7 resultados
Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
La Biblia nos enseña muchas preciosas verdades relativas a Dios, su naturaleza, sus perfecciones y su ser. Pero eso no es todo lo que nos revela de él. Hay en Dios un misterio que no podemos sondear, porque escapa a la inteligencia humana más elevada.
Libro de @author

La gloria moral del Señor Jesucristo
El tema de mi meditación en estas páginas es la gloria moral del Señor Jesús o, según nuestro modo de hablar, el carácter de nuestro Señor. En él todo subía a Dios como sacrificio de olor grato. Cualquiera de las expresiones de lo que él era, aun la menor, y cualquiera fuese la circunstancia a que ella se refiriese, era un perfume de incienso. En su persona –pero únicamente en ella, por cierto– el hombre fue reconciliado con Dios. En Jesús, Dios volvió a hallar su complacencia en el hombre, y eso, además, con un incremento inefable, puesto que en Jesús el hombre es más caro para Dios que lo que hubiera podido serlo en una eternidad de inocencia adámica.
Libro de @author

Los cielos abiertos
Meditaciones sobre la epístola a los Hebreos
La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.
Libro de @author

Orientación cristiana
El capote del apóstol Pablo (1)
Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos(2 Timoteo 4:13).
Artículo de @author
Orientación cristiana
El capote del apóstol Pablo (2)
Confianza
Artículo de @author
Orientación cristiana
El capote del apóstol Pablo (3)
Pérdidas
Artículo de @author
Vida Cristiana
Sumisión y amor
Al abrir las Sagradas Escrituras, vemos que el propósito de Dios para con el hombre era que éste tuviese una “ayuda idónea (es decir, “capaz” o “apta”) para él”, porque no era “bueno” que estuviera solo (Génesis 2).
Artículo de @author
Capítulo 10:19-39
Llegamos a otra hermosa porción de la epístola y, según lo dimos a entender, a una nueva división de la misma. Leeremos desde el versículo 19 hasta el final del capítulo. Ustedes habrán observado la estructura general de las epístolas. Consideremos, por ejemplo, la epístola a los Efesios. Los tres primeros capítulos tratan de la doctrina, y los tres últimos de su aplicación moral.
Capítulo de @book, de @author
Capítulo 11
Hemos llegado al capítulo 11. El versículo 35 del capítulo 10 es un eslabón que vincula los dos grandes pensamientos de la epístola, a saber, que el cristianismo nos coloca dentro del velo y fuera del campamento, es decir, deshace la obra de Satanás, la cual nos había hecho extranjeros de Dios y ciudadanos de un mundo corrompido.
Capítulo de @book, de @author
Capítulo 12
Pasamos al capítulo 12. Ya hemos considerado la doctrina de la epístola. Ahora estamos en su parte práctica, sin que por ello la excelencia de la doctrina deje de brillar. Hemos contemplado los diversos caracteres con los cuales el Señor entró en el cielo; ahora, en el versículo 1, le vemos en el cielo bajo otro carácter. Es el poseedor de varias coronas.
Capítulo de @book, de @author
Capítulo 13
Estamos llegando al final de la epístola y aquí encontramos, como en otras, cierto número de detalles. La estructura de todas las epístolas de Pablo suele comenzar por la doctrina y terminar con exhortaciones. Lo mismo ocurre aquí. “Permanezca el amor fraternal”. Y luego (como un hermano puede ser forastero) dice: “No os olvidéis de la hospitalidad”.
Capítulo de @book, de @author
Capítulo 5:1-10
Leamos ahora hasta el versículo 10 del capítulo 5. Observemos que, desde allí hasta el final del capítulo 6, el apóstol abre un paréntesis para hacernos serias advertencias. Él utiliza mucho ese estilo parentético, y nosotros también hacemos bastante uso de él en las conversaciones que tenemos unos con otros. Esos pequeños intervalos o interrupciones en un discurso siempre son gratos.
Capítulo de @book, de @author
Capítulo 7
El paréntesis termina al final del capítulo 6, presentando a Jesús dentro del velo como nuestro precursor, “hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. Así se vuelve a considerar el gran tema anunciado en el versículo 10 del capítulo 5. Aarón, como lo hemos visto, simplemente fue llamado a ejercer su oficio, mientras Finees lo adquirió.
Capítulo de @book, de @author
Capítulo 8
Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre (v. 1-2).
Capítulo de @book, de @author
Capítulos 1 y 2
La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.
Capítulo de @book, de @author
Capítulos 3 y 4
Como ya lo hemos señalado, una de las principales características de esta epístola es que nos presenta una vista del cielo tal como está ahora, no como estaba en Génesis 1 ni como estará en los tiempos de Apocalipsis 4 o 21. El cielo de Génesis 1 no tenía un hombre glorificado, no tenía ningún apóstol, ningún sumo sacerdote. El cielo de la epístola a los Hebreos, al contrario, tiene todo esto.
Capítulo de @book, de @author
Capítulos 5:11-14 y 6
Cuando el apóstol se desvía de su argumento para exhortar a los hebreos, observamos que lo que temía en ellos no era la corrupción moral –como en el caso de los corintios–, sino la corrupción doctrinal. ¿No vemos tales variedades morales a nuestro alrededor hoy en día? Una tiene una tendencia corintia, otra una tendencia gálata.
Capítulo de @book, de @author
Capítulos 9 y 10:1-18
Para continuar el estudio de nuestra epístola leeremos ahora el capítulo 9 hasta el versículo 18 del capítulo 10. Esta es la última sección de la parte doctrinal; luego, hasta el final, tenemos exhortaciones morales. Desde el comienzo del capítulo 9 hasta el versículo 18 del capítulo 10, el argumento es uno solo.
Capítulo de @book, de @author
Conclusión
Acabo de trazar algunos de los rasgos de la gloria moral del Señor Jesucristo. Él fue la fiel representación del hombre según Dios, hombre en quien Dios descansaba.
Capítulo de @book, de @author
Conclusión
Recordemos las diversas líneas de pensamiento que corren a través de toda esta epístola y que hemos ido señalando. Al despedirnos de ella podemos repasarla y ver de qué manera estas líneas de pensamiento armonizan entre sí para darnos una conclusión infinitamente divina. 1. El Espíritu hace a un lado una cosa tras otra para dar lugar a Cristo.
Capítulo de @book, de @author
Dios el Espíritu Santo
Consideremos ahora la tercera Persona de la Trinidad. Con esta sola palabra (la Trinidad) se designa el misterio insondable de la existencia de tres Personas en la unidad de un solo Dios.
Capítulo de @book, de @author
Dios el Hijo
La Palabra de Dios establece, de manera clara y positiva, la divinidad del Hijo y la del Espíritu Santo.
Capítulo de @book, de @author
Dios el Padre
Él es el Padre en el sentido más elevado y excelente, como Padre de nuestro adorable Salvador, el Señor Jesucristo, su Hijo unigénito desde la eternidad (Juan 1:14, 18), el Hijo de su amor (Colosenses 1:13) y su Hijo amado como hombre en la tierra. A Jesús, sobre todo en el evangelio según Juan, le agrada presentar a Dios como el Padre, como su Padre.
Capítulo de @book, de @author
Introducción
La Biblia nos enseña muchas preciosas verdades relativas a Dios, su naturaleza, sus perfecciones y su ser. Pero eso no es todo lo que nos revela de él. Hay en Dios un misterio que no podemos sondear, porque escapa a la inteligencia humana más elevada.
Capítulo de @book, de @author