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The Mackintosh Treasury

Su convicción

La referencia que tenemos de nuestro apóstol en Juan 1, es sin duda muy breve, pero encierra mucho significado. “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro [o piedra])” (Juan 1:41-42).

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Su educación

Al meditar la historia de Moisés, es necesario considerar a este gran siervo de Dios desde el doble punto de vista de su carácter personal y de su carácter típico.

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Su fe

El final del capítulo 14 de Mateo presenta una escena de la vida de nuestro apóstol en la cual nos detendremos con provecho unos momentos. Ofrece una exquisita ilustración de su conmovedora pregunta: “Señor, ¿a quién iremos?”.

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Su fundamento

Aquí se nos presenta claramente el verdadero fundamento de la disciplina en la Asamblea. El lugar de la presencia de Dios debe ser santo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). No se basa sobre el miserable principio de: “Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú” (Isaías 65:5). Gracias a Dios, no.

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Su futura aparición por los suyos: “Y aparecerá por segunda vez… para salvar a los que le esperan”

Hasta aquí, en cuanto a la expiación y la intercesión. Solo nos resta tratar el Advenimiento, la segunda venida del Señor. Deseamos especialmente recordarle al lector que, al tratar la muerte de Cristo, hemos dejado completamente sin tocar un punto importante que está relacionado con ella, a saber, nuestra muerte en él.

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Su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios

Hebreos 7:25 nos muestra otra parte muy preciosa de la obra sacerdotal de nuestro Señor, a saber: su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

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Su llamamiento

Las palabras que leímos “dejándolo todo, le siguieron”, expresan una completa separación de las cosas temporales y naturales, así como una sincera consagración a Cristo y sus intereses.

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Su relación con la inmortalidad del alma

Pero no solo la eternidad del castigo está tan claramente establecida en la Escritura como la eternidad de Dios mismo, o de cualquier cosa que le pertenece, sino que creemos que ella también surge como una verdad necesaria de otras verdades que son generalmente recibidas incondicionalmente. Tómese, por ejemplo, la inmortalidad del alma. ¿Alteró la caída del hombre esta cuestión?

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Su relación con la naturaleza infinita de la expiación hecha por Cristo

Consideremos la doctrina de la expiación. Si algo menos que un castigo eterno es debido al pecado, ¿qué necesidad había de un sacrificio infinito para librarnos de ese castigo? ¿Podía algo menos que el incomparable, inestimable sacrificio del Hijo de Dios librar a alguien del fuego del infierno, y ese fuego no ser eterno?

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Su reprensión

Detengámonos aún un poco en la escena tan interesante e instructiva del capítulo 16 de Mateo. Nos presenta dos grandes temas: «La Iglesia» y «el reino de los cielos». Nunca debemos confundir estas dos cosas. La Iglesia solo se encuentra en el Nuevo Testamento.

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Su restauración

Ahora consideraremos el tan interesante tema de la restauración de Simón Pedro, en el cual hallaremos algunos puntos de suma importancia práctica. De su caída aprendemos la debilidad e insensatez del hombre; de su restauración aprendemos la gracia, sabiduría y fidelidad de nuestro Señor Jesucristo.

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Sucot

Después de esta manifestación de la bondad de Dios para con Jacob, le vemos establecerse en Sucot, y, contrariamente a los principios y al espíritu de la vida de un peregrino, construye allí una casa, sintiéndose como quien pisa terreno propio. Sin embargo, es evidente que Sucot no era el lugar que Dios le había destinado.

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Suficiencia de la muerte y de la resurrección de Cristo

Es muy importante, para quien busca ansiosamente la paz, comprender bien la verdad desarrollada en esta parte de nuestro tema.

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Sufrir con Cristo

Lo que importa saber ahora es si rehusamos sufrir con él de parte del mundo, después de haber sufrido él por nosotros de parte de Dios. El hecho de que esta sea una pregunta proviene, en un sentido, del constante uso de la palabra “si” que hace el Espíritu Santo en relación con este asunto.

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Sumisión a la voluntad de Dios

“Luego volvimos y salimos al desierto, camino del mar Rojo, como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo” (v. 1). Hay una gran belleza moral en esta asociación, Moisés se identifica por completo con el pueblo.

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Te alegrarás

Pero hay otro punto de gran interés en el versículo 11 de nuestro capítulo: “Te alegrarás delante de Jehová tu Dios”. No tenemos semejantes palabras en la fiesta pascual, ni en la fiesta de los panes sin levadura. La alegría no hubiera estado en relación moral con esas fiestas.

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Ten cuidado de la doctrina

Detengámonos ahora un momento en el segundo punto de nuestro tema; me refiero a la doctrina o enseñanza; esta última palabra expresa el verdadero sentido del original. ¡Cuántas cosas se encuentran encerradas allí! “Ten cuidado de la enseñanza”. ¡Qué solemne advertencia! ¡Cuánto cuidado y qué santa vigilancia se requieren!

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Ten cuidado de ti mismo

Consideremos en primer lugar este solemne mandato: “Ten cuidado de ti mismo”. Sería difícil expresar todo el alcance moral de estas palabras. Es importante que todo creyente las observe, pero principalmente un obrero del Señor, pues a este se dirigen en particular. Él, más que nadie, necesita cuidarse a sí mismo.

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Tengamos cuidado con la idolatría

Consideremos ahora esta amonestación tan solemne dirigida a la congregación de Israel contra la idolatría, un pecado en el que el pobre corazón humano está siempre propenso a caer.

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Tercera carta - La Palabra de Dios

Querido amigo A.:

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Tercera objeción

La tercera objeción de Faraón reclama una atención especial por nuestra parte. “Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?

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Ternura y solicitud

El corazón de Moisés latía con profunda ternura y afectuosa consideración por la congregación. No se cansaba nunca de repetirles sus ardientes exhortaciones. Sentía la necesidad de prevenirlos contra el peligro al cual estaban expuestos. Como un pastor fiel y verdadero, procuraba prepararlos con amor y ternura para las difíciles circunstancias que les esperaban.

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Testigos en el transcurso de los años

Es verdad, gracias a Dios que Él no se quedó sin testigos. Aquí y allá, de vez en cuando, levantó a algunos que hablaron por él, exactamente como en el Israel de la antigüedad. Aun entre las tinieblas profundas de la Edad Media apareció una estrella ocasional que brilló en el horizonte.

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Tiatira

Echemos todavía una ojeada a los mensajes dirigidos a las cuatro últimas de las siete iglesias mencionadas en los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis.

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