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La Iglesia del Dios viviente
Purificar a la asamblea
Estrechamente relacionada con ello está la purificación de la asamblea ante los ojos del mundo por medio de la disciplina y el juicio del mal. Debemos brillar como luces en el mundo a fin de que nuestras buenas obras se vean y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).
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La Iglesia del Dios viviente
¿Qué dice la Escritura?
Para el obediente hijo de Dios, para alguien deseoso de hacer la voluntad de su Señor y Salvador, hay solamente una consideración y una pregunta: “¿Qué dice la Escritura?” (Romanos 4:3). ¿Cuáles son las instrucciones del Señor al respecto? Para el alma sincera y concienzuda, la obediencia a la Palabra de Dios es lo más importante.
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¿Qué es el hogar?
El hogar no es sólo un sitio donde comemos y dormimos, sino la atractiva morada donde el amor doméstico, la feliz y dulce vida familiar, el descanso, la paz, y la protección de un mundo malo son conocidos y donde participamos de ellos. No es el hermoso edificio ni el mobiliario rico que tiene dentro, lo que hace el hogar.
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¿Qué es la reunión de adoración?
Es necesario que entendamos esto claramente, porque «la reunión de adoración pública» para muchos incluye la oración, la alabanza y la predicación para la edificación de los santos o para la conversión de pecadores. Si uno lo piensa bien, verá que esto es incorrecto. Aun la oración –es decir, cuando pedimos a Dios lo que necesitamos– no es adoración.
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¿Quién puede participar?
Puesto que el pan de la Cena habla también del solo cuerpo formado por todos los creyentes y puesto que la conjunta participación del pan es una expresión de nuestra unidad y comunión los unos con los otros, debería ser fácil contestar a la pregunta: «¿Quién puede con rectitud participar de la Cena del Señor?».
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Recibirle hoy
Si bien el amante Salvador no está ya corporalmente en la tierra como en tiempos de Marta, el Espíritu Santo está aquí, trabajando por Sus intereses; habita en Su pueblo redimido, y actúa por ellos y en ellos. Por tanto, nosotros también podemos recibir al Señor en nuestros hogares como Marta lo hizo en otro tiempo.
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Recomendación y comunión
¿Qué significó, entonces, el ayuno, la oración y la imposición de manos sobre Bernabé y Saulo? La imposición de manos ya se practicaba siglos atrás, como lo vemos en Génesis, en el caso de un padre o un abuelo que imponía las manos a sus hijos. Era una señal de recomendación a Dios de parte de uno que tenía conciencia de su comunión con Él y que, por lo tanto, podía contar con su bendición.
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Recordar lo que somos
Alguien ha dicho que «deberíamos acordarnos de lo que somos cuando hablamos de ejercer la disciplina». Esto es algo asombrosamente solemne. Lo veo así especialmente cuando reflexiono en que soy un pobre pecador, salvado por pura misericordia, aceptado sólo a través de Cristo, pero en mí mismo no hay nada bueno. Por lo tanto, eso de tomar la disciplina por mis propias manos es algo espantoso.
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Reflejar al Padre celestial
El Padre de padres es nuestro Dios y Padre celestial, y de Él cada padre terrenal debe aprender cómo ser un verdadero padre de familia. Por gracia prodigiosa todo creyente en Cristo entra en la más íntima y preciosa relación con Dios y le conoce como su propio Padre. Tenemos al Espíritu de adopción dentro de nosotros que clama: “Abba Padre”.
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Reparación de los daños
En Levítico 6:4-7 leemos: “… Habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, o todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte… Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños… Y el
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La Iglesia del Dios viviente
Resumen
Al concluir nuestro primer fascículo sobre lo que es la Iglesia del Dios viviente, volvemos a exponer algunos de los pensamientos principales que hemos tenido presentes durante el desarrollo de este tema.
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Reunidos hacia el nombre de Jesús
Como lo notará cualquier lector atento, el evangelio según Mateo nos presenta al Señor Jesús como el rey que viene a su pueblo, Israel, para establecer su reino. En su genealogía se pone énfasis en que es hijo del rey David y el cap. 2 nos describe la adoración que los magos de Oriente tributan al rey.
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Reuniones para el ministerio de la Palabra
Si nos basamos en 1 Corintios 14, vemos que es evidente el hecho de que la Iglesia apostólica tenía lo que podemos llamar «reuniones abiertas» para edificación, exhortación y consolación. Es decir, tenían reuniones en las cuales todos, a menos que hubiera alguna limitación en las Escrituras, tenían la libertad de edificar según les guiara el Espíritu de Dios.
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Reunirse en tiempos de ruina y apostasía
La Iglesia, considerada como la casa de Dios en la tierra, está siendo edificada por el Señor Jesucristo con “piedras vivas” (Mateo 16:18; 1 Pedro 2:4-7) y no tiene, por lo tanto, defecto alguno. ¿Cómo podría salir un edificio imperfecto de las manos del divino arquitecto?
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Romanos 16
En los muchos saludos de este capítulo vemos estrechos lazos entre los obreros de Grecia y los santos de Roma. En el versículo 16 tenemos la expresión: “Os saludan todas las iglesias de Cristo”, lo cual revela el mismo aspecto colectivo de las asambleas como se ve en Corintios y en Gálatas.
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Salgamos a Él
Deseamos poner de relieve que el acto de salir a Cristo es el lado positivo de esta separación del campamento. Este aspecto debe ser el verdadero motivo y el fin de nuestra separación del campamento. Sólo esto le sostendrá a uno en la senda negativa de separación con sus pruebas y angustias. Cristo, en todas sus bellezas, glorias y suficiencia debe ser la meta del corazón.
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Seguirle a Él
Cuando Jesús deseó llamar a doce apóstoles como sus siervos para llevar a cabo su gran obra, fue al mar de Galilea y allí sacó de sus labores de pesca a Simón, Andrés, Santiago y Juan. Les dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (Marcos 1:17).
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Segundo paso
Si el primer paso (el de ir a él y reprenderle estando los dos solos) es ineficaz, es decir, no le restaura ni le gana, ¿qué se debe hacer? No se debe abandonar la tentativa ni dar por sentado que el ofensor no tiene recuperación. Siempre existe la posibilidad de que los esfuerzos de quien procura ayudar hayan sido insuficientes.
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Separarse de manifestaciones idólatras
El apóstol habla luego de los altares de los idólatras y dice: “Lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”. Detrás del ídolo pagano estaba un demonio, y los paganos, sin darse cuenta de ello, traían sus ofrendas a estos demonios. Por consiguiente, era una mesa de demonios.
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La Iglesia del Dios viviente
Serie de estudios seguidos
Es muy provechoso dedicarse regularmente al estudio de los diferentes libros de la Biblia, especialmente los del Nuevo Testamento y dentro de ellos las epístolas. En éstas se encuentra la plena luz de la verdad para esta dispensación de la Iglesia.
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Siervos
Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.
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Siete cosas divinas en Mateo 18:20
Ya hemos hablado del maravilloso versículo de Mateo 18:20. Mientras está nuevamente ante nosotros en relación con el tema de este capítulo, deseamos señalar algo más de la plenitud de este versículo lleno de promesas. Tomándolo palabra por palabra veamos las siete cosas divinas que ellas señalan:
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Solo un cuerpo
La Iglesia de Cristo es un solo cuerpo aunque sus miembros sean muchos, –cada uno diferente del otro– y estén esparcidos por todo el mundo. “Nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”, escribió Pablo a los romanos (Romanos 12:5). Así también escribió a los corintios:
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Su lugar bajo la ley
En conexión con lo anterior, deseamos hacer una breve referencia al lugar de la mujer bajo la ley. Cuando el apóstol Pablo escribió a la asamblea de Corinto para instruirla en cuanto al lugar de las mujeres en la Asamblea, dijo que debían estar “sujetas, como también la ley lo dice” (1 Corintios 14:34).
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