorrerlo! ¿Por qué?

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Orar con perseverancia

Todo lo que precede nos conduce naturalmente a otra de estas condiciones morales de la oración, que nos han ocupado hasta aquí. Leamos Lucas 18:1-8. “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

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Orden de los sacrificios

Trataremos ahora acerca del orden en que se suceden los sacrificios en los primeros capítulos. Dios pone en primer lugar el holocausto y en último término el sacrificio por la culpa; termina por donde nosotros empezamos. Este orden es notable y muy instructivo.

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Otros ejemplos para nuestra ayuda

Pero ¿es verdad que los casos registrados en las Escrituras son tan especiales o extraordinarios que no pueden constituir un precedente para nosotros? Si de alguno podría decirse tal cosa sería ciertamente de Abraham. No obstante leemos: “Su fe le fue contada por justicia.

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Otros resultados del nuevo nacimiento

Habiendo dicho lo suficiente como para advertir a aquellos que estén en peligro de caer bajo la influencia de dicha línea de argumentación, pasaré a considerar otro aspecto de los resultados de la regeneración: la disciplina en la casa del Padre.

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Palabras de ánimo para el lector intranquilo

Lector cristiano, investigador inquieto, ¿no es triste que, si bien la Palabra de Dios nos presenta a Cristo sentado a la diestra de Dios en virtud de una redención cumplida, no estemos, en el fondo, mucho más aventajados que los judíos quienes solo tenían un sacerdote humano que se mantenía de pie cada día, haciendo el servicio y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios?

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Para Israel: «He entrado» – Para la Iglesia: «He venido a Jesús»

Ahora, amado lector, permítanos preguntarle, ¿cree que era presunción por parte del israelita expresarse como lo hizo? ¿Era injusto, poco modesto y orgulloso decir: “He entrado”? ¿Hubiese sido más conveniente para él limitarse a expresar la esperanza de que más adelante quizá pudiera entrar en la tierra?

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Para las batallas de Israel: el sacerdote y el oficial

Israel fue llamado a combatir las batallas de Jehová. Desde el momento que entraron en Canaán, tuvieron que hacer la guerra a sus habitantes. “De las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida” (v. 16). Esto era claro y solemne.

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Para los sacerdotes y levitas no había heredad terrenal

El lector ya habrá notado en este capítulo, como en otros, que cada nuevo tema empieza con estas palabras: “Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón”. Los versículos 20 a 32 nos enseñan que los sacerdotes y levitas, los adoradores y los obreros de Dios no debían tener heredad entre los hijos de Israel, sino que debían depender enteramente de Dios para su subsistencia.

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Parte 1

Dos preguntas de gran importancia práctica son:

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Parte 2

Rogamos al lector que abra su Biblia y lea Hebreos 10:7-24. Tendrá allí una visión profunda y maravillosa de la posición y de la obra del cristiano. El inspirado escritor nos ofrece, por decirlo así, tres sólidos pilares sobre los cuales se apoya el edificio entero del cristianismo:

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Parte 3

Dada su importancia, quisiéramos explayarnos un poco más en el tercer punto de nuestro tema –El testimonio del Espíritu Santo en la Escritura–, al que tan solo le hemos dado una rápida ojeada.

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Pecado temporal vs. castigo eterno

No le atribuimos ninguna importancia al argumento deducido de la falta de proporción entre unos pocos años de pecado y una eternidad de ayes y tormentos. No creemos que esta sea la verdadera forma de medir el asunto.

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Pecados totalmente perdonados: ¿sueño o realidad?

Oh, qué bendición poder repetir con el salmista: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”, y: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:1, 5-6). Verdaderamente esto es bendición, y fuera de ella no existe ninguna.

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Pedir con fe

En Mateo 21:22 encontramos otra condición moral esencial para la oración efectiva. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. ¡Esta es una afirmación verdaderamente maravillosa! Le abre a la fe la tesorería del cielo. No hay ningún límite. Nuestro bendito Señor nos asegura que vamos a recibir lo que pidamos con fe sencilla.

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Pensamientos sobre la Cena del Señor

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

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Pentecostés y el lugar de su celebración

Vamos a considerar ahora brevemente la fiesta de Pentecostés, que sigue a la de la pascua. “Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.

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