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Herederos
“Ya no eres esclavo, sino hijo”, era la conclusión de Gálatas 4:7. Pero se agrega: “Y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”. Pablo lo confirmará a los Romanos: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:17).
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Hijos (la adopción)
Efesios 1:4-5 nos dice que, “antes de la fundación del mundo”, Dios “nos escogió en él (Cristo)… habiéndonos predestinado, en su amor, a la adopción de hijos, por medio de Jesucristo, para sí mismo, según el beneplácito de su voluntad” (V. M.).
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Hijos (niños)
Somos los amados hijos de Dios
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Horeb
En la soledad del monte de Dios, en la cueva donde Moisés posiblemente estuvo refugiado cuando Dios paso delante de él (Éxodo 33:22), la palabra divina se dirigió al siervo desalentado: ¿Qué haces aquí, Elías?
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“Inidos con él” (v. 5, V. M.)
Literalmente, esta expresión significa: «Hechos una misma planta con Él». Esto implica nuestra muerte con Cristo (v. 6-7) y nuestra resurrección con él (v. 8) (ver también Efesios 2:5-6). Un ejemplo permitirá comprender mejor el asunto: un árbol frutal salvaje produce frutos de poco valor o incomibles. Se cortan, pues, las ramas del árbol, a corta distancia del tronco.
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Interceder
Interceder es orar en favor de otros, especialmente de los creyentes, pero también de las almas perdidas, teniendo amor por ellas. Epafras rogaba “encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Colosenses 4:12).
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Isaac
La disciplina llevó frutos en la vida del patriarca; sin embargo este necesitaba una experiencia suprema, de la cual la Palabra nos dice: “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham” (cap. 22:1). Ya no era una disciplina destinada a poner en evidencia alguna falta y juzgarla, sino una prueba apta para hacer brillar la fe del hombre de Dios (Santiago 2:21).
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Job bendecido
La Palabra nos dice que Job era un hombre perfecto y recto, que temía a Dios y se apartaba del mal. Dios mismo lo llama “mi siervo”. Fue bendecido en su familia: parece que sus siete hijos y sus tres hijas tenían buena armonía entre ellos. Tenía éxito en sus empresas: su ganado se multiplicaba, sus cultivos prosperaban.
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Job probado
Las pruebas iban a caer sobre Job. Sería despojado de sus bienes y profundamente tocado en sus afectos por medio de la muerte de sus diez hijos. Pero su actitud permanecería intachable: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Luego fue tocado en su cuerpo, la enfermedad cayó sobre él, “una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”.
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Jonás
Personalidad extraña de un hombre a quien le importaba más su propia reputación de profeta (2 Reyes 14:25) que la obediencia al llamamiento de Dios. ¡Se apartó de la misión divina, porque temía que esta diera fruto y desmintiera su profecía de juicio!
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Juan Marcos
Este joven, comprometido demasiado temprano en el servicio, se estancó por temor a los obstáculos y a la persecución. Qué contraste con el Señor Jesucristo, quien levantó su rostro como una piedra para subir a Jerusalén y no retrocedía ante los sufrimientos que debía enfrentar.
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Justificados
Dios “… justifica al impío”, “… justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 4:5; 3:26).
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La atracción exterior para los ojos
En Eva tenemos el primer ejemplo. Incitada por la serpiente, vio “que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos”. Ese deseo, una vez originado, la condujo hasta la flagrante desobediencia de un conocido mandamiento.
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La disciplina voluntaria preventiva
Quizá por décima vez en su epístola el apóstol declara: “¿No sabéis?”. Esta vez no va a presentar una doctrina, sino un tema totalmente práctico: la necesidad de la disciplina preventiva en la carrera y el combate cristiano.
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La diversidad en la unidad
Cristo es la cabeza del Cuerpo, el jefe (Efesios 1:22; Colosenses 1:18). Los rescatados son los miembros del Cuerpo (1 Corintios 12:27; Romanos 12:5). Los miembros son complementarios los unos de los otros, y cada uno tiene una función particular.
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La esperanza del creyente a través del duelo
En 1 Tesalonicenses 4:13-18 el apóstol Pablo dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
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La gloria
¿Qué es la gloria? Destaquemos que, cuando en Apocalipsis 2 y 3 se habla de “las cosas… que son”, la conclusión es “oír” (cap. 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22). Pero, desde el capítulo 4, en el cual Juan está en el cielo, se repite constantemente: “Vi”. Esto nos permite decir que la gloria será “ver”. Más de un cántico así lo expresa:
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La incredulidad es la base de tales errores
La incredulidad acerca de la divina inspiración de las Escrituras es, como ya lo dijimos, la base de todos esos errores. Éstos forman parte de la apostasía predicha por la misma Palabra de Dios, cuyo desenlace final va acercándose.
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La oposición
La oposición proviene del odio de los hombres conducidos por Satanás: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros… porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece… Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Juan 15:18-20).
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La oración cotidiana, sea en la vida individual o familiar
En Deuteronomio 11:18-20 Dios exhorta a su pueblo a poner sus palabras en su corazón, a enseñarlas a sus hijos, a hablar de ellas “cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes”. Igual sucede con la disposición para la oración.
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La oración ligada a las etapas de la vida
En Números 28:3-4, el holocausto diario era ofrecido por la mañana y por la tarde, y el olor del sacrificio subía a Dios en olor agradable. Pero el día de reposo (el sábado) se ofrecían dos corderos más que los del holocausto continuo: era un día para Dios, y se traía doble ofrenda, tanto en la mañana como en la tarde.
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“La paga del pecado es muerte”
Pero eso no es todo. El hombre lleno de vida en este mundo se hunde en la muerte. ¿Por qué? Porque el pecado se introdujo en el mundo, y el pecado despertó la conciencia. Aun más, con el pecado vino el juicio de Dios. La paga del pecado es la muerte, terror para la conciencia. Es el poder de Satanás sobre el hombre, por cuanto Satanás tiene el dominio de la muerte.
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La presencia de Dios
En veintinueve capítulos Job y sus amigos discutieron y cuestionaron. En seis capítulos Eliú habló de parte de Dios a Job. Y solo cuatro capítulos bastaron al Señor para llevar a cabo la obra maestra que perseguía en el corazón de Job: “¿Qué enseñador semejante a él?” (cap. 36:22).
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La primera resurrección
Estas tres fases constituyen “la primera resurrección” o “la resurrección de entre los muertos”. La resurrección de los muertos –los que no han creído– no ocurrirá sino después del milenio (Apocalipsis 20:5), con vistas al juicio final. Por eso este suceso no se llama segunda resurrección, sino “la muerte segunda” (Apocalipsis 20:11-15).
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