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The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo
«Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo. Hay actualmente en la tierra “un Cuerpo”, en el que habita el Espíritu, unido a Cristo, la Cabeza. Esa Iglesia, ese Cuerpo, está constituido por todos los que creen verdaderamente en el Hijo de Dios, y que están unidos en virtud del gran hecho de la presencia del Espíritu Santo. No se trata de una opinión, o de cierta idea que pueda aceptar o no a gusto de cada cual. Es un hecho divino.
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La salvación
La Biblia responde a sus argumentos y dudas
Un hombre rico invitó a muchos amigos a un banquete, pero ninguno llegó. Todos mandaron excusas, porque no querían ir. Las excusas eran sumamente absurdas. El primero dijo que había comprado un terreno y tenía que ir a verlo. ¿Cuál era el apuro? Otro dijo que acababa de comprar unos bueyes y tenía que ir a probarlos. ¿Por qué no dejar que los animales descansaran esa noche? Una tercera persona dijo que se acababa de casar y no podía ir. ¿Por qué no podía ir con la esposa?
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Orientación cristiana
La cena del Señor
Para todo aquel que vive habitualmente en la atmósfera de las Escrituras, le parecerá extraño observar la confusión de pensamientos y la diversidad de prácticas respecto a un asunto tan importante, y que es presentado de un modo tan sencillo y claro en la Palabra de Dios.
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Argumentos que pone la gente
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Conclusión
Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. (Romanos 3:28)
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Dudas de muchas personas
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Introducción
Un hombre rico invitó a muchos amigos a un banquete, pero ninguno llegó. Todos mandaron excusas, porque no querían ir. Las excusas eran sumamente absurdas. El primero dijo que había comprado un terreno y tenía que ir a verlo. ¿Cuál era el apuro? Otro dijo que acababa de comprar unos bueyes y tenía que ir a probarlos. ¿Por qué no dejar que los animales descansaran esa noche?
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Diversidad y unidad
Es a la vez interesante e instructivo señalar las variadas líneas de verdad presentadas en el Nuevo Testamento, y ver que todas hallan su centro en esa bendita Persona que es la verdad. Vemos esto tanto en los Evangelios como en las Epístolas. Cada uno de los cuatro Evangelistas, bajo la guía y el poder directos del Espíritu Santo, nos dan una visión particular de Cristo.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El remanente en el pasado y el presente
Seguir, a través de las Escrituras, la historia de lo que se conoce como el remanente, es, además de interesante, muy instructivo y alentador. Podemos señalar desde el principio que la existencia misma de un remanente demuestra el fracaso del testimonio visible o cuerpo profesante, ya sea judío o cristiano.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El rocío de Hermón
La expresión “el rocío de Hermón” parece ser solo un rompecabezas geográfico para algunos. Pero para uno que tiene la mente de Cristo, no es un simple rompecabezas, sino una muy sorprendente y bella figura.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El sacerdocio cristiano
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Hermanos santos
Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús (Hebreos 3:1).
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Introducción
Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Israel y las naciones
Tener presente el propósito original de Dios al enviar el Evangelio a los gentiles, o a las naciones, contribuirá en gran medida a dar claridad y precisión al esfuerzo misionero. Este está claramente indicado en Hechos 15: “Simón ha contado” –dice Santiago– “cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre” (v. 14).
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Jericó y Acor - Privilegio y responsabilidad
El lector hará bien, en primer lugar, en volverse a los dos capítulos de Josué mencionados arriba y leerlos detenidamente. Proporcionan un muy sorprendente e impresionante testimonio del doble efecto que produce la presencia de Dios con su pueblo. En el capítulo 6 se nos enseña que la Divina Presencia aseguró la victoria sobre el poder del enemigo.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La Cena del Señor
La institución de la Cena del Señor debe ser considerada por toda mente espiritual como una prueba realmente conmovedora de los tiernos cuidados y del amor del Señor por su Iglesia.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La disciplina de la asamblea
Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre (Salmo 93:5).
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Los compañeros de David y los amigos de Pablo
Las líneas siguientes son un extracto de una carta dirigida a un amigo, y a pedido de él son enviadas como un mensaje a la Iglesia de Dios. ¡Quiera el Espíritu Santo revestirlas de su poder!
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Públicamente y por las casas
El título de este artículo ha sido tomado del discurso de despedida de Pablo ante los ancianos de Éfeso en Hechos 20. Muestra, de manera muy convincente, la íntima relación que existe entre el trabajo de maestro y el de pastor. El apóstol dice: Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros públicamente y por las casas (v. 20).
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: ¿Qué eres: ayuda o estorbo?
Entre todas las gracias que nos ha concedido el Señor, una de las más grandes es el privilegio de estar presentes en la asamblea de su amado pueblo, donde él ha puesto su nombre. Podemos afirmar con absoluta confianza que toda alma que ama verdaderamente a Cristo se complacerá en hallarse allí donde él ha prometido estar.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Un cuerpo
Estos pasajes presentan una verdad que yo creo que es de fundamental importancia para todos nosotros, tanto individual como corporativamente: la Iglesia en su conjunto es el templo de Dios, y todo creyente es hecho tal, de manera tan real, literal y absoluta, como el templo de la antigüedad en que Dios moraba; solo que, naturalmente, de una manera diferente.
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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Volvamos
Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.
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La solución de Dios
Hemos visto que todos somos pecadores por naturaleza y en la práctica. “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10-12). Además, notamos que con hacer borrón y cuenta nueva no se destruye el pasado; pero Dios está dispuesto a borrarlo todo y salvarnos ahora, porque “he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).
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¿Cómo ser salvo?
Dios dijo que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) y que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Entonces ¿cómo puede salvarse uno? La respuesta es que Cristo “se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:6). Jesús “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24).
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