Primera entrevista con José

Génesis 42:9-24

Mientras esos sucesos se desarrollaban en Egipto, la familia de Jacob fue dejada de lado en el texto inspirado. Fue como si Dios hubiese dicho: «Después de vuestro crimen, y ahora que José ya no está en medio de vosotros, ya no tengo ningún interés en contar lo que os concierne». Así ocurre con la triste historia del hombre –y en particular con la de Israel– después de haber rechazado al Salvador. Dios no tiene nada más que decir de ese pueblo. Pero, en su paciencia infinita, no ha olvidado al objeto de sus fieles promesas. Espera solamente el momento favorable para restablecer las relaciones. Y ese momento favorable es el hambre. Si Dios permite, incluso en los suyos, pruebas como las privaciones y la enfermedad, es frecuentemente para que Cristo, el verdadero José, tome o vuelva a tomar todo el lugar en sus vidas. No pensemos que el tiempo puede borrar el más mínimo pecado; cada uno de ellos está siempre presente ante los ojos del Señor, incluso si nosotros lo hemos olvidado, y tarde o temprano será necesario habérselas con Él respecto a ese tema.

“Somos hombres honrados” (v. 11), se atreven a afirmar esos hermanos criminales cuando se presentan ante aquel que puede probar lo contrario y confundirlos con solo revelar su nombre. Pero, después de tres días y otra conversación entre José y sus hermanos, la conciencia de ellos empieza a hablarles.

Forma parte del comentario bíblico "Cada Día las Escrituras"