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Pláticas sencillas

El llamamiento de Leví

Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba.

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El llamamiento de los primeros discípulos

Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

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El mayor mandamiento

Un escriba, viendo que Jesús había respondido bien a los saduceos, se le acercó y le preguntó cuál era el más grande de todos los mandamientos. Esta pregunta no tenía el carácter insidioso de las anteriores, sino que provenía del interés real que este escriba tenía en el asunto, sobre todo porque los fariseos creían que había más mérito en cumplir unos mandamientos que otros.

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El regreso de los apóstoles

Estos versículos nos presentan una circunstancia que forma parte del servicio y que es de mucho interés para los siervos del Señor, así como para todos los redimidos, pues todos tienen un servicio que realizar.

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En camino hacia Jerusalén

Jesús y sus discípulos dejaron Galilea por última vez antes de la crucifixión. Era un momento muy solemne, y pasó desapercibido tanto por el pueblo como por los discípulos.

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En manos de los soldados

Cumplida la obra de los judíos, y también la de Pilato, Jesús pasó a las brutales manos de los soldados romanos. Estos hallaron placer en cumplir la voluntad de los hombres responsables de un crimen sin nombre ante el cielo y la tierra.

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Encuentro de Jesús con los suyos

En el resto del capítulo Jesús se da a conocer a los suyos. Primero se apareció a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. En Juan 20:1-18 la vemos llorando en el sepulcro. Objeto de una liberación tan maravillosa, su corazón estaba profundamente dolido al pensar que no volvería a ver a su Señor. Él lo sabía.

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Exhortaciones a la vigilancia

En Oriente, cuando las hojas de la higuera brotan, se sabe que el verano está cerca. Jesús dijo a sus discípulos que lo mismo les sucedería a ellos cuando las cosas de las que había hablado tuvieran lugar; ellos sabrían que su venida para establecer el reino iba a llegar.

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Expuesto a los insultos de todos

Cuando los soldados terminaron su cruel trabajo, Jesús fue expuesto, durante las siguientes tres horas, a los insultos de todas las clases sociales, desde los líderes del pueblo hasta los ladrones crucificados a su lado. Los que pasaban por allí lo insultaban, meneando la cabeza y diciendo: “¡Bah!

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Getsemaní

Se acercaba la hora de la angustia, en la cual Jesús debía avanzar resueltamente para encontrarse con el enemigo en su última fortaleza y sufrir todas las consecuencias del pecado, para salvar al pecador.

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Herodes y Juan el bautista

Herodes oyó hablar de Jesús. Para algunos era Elías, y para otros un profeta. Para Herodes, cuya conciencia le acusaba por el crimen que había perpetrado para agradar a Herodías, Jesús era Juan el Bautista, resucitado de entre los muertos. Y decía: “Por eso actúan en él estos poderes” (v. 14).

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Institución de la Cena

Jesús iba a cumplir en la cruz lo que representa la fiesta de la pascua. A partir de entonces, esta ya no tendría más razón de ser. Por eso, aún en la mesa, Jesús instituyó la Cena, el memorial de su muerte que todos sus redimidos tienen el privilegio de tomar durante su ausencia.

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Jesús ante el sumo sacerdote

Jesús fue llevado al sumo sacerdote ante quien se reunieron los otros sacerdotes, los ancianos y los escribas. Todos buscaban algún testimonio contra Jesús, para acusarlo y condenarlo a muerte. Habiendo decidido su condena, cuyo único motivo era el odio, debían justificarla de cualquier manera ante el gobernador. Solo el gobernador podía pronunciar una sentencia de muerte.

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Jesús anuncia su muerte

Yendo a las aldeas de Cesarea de Filipo, ciudad situada al pie del Líbano, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas” (v. 27-28). Como en ese momento, aun hoy el hombre natural no puede aceptar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.

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Jesús duerme durante la tormenta

Al caer la tarde, Jesús dijo a sus discípulos: Pasemos al otro lado (v. 35).

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Jesús en Nazaret

Jesús regresó a su tierra, seguido por sus discípulos. En el día de reposo comenzó a enseñar en la sinagoga, pero lo que decía, lejos de convencer a quienes escuchaban, suscitó cuestionamientos sobre su persona en los corazones de muchos. “¿De dónde tiene este estas cosas?”, decían. “¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?

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Jesús entra en Jerusalén como rey

Aunque iba camino a la cruz, Jesús entraría en Jerusalén como rey. Dios quería que el pueblo rindiera testimonio de que este Jesús rechazado era verdaderamente su rey, un testimonio que aumentaba la responsabilidad de los judíos y los dejaba sin excusa.

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Jesús entregado a Pilato

La noche estaba muy avanzada cuando terminó el interrogatorio a Jesús ante el sumo sacerdote, pues el gallo había cantado dos veces. El canto del gallo correspondía a la tercera vigilia. La Palabra no nos dice lo que sucedió con Jesús durante el resto de esa noche única. Por la mañana vemos al sanedrín celebrar un consejo y enviar a Jesús atado a Pilato.

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Jesús es juzgado por sus familiares y por los escribas

Cuando Jesús y sus discípulos regresaron a casa, la multitud los rodeó inmediatamente, a tal punto que ni siquiera podían comer su pan. Habiendo oído todo lo sucedido, los familiares de Jesús fueron con la intención de apoderarse de él, diciendo que estaba fuera de sí. Esta fue la apreciación del corazón natural viendo la obra que la gracia de Dios hacía a través del fiel y divino Siervo.

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Jesús rehusó dar una señal a los fariseos

Jesús y sus discípulos subieron a una barca y fueron a la región de Dalmanuta (en Mateo 15:39, Magdala). Allí, Jesús se vio enfrentado con los fariseos que discutían con él pidiendo una señal del cielo para probarlo. La petición que provenía de la incredulidad e hipocresía de ellos hizo gemir a Jesús.

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La cena en Betania

Mientras los sumos sacerdotes y los escribas maquinaban cómo arrestar a Jesús y matarlo, una escena muy diferente ocurría en Betania, en casa de Simón el leproso, donde el Señor estaba a la mesa con sus discípulos.

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La curación de un leproso

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

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La curación de un paralítico

Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.

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La curación de un sordo

Jesús regresó al Mar de Galilea a través de la tierra de Decápolis, una región situada en el noreste de Palestina y habitada también por gentiles. Allí le trajeron a un sordo y tartamudo, y le rogaron que le impusiera su mano.

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