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Advertencias para la cristiandad
“Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad, pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar” (v. 22-23).
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Antes esclavos del pecado, ahora esclavos de la justicia
Sin embargo, se objeta: “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?” (v. 15). De nuevo el apóstol responde enérgicamente: “En ninguna manera”. Seguidamente refuta la objeción, no como en el versículo 1, es decir, mostrando nuestra muerte con Cristo, sino señalando qué mala y vil disposición de espíritu revelaría semejante manera de obrar.
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Anunciar su muerte
“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis” (1 Corintios 11:26). Este es el acto central de nuestra reunión para partir el pan. Pensamos en él y anunciamos su muerte.
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Apéndice
Los tres últimos versículos constituyen, en cierta medida, un suplemento de extraordinaria importancia.
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Aporte del Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento nos ayuda en lo concerniente a este tema. Aunque en él no se menciona el partimiento del pan, podemos aplicar los principios que Dios dio a su pueblo terrenal. 1 Corintios 10:18 nos autoriza a utilizar el Antiguo Testamento para ayudarnos con este asunto. Aquí Pablo escribe: “Mirad a Israel según la carne”.
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Aporte del Nuevo Testamento
La costumbre de los primeros cristianos también confirma esta práctica. Por ejemplo, en ninguna parte vemos que durante uno de sus viajes el apóstol Pablo partiera el pan con sus compañeros, fuera de una asamblea local. Al contrario, en Hechos 20:7 vemos que, aunque tenía mucha prisa, esperó siete días en Troas para partir el pan con los hermanos de la asamblea local allí.
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Aspectos prácticos
Con el capítulo 11 termina la parte doctrinal de esta epístola. Le siguen exhortaciones que se apoyan en lo que acaba de ser dicho y que invitan a los creyentes a andar en santidad y fidelidad ante Dios y los hombres. La humildad y el amor, unidos a una gracia que se manifiesta en la justicia práctica, deben caracterizar ese andar.
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Comer y beber
Con respecto al pan encontramos dos afirmaciones: la primera es que el pan se parte, la segunda es que se come (1 Corintios 10:16; 11:26). En cuanto a la copa solo se nos dice que bebemos de ella. ¿Cuál es la diferencia entre partir y comer el pan? El Señor Jesús tomó el pan, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles que comieran de él.
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Cómo alcanzar una verdadera liberación
Es algo grande, por doloroso que sea, conocer lo que es ese «yo», lo que significa estar bajo la ley, sin fuerza alguna, y llegar finalmente a desviar la vista del miserable viejo hombre, a renunciar a los propios esfuerzos y a dirigir la mirada hacia Cristo únicamente.
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¿Cómo se debe realizar el bautismo?
Al meditar sobre el significado del bautismo hemos visto primeramente que es el símbolo del lavamiento de nuestros pecados. También es la representación de la muerte y resurrección con Cristo, al ser el agua del bautismo el símbolo de la muerte del viejo hombre.
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Condenación o justificación
Como ya lo hicimos notar, este largo paréntesis termina en el versículo 17. A partir de allí, el pensamiento interrumpido en el versículo 12 es retomado con relación a la enseñanza impartida en los versículos 13-17. “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (v.
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Cristo está en el creyente
“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” (v. 10).
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Cristo murió por los impíos
Ahora bien; el amor de Dios no solo es derramado en nuestros corazones para que gocemos de él; también es manifestado fuera de nosotros merced a una obra cumplida, sin intervención alguna de nuestra parte, cuando nos hallábamos en un estado de completa incapacidad y de profunda humillación.
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Criterios bíblicos
Ahora surge la pregunta: ¿Según qué criterios se puede admitir a una persona a la Mesa del Señor? En otras palabras: ¿Qué normas da el Señor para admitir a alguien en el partimiento del pan? Hay ciertas condiciones que deben cumplirse, y también hay obstáculos que impiden una admisión. Repetimos: no somos nosotros los que fijamos los criterios, sino el Señor.
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Cuarta respuesta: Anunciar su muerte
Partimos el pan y bebemos la copa para anunciar la muerte del Señor. Dicho pensamiento está estrechamente relacionado con la Cena del Señor tal y como se presenta en 1 Corintios 11. Allí Pablo escribe:
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Cuatro aspectos importantes
El bautismo nos revela simbólicamente toda la enseñanza de la salvación: a) El lavamiento de los pecados. Al pensar en nuestro bautismo recordamos la promesa hecha por Dios de que todos nuestros pecados han sido lavados por la sangre de Cristo.
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Cuidarse de los que no sirven a nuestro Señor
En el párrafo siguiente el apóstol debe referirse, para el bien de los creyentes, a otras cosas enteramente opuestas a las anteriores. Junto con tantas cosas buenas que el apóstol reconocía, también había en Roma temas aflictivos.
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Deberes cristianos
Las exhortaciones que siguen son de otra naturaleza. El apóstol habla en ellas de los deberes cristianos de toda clase, en sus relaciones externas, y del espíritu que debemos mostrar en su ejercicio. Dos personas pueden cumplir lo mismo y hacerlo de manera diferente: una puede obrar de manera bienhechora y la otra de manera que repele.
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Deberes de los miembros del Cuerpo
Esto conduce al apóstol a hablarnos, por primera y única vez en esta epístola, del Cuerpo, un tema que nos es muy conocido gracias a la primera epístola a los Corintios y a las dirigidas a los Efesios y a los Colosenses. Aquí lo hace desde un solo punto de vista, a saber, a fin de mostrar la importancia de las relaciones de los diversos miembros entre sí.
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Dignamente
La forma en que un creyente participa en el partimiento del pan se puede expresar en una frase: ¡debe hacerlo dignamente! El apóstol Pablo tuvo que reprender a los corintios porque algunos de ellos comían el pan y bebían la copa “indignamente”. Censuró este mal comportamiento porque no estaba en armonía con lo que representa la Cena.
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Dios es por nosotros (v. 31-39)
Solo nos falta echar un vistazo a la parte final de este maravilloso capítulo.
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Dios es soberano y misericordioso
Hay todavía una segunda objeción: “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera” (v. 14). El hombre que razona según la carne se pregunta: «Si de dos seres igualmente pecadores, Dios salva a uno y deja ir al otro a la perdición ¿no obra injustamente?».
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Dios hace la promesa a Abraham
En el versículo 13 comienza un nuevo pensamiento: Abraham había recibido la promesa de Dios. Esta promesa, que le había sido hecha a él o a su simiente, de ser heredero del mundo ¿tenía alguna relación con la ley? ¿Dependía del cumplimiento de esta? ¡Imposible! Una promesa dada sin condiciones excluye naturalmente el cumplimiento de obligaciones legales.
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Dios nos defiende
Si Dios mismo es quien nos defiende, por cierto que podemos estar plenamente confiados. Y ¿por qué él puede obrar así y cerrar la boca de todo acusador? La respuesta es Cristo, el Hijo del hombre, quien murió, resucitó y ahora está sentado a la diestra de Dios. Satanás es llamado “el acusador de nuestros hermanos” (Apocalipsis 12:10), pero ¿qué puede hacer si el Juez mismo justifica?
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