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Pecados específicos

El pasaje de Levítico 5:1 nos presenta la falta del testigo. Podemos callar un mal que a la verdad debería ser puesto en conocimiento de los demás. No se trata de denigrar ni de relatar las faltas de nuestros hermanos, pero hay casos particulares en los cuales, habiendo “sido llamado a testificar”, es necesario hablar.

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Pecados totalmente perdonados: ¿sueño o realidad?

Oh, qué bendición poder repetir con el salmista: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”, y: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:1, 5-6). Verdaderamente esto es bendición, y fuera de ella no existe ninguna.

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Pecados y culpas

Levítico 4 nos habla de los pecados contra uno de los mandamientos de Dios. Podía tratarse del sacerdote ungido (v. 3-12), de toda la congregación (v. 13-21), de un jefe (v. 22-26) o de alguna persona del pueblo (v. 27-35).

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Pedro censurado

Todo esto tiene para nosotros una aplicación personal, individual. Esto nos concierne personalmente. Pedro por sí mismo conoce a su Maestro: es el mismo para él antes y después de su resurrección. Jesús, en el capítulo 16 de Mateo, le reprende, pero pocos días después le lleva consigo al monte santo, con plena libertad de corazón, como si nada hubiese pasado.

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Pedro restaurado

Ahora bien, al principio del capítulo 21 de Juan hallamos a Pedro en la condición moral en que le habían dejado la oración y la mirada del Señor. La fe de Pedro no había desfallecido.

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Perfecta harmonización

Es la conjunción o combinación de virtudes lo que constituye la gloria moral. Jesús sabía –según la expresión del apóstol– “vivir humildemente” y “tener abundancia”; sabía cómo emplear mejor los momentos de prosperidad, por decirlo así, y también las ocasiones de depresión, pues, en su tránsito por este mundo, supo lo que eran esas experiencias.

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Personajes

Hay tres hombres que son, de un modo particular, figuras del Señor Jesús: José, Moisés y David.

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Pobreza material del Señor

Las expresiones del apóstol: “como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo”, expresiones elevadas y maravillosas, se manifestaron en el Señor de una manera muy particular y personal.

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Por la fe nos apropiamos de nuestra posición en Cristo

Pero esto nos lleva a otro punto. ¿Cómo podemos entrar en esta maravillosa posición? ¿Cómo puede alguien hablar este lenguaje? ¿Cómo puede alguien cuyos ojos han sido abiertos para ver su completa e irremediable ruina –su relación con el primer hombre, su posición en la vieja creación, que es una piedra del viejo edificio–, alcanzar alguna vez una posición en la que pueda agradar a Dios?

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¿Por qué el domingo?

Ahora surge la pregunta: ¿Por qué el domingo y no otro día de la semana? La respuesta parece evidente. Según el calendario judío, el primer día de la semana era el octavo, y este día es, en el lenguaje simbólico de la Biblia, el día de un nuevo comienzo.

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Preparación de Josías antes de emprender su obra de reforma

De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén (2 Crónicas 34:1).

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Prerrogativa del Señor

1 Corintios 11:28 nos proporciona una respuesta sencilla y aparentemente obvia: “Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan”. Según este pasaje, cada uno debe examinarse a sí mismo y luego comer. En este caso, sería solo una decisión personal participar o no en la Cena del Señor.

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Presentación a Jehová

El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite. Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión (v. 10-11).

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Primer mensaje del profeta

comparación con la lista negra de las transgresiones de Acab, quien había elegido a la malvada Jezabel, hija del incircunciso rey de los sidonios, para ser la compañera de su corazón y de su trono; este solo hecho bastaba para asegurar la opresión de Israel y la entera subversión de su antiguo culto.

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Primera respuesta: Es una invitación

Partimos el pan porque nuestro Salvador y Señor nos lo pide. Esta respuesta vivifica nuestro amor por él. La noche en que el Señor Jesús fue tan ignominiosamente traicionado y entregado instituyó la Cena para sus discípulos y les dijo: Haced esto en memoria de mí. (Lucas 22 v.19).

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Prosperidad de Job

En la primera página de este notable libro vemos al patriarca Job rodeado de todo cuanto podía hacer el mundo agradable a sus ojos, así como de cosas que podían otorgarle un lugar importante en este mundo. “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. Vemos aquí lo que era Job en su vida.

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Prueba de lepra

Busquemos el sentido espiritual de este notable aspecto del diagnóstico sacerdotal y de la duda que podría surgir en cuanto a los síntomas de la enfermedad. ¿No puso Dios al hombre bajo vigilancia? ¿No le ha dado toda posibilidad de demostrar que no estaba atacado de “lepra”? La misma Escritura responde.

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Pruebas de que Dios está por nosotros

Sin embargo, puede que el lector se sienta dispuesto, antes de entrar en materia, a preguntar cómo puede saber él que está incluido en el “nosotros” de nuestra preciosa tesis. Esta es, de cierto, una pregunta de la mayor importancia. Nuestro eterno bien o nuestro eterno mal dependen de la respuesta. ¿Cómo, pues, sabremos que Dios está por nosotros?

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Purificación inicial

"Y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio" (v. 7).

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Que cada uno se examine a sí mismo

La responsabilidad personal tiene otro aspecto. Al parecer, los corintios habían sido negligentes en cuanto a examinarse a sí mismos respecto a hechos que no habían puesto en orden en su vida. Con pecados no juzgados y asuntos en desorden, llegaron a la presencia del Señor para proclamar su muerte. Esto es de gran importancia para nosotros.

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Qué es el arrepentimiento

Y bien podemos preguntar aquí qué es este arrepentimiento que ocupa un lugar tan prominente en «la gran comisión» y en la predicación de nuestro Señor y de sus apóstoles.

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¿Qué es «el viejo hombre»?

Pero es más que probable que algunos de nuestros lectores no acierten a entender qué significan términos como «la vieja naturaleza adámica», «la condición anterior», «la carne», «el viejo hombre», y otros por el estilo. Estas expresiones pueden parecer extrañas a los oídos de aquellos para quienes escribimos en especial; y queremos evitar que nuestros tiros no den en el blanco.

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Qué es la santificación

El primer pasaje sobre el cual llamaremos vuestra atención es 1 Corintios 1:30: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”. Aquí aprendemos que Cristo “nos ha sido hecho” estas cuatro cosas.

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Qué implica «perderse»

Aquí tenemos, pues, el resultado en el caso de todo aquel que cree en Jesús. Jamás perecerá, sino que posee vida eterna. Pero, ¿quién puede intentar descubrir todo lo que se incluye en esa palabra «perderse»? ¿Qué lengua mortal podrá expresar los horrores del lago que arde con fuego y azufre (Apocalipsis 21:8),

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