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Dios responde
En la casa de los misioneros, Si-Hiang conversaba con la señora Studd. –Usted se quedará con nosotros, dijo esta última. Nos ayudará a cuidar las niñas, a su pequeña Alegría y a nuestra pequeña Gracia.
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Dos naturalezas en pelea
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El andar del creyente como hijo de Dios
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El andar del creyente como quien confiesa al Señor
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El andar del creyente con relación a los afectos naturales
Esta parte nos exhorta acerca de la conducta conveniente que deben adoptar los creyentes en sus relaciones terrenales. En primer lugar, el apóstol habla de la más íntima de estas relaciones, es decir del matrimonio (v. 22-23); luego, de los hijos y de los padres (cap. 6:1-4); y finalmente de los siervos y de los amos terrenales (cap. 6:5-9).
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El andar del creyente en relación con la Iglesia
Los tres últimos capítulos de la epístola constituyen la parte práctica de ella, en la que el apóstol exhorta a andar de una manera digna de las grandes verdades presentadas en los tres primeros capítulos. Notaremos que, como creyentes, somos exhortados a mantener una conducta que esté en armonía con nuestros privilegios y responsabilidades en tres diferentes relaciones.
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El camino de la salvación
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El campamento
Cabe temer cierta confusión en la manera de considerar lo que la Escritura nos dice acerca del campamento de Israel. La historia de este pueblo ofrece tantas analogías como contrastes con nuestra propia posición, tal como lo muestra, en particular, la epístola a los Hebreos, y nosotros debemos tomar en cuenta tanto las unas como los otros.
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El conocimiento de la salvación
Abra ahora la Biblia y lea usted el versículo que muestra cómo el creyente puede saber que tiene la vida eterna: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).
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El Espíritu Santo en el creyente
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El favor de Dios
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El gozo de la salvación
Hallará en las Escrituras que, si usted es salvo por la obra de Cristo y está seguro de ello por la Palabra de Dios, va a conservar el gozo de la salvación por el Espíritu Santo que mora en cada creyente.
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El hombre
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El insulto cruel, el oprobio sangriento del cual te colmó el mundo
Los versículos 16 al 21 nos hacen discernir la delicadeza inigualable del Señor y los sufrimientos que padeció a este respecto. Exteriormente él era un hombre como los otros, pero, entre otras diferencias, tenía en sí mismo una nobleza y una distinción moral infinitas. Ellas se ven aquí pisoteadas por los hombres, esos perros desencadenados contra él.
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El Jordán - El carro de fuego
En esta vida extrañamente agitada, Elías pasa de milagro en milagro, el último de los cuales es el más grande de todos. No hay viaje más notable que su último peregrinaje de Gilgal al Jordán. El profeta, conducido por el Espíritu de Dios, visita lugares que hablan de manera sorprendente de los designios de Dios con respecto a Israel.
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El monte Carmelo - El fuego del cielo
Después de que Abdías hubo entregado el mensaje, el rey Acab fue al encuentro del profeta; inmediatamente lo acusa de ser aquel que turba a Israel.
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El monte Carmelo - La llegada de la lluvia
El juicio abre el camino a la bendición y de esta manera el fuego del cielo es seguido por la lluvia del cielo. El atento oído de Elías percibe el ruido de “una lluvia grande”. Un rumor sobre la cumbre de los árboles, un temblor sobre las aguas –la sorda queja de la tierra– decían al atento oído de Elías que finalmente estaba por llegar el día en que Dios enviaría la lluvia.
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El paso del dios
Ahora los misioneros tenían además otro amigo: el profesor. Era un anciano muy instruido. En la ciudad lo llamaban «el hombre de letras». Cada uno respetaba su sensatez y su saber. Charles Studd hubiera querido verlo con más frecuencia. Pero el anciano debía ser prudente. ¿Quién sabe qué podría suceder si un día toda la multitud se levantaba contra ellos?
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El propósito de Dios en Cristo
En el capítulo 1 se nos presenta la revelación del propósito de Dios respecto a Cristo y su Iglesia. En los capítulos siguientes descubriremos los caminos llenos de la gracia de Dios para formar la Iglesia. Pero primeramente se nos revela el propósito de Dios con miras a la eternidad, a fin de que, mientras permanecemos en el tiempo, podamos penetrar en sus caminos con entendimiento.
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El regreso de Sinn-Hap
Por el camino que conducía a la casa de Jade Preciosa, un joven caminaba lentamente, cabizbajo, agobiado por las preocupaciones. Era Sinn-Hap que volvía a casa de sus padres. Su honorable madre le había contado en una carta lo que había sucedido. Una vez más, su miserable mujer lo había decepcionado dándole una hija. Pero esa no era su más amarga preocupación. Sinn-Hap se había empobrecido.
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Encuentros y despedidas
Cuando se acercaban a su hogar, se sobresaltaron al ver a Sinn-Tek surgir repentinamente de un seto y precipitarse hacia ellas: –¡Honorable madre, hermana mayor! ¡Oh, es terrible! El honorable padre está furioso. Cerró la puerta para que ustedes no entren.
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¿Esto no acarrea desorden?
Dios no es Dios de confusión, sino de paz (1 Corintios 14:33). Los creyentes que son conscientes de su debilidad y se ponen bajo la dirección del Espíritu Santo experimentan cuán fiel es el Señor a su promesa: “Allí estoy yo en medio de ellos”.
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¡Gloria a tu nombre, Señor Jesús, serás honrado por todos y para siempre!
Los sufrimientos de Cristo tendrán un efecto de bendición para toda la tierra durante el período milenario. De ahí que toda la tierra tendrá, en ese momento, el corazón vuelto hacia el recuerdo de la cruz del Señor.
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Hechos divinos, no sentimientos
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