99 resultados
The Mackintosh Treasury
Motivos de desaliento en el pueblo de Dios
Desde el principio del capítulo 1, encontramos un cuadro muy desalentador del estado de cosas en lo que respecta al testimonio exterior rendido a Dios en la tierra. “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor
Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.
Sección del libro @book, de @author
Muertos a la ley
Volvamos por un momento a Romanos 7. “Así también vosotros, hermanos míos” (y todos los verdaderos creyentes, todo el pueblo de Dios), “habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (v. 4).
Sección del libro @book, de @author
Nacido de nuevo
En efecto, Dios no se contenta con borrar los pecados cometidos por nuestra vieja naturaleza –a la que su Palabra llama “la carne”, y que no puede producir otra cosa que el mal– sino que nos da otra vida, otra naturaleza. Hay un nuevo nacimiento operado por la Palabra –simbolizada por el agua– y por el Espíritu Santo.
Sección del libro @book, de @author
Nada faltó durante esos cuarenta años
¡Qué gracia tan maravillosa brilla en esas palabras! Lector, piense por unos momentos en el cuidado que Dios dispensó a su pueblo, de tal manera que evitó que sus vestidos envejecieran o sus pies se hincharan. No solamente los alimentaba, sino que los vestía y cuidaba de ellos en todo momento. ¡Incluso tuvo cuidado de sus pies, a fin de que la arena del desierto no los lastimara!
Sección del libro @book, de @author
Nadab y Abiú
En cierta medida, estamos preparados para oír las palabras que encabezan este capítulo: “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó” (v. 1). ¡Qué contraste con la escena final del capítulo anterior!
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Naturaleza de la disciplina
Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Necesitábamos ser “santificados”
Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Nehemías
Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
“¿Ni aun temes tú a Dios?”
En el caso del ladrón arrepentido, vemos un primer fruto como resultado de la acción santificadora del Espíritu eterno, en las palabras dirigidas al otro ladrón: “¿Ni aun temes tú a Dios?” (Lucas 23:40). Él no dice: “¿No temes tú el castigo?”. La santificación del Espíritu se evidencia, en cada caso, por el temor del Señor, y un santo aborrecimiento del pecado, por lo que es el pecado.
Sección del libro @book, de @author
Nicodemo debía dejar atrás muchas cosas
Pero Nicodemo, como muchos otros, debía dejar atrás muchas cosas antes de llegar verdaderamente al conocimiento de Jesús; debía desprenderse de una pesada carga de maquinaria religiosa antes de aprender la divina simplicidad del plan de salvación de Dios. Debía descender de la cumbre del saber rabínico y de la religión tradicional, y aprender el alfabeto del Evangelio en la escuela de Cristo.
Sección del libro @book, de @author
Nimrod y Babilonia
Esta porción del libro que estudiamos contiene las listas de las generaciones de los tres hijos de Noé, en las que se menciona especialmente a Nimrod, fundador del reino de Babel, o Babilonia, un nombre que ocupa una posición prominente en las páginas de la historia sagrada. Babilonia es un nombre muy conocido y de una influencia notoria.
Sección del libro @book, de @author
No añadirás ni quitarás de ello
“Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites en su tierra, guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré.
Sección del libro @book, de @author
No debe haber misericordia ni pacto con los cananeos
Los pensamientos ya expuestos permitirán al lector entender las primeras líneas de nuestro capítulo. Las naciones cananeas no debían hallar gracia a los ojos de Israel. Sus iniquidades habían alcanzado el punto culminante y para ellas solo quedaba la inflexible ejecución del castigo divino. “Las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
Sección del libro @book, de @author
No debemos enorgullecernos de nuestros progresos
No debemos confundir este grato ejercicio con la lamentable costumbre de mirar el camino recorrido para apreciar nuestros logros, progresos y servicios. Quizás estemos dispuestos a admitir, de manera general, que solo por la gracia de Dios hemos sido capaces de hacer alguna pequeña obra para Él.
Sección del libro @book, de @author
No entras al país debido a tu justicia
Nuestro corazón ingrato y tramposo olvida muy fácilmente de dónde vienen la fuerza y la victoria obtenidas.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
No es cuestión de entendimiento ni de sentimientos, sino de fe
Si me considero a mí mismo desde mi punto de vista o me juzgo por mis sentimientos, jamás podré entender esta verdad. ¿Por qué? Porque tengo el sentimiento de ser exactamente la misma criatura pecaminosa de siempre.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
No es posible conciliar responsabilidad e incapacidad ni incumbe al hombre hacerlo
Algunos dirán que no es posible reconciliar ambas cosas: la incapacidad del hombre y su responsabilidad, y plantearán sus objeciones. Debemos recordar que no nos incumbe reconciliarlas. Dios lo ha hecho al colocarlas una junto a la otra en su eterna Palabra. Nos corresponde sujetarnos y creer, no razonar.
Sección del libro @book, de @author
¿No forman estos cristianos una nueva denominación?
Al volver a lo que se ha oído desde el principio, estos creyentes no forman una nueva denominación, sino que desean llevar a cabo en obediencia a la Palabra y a la voluntad de Dios, la unidad de los hijos de Dios en el vínculo de la paz (véase Efesios 4:3).
Sección del libro @book, de @author
No hacer provisión de maná para el día de mañana
Sin embargo, no acontecía así cuando el hombre recogía el maná para sí mismo; entonces los síntomas de descomposición se manifestaban muy pronto. Jamás pensaríamos en hacer acopio de provisiones si comprendiésemos la verdad y la realidad de nuestra posición. Nuestro privilegio es alimentarnos de Cristo día tras día, como siendo Aquel que descendió del cielo para dar vida al mundo.
Sección del libro @book, de @author
No los temáis… Jehová… pelea por vosotros
Nos detendremos ahora en los versículos restantes de nuestro capítulo, en los que hallaremos muchas cosas interesantes, instructivas y de gran provecho.
Sección del libro @book, de @author
No mezclemos nada con la doctrina pura de la Palabra
Las importantes instrucciones prácticas que encontramos en los versículos 9 a 11 se aplican de manera admirable a todos los obreros del Señor. “No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña” (cap. 22:9).
Sección del libro @book, de @author
No obstante, la Escritura es clara
La Palabra de Dios lo establecía todo. “Conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos”. Esta frase tan significativa precedía a todo lo que estaba prescrito y prohibido para Israel. Sus instituciones nacionales, sus costumbres domésticas, su vida pública y privada, todo dependía de la absoluta autoridad de la frase: “Así dice Jehová”.
Sección del libro @book, de @author
No olvides…
Pero el pobre corazón humano está expuesto a fallar y a sufrir las múltiples influencias que actúan sobre nosotros para apartarnos de la estrecha senda de la obediencia. No nos sorprendamos, pues, de las solemnes y repetidas amonestaciones de Moisés a sus oyentes. Ante esta congregación que le era tan querida, ensancha su corazón amante con palabras ardientes que conmueven el alma.
Sección del libro @book, de @author