85 resultados
Pláticas sencillas
Pablo llega a Corinto
Pablo abandonó Atenas para trasladarse a Corinto, capital de Acaya, ciudad conocida por sus riquezas y su desarrollo científico, pero también por su inmoralidad.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo llega a Éfeso
Pablo les dijo: “Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo” (v. 4). El bautismo de Juan estaba en relación con un Cristo vivo que vendría para establecer su reino glorioso. Para participar en este, era necesario arrepentirse y abandonar el camino equivocado.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo llega a Jerusalén
Pablo y sus compañeros subieron a Jerusalén acompañados por algunos discípulos de Cesarea, entre ellos un tal Mnasón, de la isla de Chipre, que tenía una casa en Jerusalén, en la cual Pablo y sus acompañantes se alojaron (v. 15-16). Los hermanos de Jerusalén los recibieron con gozo (v. 17).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo se despide de Éfeso
Cuando el alboroto de Éfeso hubo cesado, Pablo hizo venir a los discípulos y después de haberlos abrazado, se marchó hacia Macedonia. Lo que hizo en aquel país, donde había varias iglesias, entre otras la de Filipos, Tesalónica y Berea, se dice simplemente en el versículo 2: “Y después de recorrer aquellas regiones, y de exhortarles con abundancia de palabras, llegó a Grecia”.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo se traslada a Macedonia
Podemos concluir de los versículos 4 y 5, que había iglesias en todas las ciudades que Pablo visitaba: “Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen (con respecto a estas ordenanzas, véase el capítulo precedente).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo viaja a Roma
Decidida la partida hacia Italia, Pablo y otros prisioneros fueron entregados a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta, unidad del ejército romano que llevaba el nombre del célebre emperador (v. 1). Fueron embarcados en un navío adramiteno, de Asia Menor. Aristarco de Tesalónica acompañaba a Pablo (v. 2); ya lo vimos con el apóstol en Éfeso (cap. 19:29), luego en Macedonia.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo y Bernabé en Iconio
De Antioquía, Pablo y Bernabé se fueron a Iconio. Allí, en la sinagoga, “hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos” (v. 1). Por los resultados de su predicación vemos que hablaron bajo la potente acción del Espíritu Santo, que colocaba ante todos la palabra de Dios. Porque “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo y Félix
“Entonces Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de este Camino, les aplazó, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias, acabaré de conocer de vuestro asunto” (v. 22). Gobernador de Judea desde hacía varios años, y casado con una mujer judía, Félix conocía bastante bien el judaísmo y el cristianismo.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo y los judíos de Roma
En cuanto llegó a Roma, Pablo no perdió el tiempo. Las circunstancias no lo distraían del servicio del Señor. No olvidaba a su pueblo según la carne y continuaba, como siempre, ocupándose de ellos: “Al judío primeramente, y también al griego”, había escrito (Romanos 1:16).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pablo y Silas en libertad
Las autoridades probablemente reconocieron que las faltas imputadas a Pablo y Silas no merecían el cruel castigo que se les infligió, porque al día siguiente mandaron decir al carcelero que los soltara (v. 35); por eso este se apresuró a decirles: “Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; así que ahora salid, y marchaos en paz” (v. 36).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Parábola de las diez minas
Quienes estaban en el entorno de Jesús pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente (v. 11). Pero el Señor les hizo comprender que no sería así, diciendo:
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Parábolas del reino de los cielos
Después de exponer a los discípulos la parábola del sembrador, que muestra cómo el Señor obra para obtener fruto, Jesús presenta seis parábolas más para explicar los resultados de sus siembras en este mundo, hasta el momento en que establezca su reino en gloria. Es el tiempo en el que la Iglesia está en la tierra y el reino existe en ausencia del rey.
Sección del libro @book, de @author
Pecado es cada acto en el que alguien no toma en cuenta la autoridad de Dios sobre su criatura
De ahí, por ejemplo, es pecado comer si no se hace en la dependencia de Dios. El Señor Jesús quería comer tan solo cuando Dios lo mandaba (Mateo 4:4; ver también Juan 4:34). Por eso la Palabra de Dios dice: “Todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23).
Sección del libro @book, de @author
Pecados inconscientes
Ahora se presenta una gran dificultad; a menudo cometemos pecados de los cuales ni siquiera llegamos a ser conscientes de haberlos cometido, a veces incluso cuando creemos haber hecho algo bien. Sin embargo la ignorancia no nos exime de culpabilidad.
Sección del libro @book, de @author
Pecados involuntarios
Ahora surge otra pregunta: ¿Alguien es culpable solamente cuando peca conscientemente? Todo juez emitirá la sentencia de «culpable» cuando alguien infringe la ley, aun cuando la persona asegure ignorarla. Hubiera podido conocerla, ya que fue proclamada. Por eso es valedera la expresión jurídica: «La ignorancia de la ley no exime del castigo».
Sección del libro @book, de @author
Pedir según su voluntad
Sí, primero debemos juzgarnos a nosotros mismos a la luz de Dios y confesar al Señor, como también a otros –en la medida en que los hayamos afectado– todo lo que no ha estado bien, y así limpiarnos mediante el juicio de nosotros mismos. Entonces podremos hablar abiertamente a Dios. Pero luego, para estar seguros de recibir lo pedido, tenemos que pedir según su voluntad.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pedro en Jerusalén
Los apóstoles y los hermanos de Judea pronto oyeron que los gentiles también habían recibido la Palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los creyentes judíos disputaban con él en estos términos: “¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?” (v. 3).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pedro llama al pueblo al arrepentimiento
Lo que Pedro presentó luego en su discurso era de capital importancia para el pueblo. De su aceptación o rechazo dependía la bendición o la ruina. Israel escogió la ruina. El hombre no sabe hacer otra cosa si Dios le deja que asume su responsabilidad. La ruina de los judíos era la consecuencia de su rechazo a Cristo; pero Dios quería seguir actuando en gracia para con ellos.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pedro llega a casa de Cornelio
“Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (v. 25-26). Cornelio consideraba superior a aquel que el Señor le enviaba y quería honrarlo dignamente.
Sección del libro @book, de @author
Pedro niega al Señor
También a través del caso de Pedro, los evangelios nos describen de qué modo el Señor desempeña el servicio del lavamiento de los pies. En la escena de Mateo 26:30-35 se nota que Pedro había perdido la comunión práctica con el Señor. El mismo no lo sabía, y nadie le había llamado la atención al respecto.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pedro niega al Señor
Mientras la tropa se llevaba a Jesús, Pedro lo seguía de lejos, y llegó hasta el patio del sumo sacerdote; allí se sentó con los alguaciles, junto al fuego que habían encendido. Si Pedro no estaba en condiciones de seguir de cerca a su Maestro, al menos quería seguirlo de lejos.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pedro y Juan
Después de haber oído el llamado de Jesús,
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Pedro y Juan llegan a Samaria
“Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús” (v. 14-16).
Sección del libro @book, de @author
Pérgamo
Nos enfrentamos aquí con una situación completamente distinta. La Iglesia no es ya “extranjera y peregrina” aquí abajo, sino que tiene una residencia estable y esta no se encuentra en el yermo o en la soledad, sino allí “donde está el trono de Satanás”. Ha buscado sombra y cobijo en este mundo, donde radica el trono del príncipe y dios de este siglo. Esto es lo que vemos en el plan histórico.
Sección del libro @book, de @author