5 resultados

¿Diezmar? o ¿no diezmar?

Lo que nos enseña la Biblia sobre el diezmo

Al leer el Antiguo Testamento queda bien claro que Dios exigía de su pueblo terrenal que le diera anualmente una parte de sus ingresos, es decir, la décima parte o el diezmo. Este era un mandamiento adicional a los sacrificios obligatorios que se debían ofrecer a causa de los pecados cometidos, al impuesto del templo y a parte de las cosechas del campo, entre otras ofrendas. Unas eran obligatorias y otras voluntarias.

Libro de @author

The Mackintosh Treasury

La Iglesia, el cuerpo de Cristo

«Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo. Hay actualmente en la tierra “un Cuerpo”, en el que habita el Espíritu, unido a Cristo, la Cabeza. Esa Iglesia, ese Cuerpo, está constituido por todos los que creen verdaderamente en el Hijo de Dios, y que están unidos en virtud del gran hecho de la presencia del Espíritu Santo. No se trata de una opinión, o de cierta idea que pueda aceptar o no a gusto de cada cual. Es un hecho divino.

Libro de @author

La mesa del Señor

En cierto sentido, la «cena del Señor» y la «mesa del Señor» expresan la misma idea; en otro sentido, reflejan un concepto totalmente distinto. A la primera se une la responsabilidad personal e individual; la segunda evoca una responsabilidad colectiva, la cual, naturalmente, recae sobre cada miembro de la colectividad, en la medida del conocimiento que tiene de la verdad. Lo que importa aquí es la autoridad del Señor y sus derechos sobre su Mesa y su Asamblea. De allí proviene la diferencia fundamental y esencial que caracteriza la enseñanza del apóstol en los capítulos 10 y 11 de la primera epístola a los Corintios.

Libro de @author

Manual Pastoral

¿Qué es el servicio pastoral?

Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor. En este pequeño estudio veremos de qué manera Dios satisface las necesidades de los que son preciosos a Su corazón. Asimismo consideraremos por medio de quién trabaja a favor de ellos. Dios mismo ha encomendado a algunos de sus siervos la preciosa tarea de cuidar a los Suyos.

Libro de @author

Orientación cristiana

La cena del Señor

Para todo aquel que vive habitualmente en la atmósfera de las Escrituras, le parecerá extraño observar la confusión de pensamientos y la diversidad de prácticas respecto a un asunto tan importante, y que es presentado de un modo tan sencillo y claro en la Palabra de Dios.

Artículo de @author

Capítulo 1

Capítulo de @book, de @author

Capítulo 2

Capítulo de @book, de @author

Capítulo 3

Capítulo de @book, de @author

Capítulo 4

Capítulo de @book, de @author

¿Cuál es la función del pastor a quien Cristo llama?

¿Su papel es mandar y dirigir todo en la iglesia? ¿Delegar funciones, predicar siempre en la congregación? ¿Organizar el culto, las oraciones, los cánticos, los versículos… y por ello recibir un salario? No, no es esto. La Palabra dice a través del apóstol Pedro que en el culto todos los creyentes son un sacerdocio santo y real, para ofrecer alabanzas a Dios:

Capítulo de @book, de @author

Cuidarnos unos a otros

No solo los pastores deben cumplir el trabajo de pastoreo. Hemos visto que todos los ancianos de la iglesia tienen este servicio. Todos los que son espirituales tienen que ayudar para la restauración de un hermano que caiga.

Capítulo de @book, de @author

El asalariado… que no es el pastor

El Señor Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, también hizo referencia al asalariado:

Capítulo de @book, de @author

El primer pastor de ovejas

Cuando se considera un tema bíblico, siempre es bueno mirar dónde se encuentra este por primera vez en la Biblia. En Génesis leemos: “Y Abel fue pastor de ovejas… y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:2, 4).

Capítulo de @book, de @author

El Señor es mi pastor

El Salmo 23 nos enseña lo que es un verdadero pastor. Esta porción de la Escritura nos muestra lo que el Señor Jesucristo hace todos los días a favor de nosotros. Él es el modelo para los pastores, les enseña cómo deben servir, ministrar y pastorear las ovejas que ha puesto en sus manos.

Capítulo de @book, de @author

Introducción

Cuando Dios empieza una relación con un grupo de personas para llamarlo su pueblo, también se hace responsable de cuidarlo, tal como un pastor se ocupa de su rebaño. Qué consuelo saber que Dios siempre ha tenido cuidado de sus ovejas y que está presto a proveerles lo necesario en la manera que él mismo lo considera mejor.

Capítulo de @book, de @author

Introducción

Por lo cual cuidaré siempre de recordaros estas cosas, aunque las conocéis, y estáis confirmados en la presente verdad. Y lo tengo por justo, mientras yo esté en esa frágil tienda, estimularos por medio de recuerdos… Y también haré lo posible para que podáis en todo tiempo, después de mi partida, conservar memoria de estas cosas

Capítulo de @book, de @author

Introducción

Al hablar del “diezmo” en este estudio, nos referimos a la décima parte de algo, o sea el 10%. Por ejemplo, si alguien gana 100, dará 10 de lo adquirido. En el lenguaje común también se utilizan las palabras ofrendar u ofrenda, dar y donativo. Tenemos que entender que estas palabras no son sinónimas de diezmar, o de dar el diezmo.

Capítulo de @book, de @author

Jesucristo, el gran Pastor

¡Esto fue justamente lo que hizo nuestro Señor Jesucristo! “Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

Capítulo de @book, de @author

José

Hay un pastor de quien no hemos hablado, porque es un hombre a quien normalmente no consideramos tanto como pastor. No obstante, leyendo su historia, vemos que lo era. Jacob tenía mucho ganado; sus hijos lo cuidaban, y José, como uno de ellos, también participaba en este servicio. Por varias razones había desavenencias entre José y sus hermanos; ellos lo aborrecían.

Capítulo de @book, de @author

La cena del Señor

Porque yo recibí del Señor lo que también os entregué: que el Señor Jesús, la misma noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed. Esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de mí.

Capítulo de @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Diversidad y unidad

Es a la vez interesante e instructivo señalar las variadas líneas de verdad presentadas en el Nuevo Testamento, y ver que todas hallan su centro en esa bendita Persona que es la verdad. Vemos esto tanto en los Evangelios como en las Epístolas. Cada uno de los cuatro Evangelistas, bajo la guía y el poder directos del Espíritu Santo, nos dan una visión particular de Cristo.

Capítulo de @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El remanente en el pasado y el presente

Seguir, a través de las Escrituras, la historia de lo que se conoce como el remanente, es, además de interesante, muy instructivo y alentador. Podemos señalar desde el principio que la existencia misma de un remanente demuestra el fracaso del testimonio visible o cuerpo profesante, ya sea judío o cristiano.

Capítulo de @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El rocío de Hermón

La expresión “el rocío de Hermón” parece ser solo un rompecabezas geográfico para algunos. Pero para uno que tiene la mente de Cristo, no es un simple rompecabezas, sino una muy sorprendente y bella figura.

Capítulo de @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El sacerdocio cristiano

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).

Capítulo de @book, de @author