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A la edad de doce años

No nos es dicho nada acerca de su vida en Nazaret. Es llamado “el hijo del carpintero” (Mateo 13:55), e incluso “el carpintero” (Marcos 6:3), precisando así cuál era su ocupación.

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Abraham

No vamos a considerar toda la historia del patriarca, sino el fruto producido por la disciplina de Dios en su vida familiar. El llamamiento a Abraham fue claro: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Sin embargo, Abraham se apartó de la instrucción divina:

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Aceptado para expiación suya

Aquel que se acercaba a la puerta del tabernáculo de reunión, consciente de no estar limpio en sí mismo para la presencia de Dios, estaba provisto de una ofrenda perfecta. En virtud de ella, se atrevía a acercarse para ser aceptado “delante de Jehová” (Levítico 1:3-4). Aquí no se trata de perdón de pecados ni de purificación.

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Actitud exterior

“Entra en tu aposento”, dijo el Señor Jesús en Mateo 6:6, y “ora a tu Padre que está en secreto”. 2 Reyes 4:1-6 nos da un ejemplo. Solos en su pobre habitación, la madre y sus dos hijos recogían vasijas vacías. Solo eran tres los que estaban allí, sin embargo había otra Presencia. En su angustia esa madre había clamado a Eliseo. ¿Cómo salvar a sus hijos de los acreedores?

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Actitud moral

¿Con qué actitud interior debemos acercarnos a Dios? Primeramente con respeto y reverencia. Lo vemos en Eclesiastés 5:2: “Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra”. Y aunque él se reveló a nosotros como Padre, siempre tengamos presente en la mente y en el corazón la grandeza de Aquel a quien nos dirigimos.

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Adonai

El Señor, el Amo, se encuentra cuatrocientas veintisiete veces en el Antiguo Testamento, algunas de ellas en forma compuesta: Señor Jehová (Génesis 15:2, 8; Daniel 9; etc.)

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Adoradores

Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. La adoración es la más alta función que los creyentes puedan cumplir en la tierra y la única que continuará en el cielo (Juan 4:23; Apocalipsis 5).

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Agar

De Egipto, Abraham no solamente había traído recuerdos, sino también a “una sierva egipcia” (cap. 16:1), que había sido introducida en la intimidad de su familia. He allí el peligro. Posiblemente se tenga en un hogar, por un tiempo, a alguna jovencita no creyente para el servicio doméstico, pero esto no es lo mismo.

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Agradecer y adorar

El incrédulo no da gracias a Dios (Romanos 1:21), mientras que las primeras palabras de un recién nacido en la fe son: Gracias, Señor. “Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Colosenses 1:12).

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Ana

Aquí no se trata de Ana la profetisa, nombrada en Lucas 2:36-38. Ella también es un ejemplo notable de una mujer de oración, quien, avanzada en edad, servía noche y día con ayunos y oraciones. La oración es, pues, un servicio confiado tanto a las hermanas como a los hermanos, a los jóvenes como a los ancianos. No se necesita un don particular para ejercerla.

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Atraer la atención sobre sí

El deseo de los ojos se demuestra también en el anhelo de brillar, de aparentar más de lo que uno es. Se manifiesta por la vanidad en el vestir, el exagerado arreglo personal, o al contrario, por el desaliño que busca un efecto semejante. Se hará alarde de lo que uno posee, como Ezequías cuando recibió a los enviados del rey de Babilonia (Isaías 39).

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Bajo la acción del fuego

“Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento” (Isaías 53:10). ¿Qué significan esas palabras? ¿Por qué Dios quiso quebrantarlo? Éstas son las profundidades inescrutables del misterio divino: Dios ha dado a su Hijo unigénito. Pero, además, Cristo debía ser manifestado perfecto en el sufrimiento.

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Bautizados por un solo Espíritu

El pensamiento de Dios no es que el creyente permanezca solo. Así Juan recuerda: “Jesús había de morir… para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (cap. 11:51-52).

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Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia (Efesios 1:22)

El salmista pudo decir, y podemos aplicárnoslo a nosotros mismos: “Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu señor” (Salmo 45:10-11). Rendirle culto ¿no es la primera invitación dirigida a la que él ama?

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Castigar

El verbo paideuo (παιδεύω), en ciertos pasajes, tiene este significado. Por ejemplo en 1 Corintios 11:31-32: “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo”.

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Columnas y cortinas (colgaduras) (Éxodo 27:9-19)

Dimensiones: 100 codos de largo por 50 codos de ancho; 56 columnas para sostener 280 codos de cortinas; la puerta, al este, sostenida por cuatro columnas, tenía un ancho de 20 codos.

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¿Cómo funciona?

Efesios 4:15-16 y Colosenses 2:19 nos muestran que el cuerpo obtiene todo de la cabeza, la cual es Cristo en el cielo. De Él, según la obra de cada miembro en particular, “el cuerpo… se aumenta con el aumento de Dios” (Colosenses 2:19, V. M.).

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¿Cómo guardar la fe?

El apóstol se dirige a Timoteo como a su “verdadero hijo en la fe” (1 Timoteo 1:2). Había nacido de nuevo; poseía esa “fe no fingida”, base de todo, que el apóstol había notado rápidamente (2 Timoteo 1:5).

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¿Cómo participar de la Cena?

¿Quién es digno de participar de ese recuerdo? Nadie, si nos miramos a nosotros mismos. Pero el Señor es digno de que nos acordemos de Él. Hizo todo al ofrecerse en sacrificio a fin de hacer “perfectos para siempre a los santificados”. Es, pues, como fruto del trabajo de su alma y por haber sido hechos “aceptos en el Amado” cómo podemos acercarnos a su mesa.

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Con Pablo

¿Habrá mejor preparación para un joven llamado al servicio del Señor que acompañar a un siervo de más edad? Aprenderá cómo conviene comportarse, cómo actuar o no actuar; participará de los ejercicios que se encuentran en toda obra para el Señor.

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¿Con quién orar?

Primero individualmente, y esto sin cesar, reservando momentos particulares para estar a solas con Dios. Pero también en familia, como la viuda de Sarepta. ¡Qué hermoso ejemplo para los hijos, si ellos disciernen que la oración es para los padres un gozo y un privilegio, y no un deber del que uno podría prescindir!

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Confesar nuestras faltas

El profeta Oseas declaraba de parte de Dios: “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad” (Oseas 14:2). Es necesario expresar el arrepentimiento y confesar el mal, ir a Dios con palabras que muestren la tristeza por haberlo ofendido con nuestros hechos.

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Confesión y restauración

Numerosos versículos nos relatan cómo Job discutió y acusó a Dios, justificándose a sí mismo. Cinco versículos son suficientes para relatar la confesión que le abrió el camino a la bendición. “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (v. 2). Puesto ante el poder del enemigo, Job debe reconocer que solo puede recurrir al poder de Dios.

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Contenido del arca - Hebreos 9:4

Las tablas de la ley 

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