2 Crónicas
2 Crónicas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 35

La Pascua preparada y celebrada

La celebración de la Pascua por Josías y el pueblo ocupa aquí cerca de un capítulo, mientras que el segundo libro de los Reyes le consagra solo tres versículos (cap. 23:21-23). Es la consecuencia del retorno a la Palabra, a la cual asistimos en el capítulo precedente. Para Israel, la Pascua era la primera institución divina, dada ya antes de la salida de Egipto. Correspondía al recuerdo de la gran liberación. Para los hijos de Dios, existe también tal «memorial» (1 Corintios 11:24-25). Alrededor de la Mesa del Señor, cada primer día de la semana los redimidos recuerdan su gran salvación y a Aquel que la cumplió. ¿Qué caracteriza esta Pascua así como el culto cristiano? Primero, la presencia del arca: Cristo (v. 3). Después, necesariamente, la santidad: al ser santa el arca, los levitas deben santificarse a fin de estar limpios para esta presencia. Finalmente, el objeto mismo de la fiesta es la ofrenda de los sacrificios. Nos recuerdan que cada creyente está invitado a ofrecer a Dios, no solo el domingo, sino sin cesar,

Sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre
(Hebreos 13:15).

Belleza de un verdadero despertar – Una advertencia descuidada

Se está a punto de dar vuelta a la página. Los espantosos reinados de Manasés y Amón condujeron a que Jehová tomase una decisión irrevocable respecto de Judá. Pero, ¡cuán precioso es ver la gracia que en este período final produce un despertar como el de Josías!

El juicio del mundo actual también está a la puerta. Todo lo deja prever. Sin embargo, aun en tiempos como estos, el Espíritu de Dios se complace en suscitar despertares aquí y allá. Y ante todo, él desea producir un despertar en cada uno de nuestros corazones.

Esta Pascua recuerda los días de antaño; no solo los de Salomón y David, sino los antiguos tiempos de Samuel. Todo se hace con orden; cada uno está en su lugar; se ejercita el amor fraternal. Es una escena que brilla tanto más, por cuanto se halla intercalada entre los impíos reinados de los precedentes reyes y la decadencia final que va a seguir.

El fin de Josías no está a la altura del resto de su carrera. Al igual que Ezequías, tropieza en sus relaciones con los poderes políticos de su tiempo. Pese a una advertencia, que viene de Dios mismo, se opone al Faraón y halla la muerte en una batalla que no debió dar.