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Mensaje para todos
¿Debemos amar a Dios? (n°4, parte 1)
Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.(Marcos 12:29-31)
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Cada Día las Escrituras
Marcos: Capítulo 12
Dios envía a su Hijo – Otra trampa Los jefes del pueblo debieron reconocerse en la abrumadora parábola de los labradores malvados.
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Pláticas sencillas
¿A quién se debe pagar el tributo?
Los líderes de los judíos, reducidos al silencio por Jesús (cap. 11:27-33) y alcanzados en su conciencia por la parábola de la vid, le enviaron a “algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.
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Pláticas sencillas
El mayor mandamiento
Un escriba, viendo que Jesús había respondido bien a los saduceos, se le acercó y le preguntó cuál era el más grande de todos los mandamientos. Esta pregunta no tenía el carácter insidioso de las anteriores, sino que provenía del interés real que este escriba tenía en el asunto, sobre todo porque los fariseos creían que había más mérito en cumplir unos mandamientos que otros.
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Pláticas sencillas
La ofrenda de la viuda
En contraste con la conducta de los escribas, Jesús observó a una viuda pobre en medio de los que echaban dinero en el tesoro del templo. La gente rica echaba mucho dinero, pero esta viuda echó dos blancas, pequeñas monedas de cobre que valían poco más que un centavo de nuestra moneda. Como valor material era poca cosa; pero según la apreciación del Señor, ella dio más que los otros.
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Pláticas sencillas
La parábola de la vid
En esta parábola Jesús presenta a los judíos toda la conducta de Israel desde su origen hasta el rechazo al Señor. En el Antiguo Testamento, varias veces Israel es comparado con una viña.
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Pláticas sencillas
La pregunta de Jesús concerniente a él
Llegó el turno de Jesús para probar a sus contradictores. Cuando estaba en el templo, preguntó: “¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo?” (v. 35-37).
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Pláticas sencillas
Pregunta de los saduceos
Los saduceos, otra secta de los judíos, se presentaron a Jesús tratando de confundirlo con una pregunta concerniente a la resurrección, verdad en la que no creían. Le citaron un mandamiento de Moisés según el cual, si un hombre moría sin dejar hijos, su hermano debía casarse con la viuda, a fin de levantarle descendencia.
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