Capítulo 2
Preparativos para la construcción del templo
Las relaciones de Hiram, rey de Tiro, con Salomón prefiguran las que tendrán con Israel todas las naciones de la tierra durante el reinado de mil años. Entonces, “la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa” (Isaías 11:9-10). Hiram bendice a Jehová, quien hizo los cielos y la tierra (v. 12).
Además de lo que David había acumulado para la casa de Dios, también había preparado obreros para cumplir el trabajo (final del v. 7; véase también 1 Crónicas 22:15-16). Así ocurre hoy en día con la obra del Señor. Todo trabajo para él necesita una cuidadosa «puesta a punto» de sus siervos. Empezar demasiado pronto un servicio nos expone, por consiguiente, a hacer un mal trabajo. Dios, que preparó las obras, también llamó y formó a los obreros para hacerlas. Efesios 2:10 nos recuerda que “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.
Hiram-abi, imagen del Espíritu Santo que envía a los obreros
Al meditar el libro de los Reyes, comprendimos que Hiram-Abi (o Hiram, que debe distinguirse del rey), el obrero más hábil entre todos, era una figura del Espíritu Santo. Bajo la esclarecida dirección de ese hombre, los artesanos preparados por David van a cumplir su tarea. El creyente será hecho capaz de servir, al dejarse conducir por el Espíritu de Dios. Vemos, en los Hechos, cómo el Espíritu comunica a los apóstoles las órdenes del Señor (Hechos 1:2; 8:29; 13:2, 4); ¡prestemos oído a su voz! Como a Pablo y a sus compañeros, ella nos dirá a menudo: «¡No hagas esto; no vayas allá!» (Hechos 16:6-7).
Fueron contados 153.600 hombres para hacer el trabajo. Algunos eran changadores, otros tallaban piedras; finalmente había capataces. Así, se sugiere la actividad cristiana de tres formas:
1. llevar las cargas por medio de la oración;
2. sacar piedras vivas de la cantera del mundo y labrarlas: obra del evangelista y de los otros ministerios (Efesios 4:11-12);
3. velar sobre la obra y la manada (1 Timoteo 3; 1 Pedro 5:1-4).
Hay un detalle notable: los equipos se componen de cananeos, esos extranjeros que otrora eran enemigos y una trampa para Israel. Durante el reinado del rey de paz, llegan a ser útiles servidores.
