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Pláticas sencillas
Amar es obedecer
Según el versículo 15, los discípulos debían mostrar su amor hacia el Señor guardando sus mandamientos; entonces el Señor rogaría al Padre para que les enviara otro Consolador. En los versículos 21-23, el Señor presenta otras consecuencias del amor hacia él:
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Ana, la profetisa
Al mismo tiempo que Simeón, estaba también en el templo una mujer piadosa muy avanzada en edad, llamada Ana, una profetisa que no abandonaba ese lugar. Servía a Dios con ayunos y oraciones, noche y día. Presentándose en ese momento, alababa al Señor y hablaba de Él a todos los que en Jerusalén esperaban la liberación que traería el Mesías. Malaquías ya había hablado de esto:
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Ananías visita a Saulo
“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas” (v.
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Ananías y Safira
Ya hemos visto la formación de la Iglesia y su desarrollo en todo su frescor. El Espíritu Santo, obrando libremente, impedía toda manifestación del corazón natural. Lo que viene de Dios siempre es puro y lleva sus caracteres divinos, contrastando con los del hombre natural.
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Pláticas sencillas
Ante el concilio
“Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy” (v. 1). Un prisionero, cuando comparece ante sus jueces, tiene cargos de conciencia. Si finge no ser culpable, no puede decir, como Pablo, que delante de Dios se ha conducido con toda buena conciencia.
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Aquellos por quienes Jesús ora
Todo lo que Jesús dice de los discípulos en los versículos precedentes da las razones por las cuales ora por ellos. Son objetos exclusivos de los cuidados del Padre; puesto que el mundo despreció lo que le había traído, el Señor ya no tiene nada que hacer con este y no formula peticiones a su favor.
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“¡Ay de vosotros!”
El Señor se dirigió luego a los escribas y a los fariseos hipócritas, pronunciando siete veces “Ay de vosotros”
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¿Cómo arreglar los agravios entre hermanos?
Los caracteres de gracia y de humildad deben guiar nuestra conducta frente al hermano que nos haya ofendido. En vez de justificarnos y divulgar el mal que haya hecho, debemos buscar su bien, guardar la cosa entre nosotros y él y, con amor, tratar de ganarlo.
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Cómo hacer la obra de Dios
La muchedumbre, al ver que los discípulos se marcharon en una barca sin el Señor, también cruzó el mar para buscarle (v. 22-24). Cuando lo encontraron, le dijeron: “Rabí, ¿cuándo llegaste acá?”. Era bueno buscar a Jesús, pero el valor de esta búsqueda dependía de los motivos que inducían a obrar; fue esto lo que el Señor sacó a relucir.
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¿Cómo perdonar?
Respondiendo a la pregunta de Pedro: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? (v. 21),
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Cómo practicar la piedad
El Señor nos instruye acerca de los móviles que deben regirnos en la práctica de la piedad para con Dios y los hombres. Para con los hombres esta piedad se expresa por medio de la limosna y el perdón; para con Dios se manifiesta a través de la oración y el ayuno.
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Cómo se entra en el reino
Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén enseñando en las ciudades y en los pueblos. Este era un momento solemne para el pueblo, porque era la última vez que el Señor pasaba por esos lugares. Su rechazo iba a consumarse en la crucifixión.
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Con amor y fe
La oración tiene su origen en un llamamiento de Dios. No somos nosotros los que tomamos la iniciativa para orar, es Dios quien nos llama a orar. Orar es, pues, una gracia que Dios nos concede. Dios no cesa de dirigirse hacia nosotros y nos invita a ir a él y amarlo.
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Con el corazón y el entendimiento
Cuando oramos, debemos hacerlo con el corazón (Marcos 7:6). No se trata de caer en el sentimentalismo, sino de expresar las necesidades reales y sentidas. Las palabras no siempre expresan lo más profundo de nosotros mismos, incluso pueden encubrir una negativa de abrirse a Dios. Uno no ora con las ideas, sino con su persona. No con lo que uno sabe, sino con lo que vive.
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Condiciones favorables para la oración
La sobriedad y el ayuno: privarse para estar más disponible para Dios Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto (Mateo 6:6).
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Conscientes de nuestra necesidad
Una de las primeras condiciones para orar es ser conscientes de nuestra necesidad. Aquel que dice: “Yo soy rico… y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apocalipsis 3:17), no siente la urgencia de invocar a Dios. En cambio, el creyente que se da cuenta de su pobreza espiritual se acerca voluntariamente al Padre.
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Consecuencias de la incredulidad
Jesús repite a los judíos lo que ya les había dicho en el capítulo 7:33-34: “Yo me voy, y me buscaréis”; mas añade: En vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir (v. 21).
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Cosas viejas y cosas nuevas
Luego que los discípulos afirmaron que habían entendido todas estas cosas, el Señor añadió: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
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Cristo, ¿de quién es hijo?
Después de haber visto pasar ante él a todos estos interrogadores, el Señor hace una pregunta a los fariseos respecto a sí mismo. Empieza por decir: “¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David” (v. 42).
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Cronología posterior al libro de los Hechos
Año Sucesos Referencia 63 Pablo es liberado y emprende un nuevo viaje. Libro de los Hechos de los Apóstoles.
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De la presencia del Espíritu Santo en cuanto al mundo
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Jesús había dicho en el capítulo 15:22:
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De Mileto a Cesarea
Los lazos que se forman en los corazones de los rescatados por la posesión de la naturaleza divina, naturaleza del Dios de amor, son poderosos y están por encima de los lazos naturales. Pablo y los ancianos de Éfeso lo experimentaron; en el primer versículo de nuestro capítulo dice: “Después de separarnos de ellos…”.
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De Moisés a Cristo
Esteban narró brevemente lo concerniente a Moisés hasta que se puso en contacto con sus hermanos, creyendo que ellos comprenderían que Dios los liberaría por su medio. Solamente dijo que Moisés nació cuando Israel sufría la opresión y Faraón procuraba exterminar la raza matando a todos los hijos varones. Leemos que este niño era agradable a Dios y fue elegido por Dios para liberar a su pueblo.
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De regreso a Jerusalén
Al volver a Jerusalén por la mañana, Jesús entró en el templo y utilizó la autoridad de un rey en su casa para purificarla: “Comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno” (v. 15-16).
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