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En la tierra de Canaán

Conocemos la historia de este pueblo en la tierra prometida. No fueron obedientes, sino que volvieron las espaldas a Dios al transgredir todos sus mandamientos. El sacerdocio se pervirtió en la persona de Elí (1 Samuel 2 y 4). Cuando Dios, pues, da un profeta (Hechos 3:24) el pueblo pide un rey, rechazando así, prácticamente, a Dios como rey (1 Samuel 8:7).

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En los cuales habitará la justicia

En el milenio reinará la justicia. Habrá aún pecado e iniquidad. Pero tan pronto como se manifiesten, el que los cometa será castigado de muerte. Imperará la justicia. Ahora, en el tiempo actual, reina la iniquidad. “Perece el justo, y no hay quien piense en ello” (Isaías 57:1).

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Enviado por él

En Marcos 6:7 el Señor envía a los discípulos. Los ha enseñado y por eso son aptos para el servicio que les confía. Según el juicio de los hombres, eso no era lógico, pues sabían que los apóstoles eran gente “sin letras y del vulgo” (Hechos 4:13). Y según las normas humanas, de hecho lo eran. No habían estudiado la Teología de esa época.

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¿Es Rusia el “Ras” o “Ros” de Ezequiel 38 y 39?

La palabra hebrea “Ras” o “Ros” está en Ezequiel 38:2, 3 y 39:1, en la versión Reina-Valera de 1909 y otras antiguas, traducida por “cabecera”. Indudablemente, la palabra también se halla en este sentido en la Biblia. Pero, además, también con otras significaciones, como «bilis» y también como nombre propio. Se ve, por ejemplo en Génesis 46:21, que un hijo de Benjamín tenía este nombre.

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Esmirna

Tenemos aquí una clara alusión a las grandes persecuciones que azotaron a la Iglesia durante el segundo y tercer siglos, iniciadas por los emperadores romanos. “Tendréis tribulación de diez días”. Como es sabido, desde Nerón hasta Diocleciano se desencadenaron diez grandes persecuciones, la última de las cuales duró exactamente diez años (de 303 a 313).

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Estar con él

¿Para qué nos llama el Señor? ¿Acaso nos llama inmediatamente después de la conversión para hacer una gran obra? No, Él nos llama para que estemos “con él”. Una condición importante para prestar un verdadero servicio es primeramente haber estado con él a fin de ser instruido por él.

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¿Existe aún el Imperio romano?

Sin duda, esta pregunta se la formularán muchos, pues por la Historia hemos aprendido que el Imperio romano fue destruido hace ya 1500 años.

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Filadelfia

Se caracteriza esta Iglesia por dos cosas: 1. Haber guardado la Palabra de Dios. 2. No haber negado el Nombre del Señor Jesús.

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¿Gobierna Dios la tierra?

Si leemos detenidamente las Escrituras, hallamos un fenómeno notable en los designios de Dios respecto a la tierra.

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Gog y Magog

Las naciones son mencionadas aquí por el nombre simbólico: “Gog y Magog”. Son los nombres del gran enemigo de Israel, del cual se habla en Ezequiel 38 y 39. Hemos visto, en el correspondiente capítulo, que era Rusia.

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¿Ha desechado Dios a su pueblo?

Pero, ¿es posible que la infidelidad del pueblo anule las promesas incondicionales que Dios hizo a Abraham, a Isaac y a Jacob? el apóstol dice: Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (Romanos 11:29).

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¿Hallará Israel tranquilidad y paz en Palestina?

El mundo entero tendrá puesto sus ojos en Palestina y en el pueblo restaurado (Isaías 18:3). Pero Jehová reposará (v. 4). No puede apoyar lo que se emprende con fuerza propia y con la ayuda de poderes mundiales. Aun cuando sus esfuerzos parezcan tener buen éxito, dando aparentemente frutos, Dios hará caer su juicio sobre él (v. 5).

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He aquí, yo hago nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5)

¡Eso ha ocurrido en la cruz, en cuanto a los creyentes! Allí, “Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3). De ellos puede decirse “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo” (Colosenses 2:11).

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Impedimentos para ser oído

¿Por qué, entonces, tantas oraciones no son escuchadas? Las Escrituras señalan varias causas. Daniel 10 nos muestra que algunas oraciones, buenas en sí mismas, a veces no tienen respuesta porque Satanás, con todas sus fuerzas, intenta impedirla. Al final no puede hacerlo; pero logra, si Dios se lo permite, aplazar momentáneamente la respuesta.

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¡Invasión en Palestina!

En Isaías 7 tenemos la invasión de Rezín, el rey de Siria. Con tal motivo, Isaías profetiza sobre el futuro. Habla de la virgen que concebirá y parirá un hijo que se llamará Emmanuel, como así también de las invasiones de Egipto y Assur. Aunque ambos acontecimientos hayan tenido un cumplimiento provisional con la invasión de Senaquerib, contemplan realmente el futuro.

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Juzgarse a sí mismo

En relación con esto las Escrituras nos llaman al juicio de nosotros mismos, no para averiguar si merecemos ocupar este lugar, pues todo cristiano como tal es digno de ello. Vacilar al respecto significaría dudar del valor de la obra del Señor Jesús.

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Juzgarse a sí mismo es el único medio para restablecer la comunión

Este es un principio que encontramos en todas las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Consideremos unos ejemplos típicos del Antiguo Testamento. En Levítico 4 y 5, y en parte también en los capítulos 6 y 7, encontramos las prescripciones para un israelita que hubiera pecado.

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La adopción de hijos para sí mismo

Esto no es todo. Hubiésemos podido obtener todo lo mencionado y solo ser colocados como siervos ante Dios. Los ángeles, como siervos, también tienen que corresponder a la gloria y a la santidad de Dios. Pero, respecto a nosotros, se dice: “… habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos” (Efesios 1:5).

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La Cena del Señor es la expresión de la unidad del cuerpo de Cristo

Hemos visto que la unidad del cuerpo de Cristo se forma mediante el bautismo del Espíritu Santo (1 Corintios 12:13), así que no es por la participación en la Cena del Señor. Si así fuera, la Asamblea solo estaría formada por los que participan en la Cena del Señor, lo cual estaría en total contradicción con la enseñanza general de la Palabra.

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La comunión de la sangre y del cuerpo de Cristo

Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? (1 Corintios 10:15-16).

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La conciencia

Dios ha dado a cada hombre una conciencia (Romanos 2:15) que le acusa de cosas malas que comete. La conciencia no destaca todo lo malo debido a que se ve influenciada y formada por el ambiente, pero siempre habla cuando alguien hace algo que se considera malo en el entorno en el cual él ha sido criado.

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La condenación de la fuente del pecado, nuestra mala naturaleza

De esto se desprende que no basta tener el perdón de los pecados. Si el Señor Jesús llevó todos mis pecados en la cruz, ciertamente ya no seré juzgado por ellos. Sin embargo, si él no hubiese hecho otra cosa más por mí, estaría perdido eternamente.

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La condición del hombre

En mi carta anterior señalé, según el primer capítulo de la epístola a los Romanos, el hecho de que todos los hombres han pecado y por eso son culpables ante Dios. Pero también que todo el que acepta al Señor Jesús recibe el perdón de sus pecados y, aun más, Dios lo justifica.

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La creación

Según Génesis 12:4, Abraham tenía 75 años de edad cuando recibió la promesa y salió de Harán para ir a Palestina. En Gálatas 3:17, el apóstol dice que la ley fue dada 430 años después. Entonces, desde el nacimiento de Abraham hasta la ley son 505 años.

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