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El camino hacia la gloria
Nos diferenciamos de todas las demás criaturas vivientes que nos rodean en la tierra en que estamos, de forma más o menos consciente, bajo la acción de Dios. Éste es el carácter distintivo del hombre. El Dios creador de todas las cosas lo ha hecho a su imagen.
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El perdón de los pecados
Oh, qué bendición poder repetir con el salmista: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”, y: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:1, 5-6). Verdaderamente esto es bendición, y fuera de ella no existe ninguna.
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The Mackintosh Treasury
La autoridad de las Escrituras
La Escritura es la Palabra de Dios, y ella juzga al hombre a fondo. Pone al desnudo las profundas raíces de su naturaleza, descubre los mismos cimientos de su ser moral. Es el único espejo fiel en el cual puede verse perfectamente reflejado. Esta es la razón por la cual al hombre no le gusta la Escritura; no puede soportar la Palabra; intenta ponerla a un lado; le encanta buscar defectos en ella; se atreve a juzgarla.
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La gran comisión
Cuando Dios, desde lo alto del Sinaí, proclamó las duras exigencias del pacto de obras, se dirigió exclusivamente a un solo pueblo y en un solo idioma; su voz fue oída solamente dentro de los estrechos límites del pueblo judío (Éxodo 20). Pero cuando Cristo resucitado envió sus mensajeros de salvación, les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15; compárese Lucas 3:6).
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La ley del leproso
La lepra siempre se consideró como la más repugnante de las enfermedades, la más terrible. No solamente porque el fin de ella es la muerte, sino porque cada parte del cuerpo afectado por ese mal muere realmente mientras el enfermo continúa viviendo. Es pues la lepra, más que cualquier otra enfermedad, una imagen de la muerte y su poder consumiendo la vida. Su comienzo se asemeja al del pecado: es pequeño, insidioso y no se nota ningún síntoma alarmante.
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La venida del Señor
«Creemos que se ha oído el grito de medianoche: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6). Reconocemos el resultado de aquel grito por la gran atención que, desde los años 1830 aproximadamente, se le ha dado a la gloriosa verdad de la venida del Señor. Durante siglos, no se oyó nada sobre el retorno del Esposo. “Mi señor tarda en venir” (Mateo 24:48), fue lo que claramente expresó la Iglesia profesante. La cristiandad estaba dormida. Pero, por la gracia de Dios, se oyó el grito –ese grito que conmueve el alma–: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!”. ¿Estamos preparados? ¿Tenemos el aceite en nuestras vasijas –la verdadera gracia del Espíritu de Dios en nuestros corazones–? ¡Solemne pregunta!
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La venida del Señor
Hoy más que nunca el Señor Jesucristo está a punto de volver, su regreso es inminente. Muchas personas están preocupadas, persuadidas de que algo grave debe acontecer pronto. Pero los burladores y escarnecedores de los últimos tiempos repiten: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento (venida)? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4). Y el siervo malo dice: “Mi Señor tarda en venir” (Mateo 24:48); sin embargo, cierto es que “el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37). “Por tanto… vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44). Estamos seguros de que existe, entre los que son del Señor, una creciente convicción –basada en la Palabra de Dios– de que Cristo volverá pronto para arrebatar a su querida Esposa, es decir, para llevarse a todas las personas redimidas por su preciosa sangre e introducirlas en la “casa del Padre”, donde hay muchas moradas.
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Lecciones del Antiguo Testamento
"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Romanos 15:4). Estas breves palabras confieren al cristiano, de manera clara e inequívoca, un título que lo habilita a recorrer el vasto y magnífico campo de las Escrituras del Antiguo Testamento y a recoger de allí instrucción y consuelo según la medida de su capacidad y el carácter o la profundidad de su necesidad espiritual.
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The Mackintosh Treasury
Temas de doctrina cristiana I
Primera parte
Las doctrinas más interesantes, así como el conocimiento más profundo de las Escrituras, pueden dejar el corazón frío y estéril. Es a Cristo a quien debemos buscar y hallar en la Palabra; y, cuando lo hallamos, debemos alimentarnos de él por la fe. Esto nos dará la frescura, la unción y el poder de vida que tanto necesitamos en estos días de frío formalismo. ¿Qué valor tiene una ortodoxia fría sin un Cristo vivo, conocido en todo su poder y en toda la excelencia de su Persona? La sana doctrina es, sin duda, de inmensa importancia; y todo fiel siervo de Cristo se sentirá imperiosamente llamado a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Pero, después de todo, un Cristo vivo es el alma y la vida, la esencia y la sustancia de la sana doctrina.
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The Mackintosh Treasury
Temas de doctrina cristiana II
Segunda parte
Las doctrinas más interesantes, así como el conocimiento más profundo de las Escrituras, pueden dejar el corazón frío y estéril. Es a Cristo a quien debemos buscar y hallar en la Palabra; y, cuando lo hallamos, debemos alimentarnos de él por la fe. Esto nos dará la frescura, la unción y el poder de vida que tanto necesitamos en estos días de frío formalismo. ¿Qué valor tiene una ortodoxia fría sin un Cristo vivo, conocido en todo su poder y en toda la excelencia de su Persona? La sana doctrina es, sin duda, de inmensa importancia; y todo fiel siervo de Cristo se sentirá imperiosamente llamado a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Pero, después de todo, un Cristo vivo es el alma y la vida, la esencia y la sustancia de la sana doctrina.
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Orientación cristiana
Bosquejos proféticos (1)
No nos será nunca posible “usar (o dividir) bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15), sin tener algún conocimiento de lo que a veces llamamos la «verdad dispensacional», es decir el conocimiento de los caminos de Dios para con los hombres en los diversos periodos o dispensaciones llamadas «las economías».
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Orientación cristiana
Bosquejos proféticos (2)
Como hemos dicho, la economía actual de la gracia acabará a la venida del Señor por su Iglesia. Según lo que nos enseña el Espíritu Santo en las Escrituras, esta preciosa esperanza es la verdadera, propia e inmediata esperanza del cristiano.
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Orientación cristiana
Bosquejos proféticos (3)
El Señor mismo hablaba a menudo de su venida. En Lucas 12:35-36, dice: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguarden a su señor… para que cuando llegue y llame, le abran en seguida”.
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Vida Cristiana
¿Cabe deducir de Hebreos 9:28 que algunos santos no serán arrebatados cuando el Señor venga?
Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan(Hebreos 9:28)
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Vida Cristiana
¿Cabe pensar que Judas estaba presente cuando el Señor instituyó la Cena?
Es imposible que Jesucristo dejara profanar, precisamente al instituirlo, el memorial de Sus padecimientos y de Su muerte.
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Orientación cristiana
Cristo viene otra vez
Cuando volvió al cielo, después de su resurrección, el Señor dejó sin cumplir dos clases de bendiciones, a saber: las que se relacionan con la Iglesia, y las que se vinculan con el pueblo de Israel. Son enteramente distintas las unas de las otras.
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Vida Cristiana
¿Cuál será la suerte de los santos del Antiguo testamento?
Creemos que la Escritura enseña claramente que los creyentes del Antiguo Testamento compartirán la gloria celestial con la Iglesia, aun cuando no formen parte de esta. Hebreos 11:40 es un texto muy diáfano y concluyente en cuanto a este punto: “Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”.
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Mensaje para todos
El período actual y la venida del Señor
Para usar “bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15) es necesario tener por lo menos un mínimo conocimiento de los caminos de Dios para con los hombres en los diversos períodos o «dispensaciones».
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Vida Cristiana
¿Es lícito orar para recibir el Espíritu santo?
No cabe la menor duda que muchos cristianos oran por aquello que ya poseen, sin reparar en ello. La Palabra de Dios nos enseña en numerosos pasajes que todos los creyentes poseen actualmente el Espíritu Santo (Juan 16:14-15; Romanos 5:5; 8:15; 1 Corintios 2:13); y no es muy inteligente orar por lo que ya se tiene.
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Orientación cristiana
La importancia de la doctrina
Debe ser evidente a todo cristiano que reflexiona, la gran necesidad de mantener la pureza de doctrina.
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Orientación cristiana
Lino torcido
El “lino torcido”, figura de la humanidad pura y sin mácula de Cristo, abre a la inteligencia espiritual un manantial precioso y abundante de meditación. La verdad tocante a la humanidad de Cristo debe ser recibida con toda la exactitud de la enseñanza de las Escrituras.
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Orientación cristiana
¿Podemos estar seguros de ir al cielo si morimos?
Muchos creyentes en el día de hoy no están seguros de ir al cielo si mueren. Están confiando en el mismo Salvador en que Pablo confió. ¿Estaba el seguro de ir al cielo cuando muriera?
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Vida Cristiana
¿Podemos orar al Espíritu Santo, esto es, dirigirnos a Él en nuestros ruegos y súplicas?
Todos los verdaderos cristianos reconocemos la divinidad del Espíritu Santo, es decir, que él es una de las tres Personas divinas y no una mera influencia.
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Orientación cristiana
¿Por favor, explíqueme la diferencia entre las obras y la fe?
Es muy instructivo comparar la enseñanza respecto a las obras en las epístolas de Pablo y de Santiago, tanto el uno como el otro divinamente inspirados. Pablo desecha completamente las obras de la ley; Santiago insiste con celo sobre las obras de la fe. Cuando este hecho se ha comprendido bien, toda la dificultad desaparece y vemos brillar la divina perfección de las Sagradas Escrituras.
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