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Recibirle hoy
Si bien el amante Salvador no está ya corporalmente en la tierra como en tiempos de Marta, el Espíritu Santo está aquí, trabajando por Sus intereses; habita en Su pueblo redimido, y actúa por ellos y en ellos. Por tanto, nosotros también podemos recibir al Señor en nuestros hogares como Marta lo hizo en otro tiempo.
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La Iglesia del Dios viviente
Recomendación y comunión
¿Qué significó, entonces, el ayuno, la oración y la imposición de manos sobre Bernabé y Saulo? La imposición de manos ya se practicaba siglos atrás, como lo vemos en Génesis, en el caso de un padre o un abuelo que imponía las manos a sus hijos. Era una señal de recomendación a Dios de parte de uno que tenía conciencia de su comunión con Él y que, por lo tanto, podía contar con su bendición.
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La Iglesia del Dios viviente
Recordar lo que somos
Alguien ha dicho que «deberíamos acordarnos de lo que somos cuando hablamos de ejercer la disciplina». Esto es algo asombrosamente solemne. Lo veo así especialmente cuando reflexiono en que soy un pobre pecador, salvado por pura misericordia, aceptado sólo a través de Cristo, pero en mí mismo no hay nada bueno. Por lo tanto, eso de tomar la disciplina por mis propias manos es algo espantoso.
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Reflejar al Padre celestial
El Padre de padres es nuestro Dios y Padre celestial, y de Él cada padre terrenal debe aprender cómo ser un verdadero padre de familia. Por gracia prodigiosa todo creyente en Cristo entra en la más íntima y preciosa relación con Dios y le conoce como su propio Padre. Tenemos al Espíritu de adopción dentro de nosotros que clama: “Abba Padre”.
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¿Reinará Cristo como rey en esta tierra?
Sí. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que lo confirman. Citaremos solo dos de ellas: • “Yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte” (Salmo 2:6). • “Jehová (o el Señor) será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová (o el Señor) será uno, y uno su nombre” (Zacarías 14:9).
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Resumen
El orden de los acontecimientos tratados es el siguiente:
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La Iglesia del Dios viviente
Resumen
Al concluir nuestro primer fascículo sobre lo que es la Iglesia del Dios viviente, volvemos a exponer algunos de los pensamientos principales que hemos tenido presentes durante el desarrollo de este tema.
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La Iglesia del Dios viviente
Reuniones para el ministerio de la Palabra
Si nos basamos en 1 Corintios 14, vemos que es evidente el hecho de que la Iglesia apostólica tenía lo que podemos llamar «reuniones abiertas» para edificación, exhortación y consolación. Es decir, tenían reuniones en las cuales todos, a menos que hubiera alguna limitación en las Escrituras, tenían la libertad de edificar según les guiara el Espíritu de Dios.
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La Iglesia del Dios viviente
Romanos 16
En los muchos saludos de este capítulo vemos estrechos lazos entre los obreros de Grecia y los santos de Roma. En el versículo 16 tenemos la expresión: “Os saludan todas las iglesias de Cristo”, lo cual revela el mismo aspecto colectivo de las asambleas como se ve en Corintios y en Gálatas.
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La Iglesia del Dios viviente
Salgamos a Él
Deseamos poner de relieve que el acto de salir a Cristo es el lado positivo de esta separación del campamento. Este aspecto debe ser el verdadero motivo y el fin de nuestra separación del campamento. Sólo esto le sostendrá a uno en la senda negativa de separación con sus pruebas y angustias. Cristo, en todas sus bellezas, glorias y suficiencia debe ser la meta del corazón.
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Santos e irreprochables ante él en amor
El versículo 4 dice: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Aquí tenemos ante nosotros la naturaleza divina. Según su naturaleza, Dios es santo, irreprochable en su obrar, y su naturaleza es amor (1 Juan 1:5; 4:8, 16). Al querer tenernos en su cercanía, le era necesario hacernos corresponder a su naturaleza.
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Sardis
En Sardis tenemos un nuevo principio. No se hallan aquí los grandes pecados de Tiatira. Tampoco se exige que sea reconocida la infalibilidad, ni hay doctrina pervertida, ni persecución de los santos, ni requerimiento de la más alta autoridad en el mundo. Aquí el mal es más bien de orden negativo: no hay vida.
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Satanás atado
No obstante, el pecado no será quitado enteramente de la tierra. El corazón del hombre es malo. Y todas estas bendiciones del reino de paz no lo mejorarán. Al fin resultará que los hombres, después de haber experimentado las bendiciones del glorioso gobierno del Señor Jesús durante mil años, le aborrecerán de la misma forma que antes.
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¿Se podría salvar alguien gracias a la vida recta del Señor?
No. La muerte fue necesaria. De otra manera, “el grano de trigo” hubiera quedado solo (Juan 12:24). “Sin derramamiento de sangre (es decir, sin entregar la vida) no se hace remisión” de pecados (Hebreos 9:22). Si hubiéramos podido salvarnos por medio de la vida recta de Cristo (quien guardó la ley), ¿por qué hubiera muerto?
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¿Seguía desamparado por Dios cuando murió?
No. El Señor dijo: “Consumado es” (Juan 19:30), y encomendó el espíritu en las manos del Padre (Lucas 23:46). Léase también la respuesta 2.14.
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La Iglesia del Dios viviente
Seguirle a Él
Cuando Jesús deseó llamar a doce apóstoles como sus siervos para llevar a cabo su gran obra, fue al mar de Galilea y allí sacó de sus labores de pesca a Simón, Andrés, Santiago y Juan. Les dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).
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La Iglesia del Dios viviente
Segundo paso
Si el primer paso (el de ir a él y reprenderle estando los dos solos) es ineficaz, es decir, no le restaura ni le gana, ¿qué se debe hacer? No se debe abandonar la tentativa ni dar por sentado que el ofensor no tiene recuperación. Siempre existe la posibilidad de que los esfuerzos de quien procura ayudar hayan sido insuficientes.
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La Iglesia del Dios viviente
Separarse de manifestaciones idólatras
El apóstol habla luego de los altares de los idólatras y dice: “Lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”. Detrás del ídolo pagano estaba un demonio, y los paganos, sin darse cuenta de ello, traían sus ofrendas a estos demonios. Por consiguiente, era una mesa de demonios.
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¿Serán salvos todos los hombres al final de los tiempos?
Todas las cosas serán reconciliadas con Dios, pero no todos los hombres. Leamos en Colosenses 1:19-20: “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
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La Iglesia del Dios viviente
Serie de estudios seguidos
Es muy provechoso dedicarse regularmente al estudio de los diferentes libros de la Biblia, especialmente los del Nuevo Testamento y dentro de ellos las epístolas. En éstas se encuentra la plena luz de la verdad para esta dispensación de la Iglesia.
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Si Cristo no podía pecar, ¿cómo pudo ser tentado?
Los evangelios nos enseñan que Cristo fue tentado por el diablo (Marcos 1:13). Esto significa que Satanás le presentaba tentaciones, pero que en él no había nada que quisiera responder a ellas. En esto él se distinguía de todos.
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Si he muerto con Cristo, ¿en qué afecta esto mi relación con el pecado?
El pecado (el principio del mal, que se opone a Dios) ya no tiene nada que reclamarle a usted.
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Si he muerto con Cristo, ¿qué significa esto en la práctica, en mi vida diaria?
Cuando el pecado quiere ejercer su poder sobre nosotros, tenemos derecho –y estamos obligados– a considerarnos a nosotros mismos como muertos (ver 6.15). Por la fe comprendemos que ya no tenemos ninguna obligación de ceder ante el pecado (Romanos 6:10-14).
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Si la Biblia contiene un elemento humano, ¿cómo puede ser a la vez la Palabra de Dios?
Pensemos en un escultor. Para hacer una estatua, por ejemplo, empleará diferentes herramientas e instrumentos. Al contemplar la obra terminada, podremos observar las marcas que dejaron dichas herramientas. Pero estas marcas están allí como resultado de la habilidad del escultor, quien seleccionó hábilmente los instrumentos adecuados a fin de obtener los resultados esperados.
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