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La Iglesia del Dios viviente

Mensajes de Dios a las siete iglesias de Asia

Para terminar, deseamos llamar la atención sobre los remanentes alentados por los mensajes de Dios a las siete iglesias de Asia (Apocalipsis 2 y 3). En los mensajes dirigidos a las tres primeras iglesias no se habla de remanente. Pero, respecto a Tiatira, por primera vez encontramos un mensaje que hace referencia a un remanente.

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La Iglesia del Dios viviente

Mensajes para los vencedores

En cada mensaje a las iglesias de Asia, el Espíritu se dirige a los vencedores en lo relacionado a escuchar Sus palabras. Estos vencedores tendrán que prestar atención al mensaje del Espíritu para limpiarse del mal y apartarse de él.

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La Iglesia del Dios viviente

Métodos de evangelización

Hay necesidad de estudiar las Escrituras y notar y seguir la manera de predicar de los apóstoles. Los métodos sensacionales y de «alta presión» usados por algunos hoy en día parecen ser un esfuerzo por hacer la obra del Señor a la manera del mundo. Necesitamos más de la obra de Dios y menos de la obra del hombre.

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La Iglesia del Dios viviente

Ministerios carnales e infructuosos

Gálatas 5:13 nos recuerda: “A libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”. La libertad del Espíritu no ha de usarse como licencia para la carne, de modo que ésta actúe y se exalte en la asamblea.

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La Iglesia del Dios viviente

Mirar al Maestro

Cuando haya captado plenamente estas cosas en el alma, el siervo será sostenido, en la dignidad de la fe, por el pensamiento fortalecedor y la conciencia de ser un siervo del Señor Jesucristo. De esta manera, el asunto del apoyo material que necesita en el servicio del Señor se hace sencillo y claro.

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Moisés

Se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿Dónde el que puso en medio de él su santo espíritu; el que los guio por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria…? (Isaías 63:11-12).

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The Mackintosh Treasury

Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor

Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.

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La Iglesia del Dios viviente

Mujeres del Nuevo Testamento

En dos grandes aspectos Dios honró de manera especial a la mujer más que al hombre en el Nuevo Testamento: 1) Cristo nació de una mujer, la virgen María. 2) El Señor, después de su resurrección, se apareció primero a una mujer, María Magdalena. Estas dos mujeres tienen un lugar admirable en conexión con el Señor.

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The Mackintosh Treasury

Naturaleza de la disciplina

Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.

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The Mackintosh Treasury

Necesitábamos ser “santificados”

Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.

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The Mackintosh Treasury

Nehemías

Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.

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La Iglesia del Dios viviente

Ninguna autoridad absoluta

Sin embargo, una asamblea no es infalible; por consiguiente, está expuesta a errar en sus decisiones o acciones. Si la asamblea quita sus ojos del Señor, puede ser que actúe impulsada por la carne y no por el Espíritu, y así falle en comprender los pensamientos del Señor, quien está en medio de ella.

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La Iglesia del Dios viviente

Ninguna esperanza de recuperación

En seguida leemos acerca del viento huracanado que se levantó y de los esfuerzos hechos para preservar la nave. Esta tempestad puede referirse a la oposición que Satanás ofrece a la Iglesia. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos (v. 20).

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La Iglesia del Dios viviente

Ninguna ordenación humana

En las Escrituras no hubo ordenación ni autorización humanas en relación con Pablo o cualquier otro profeta o predicador, ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento. Pablo aun dice que, cuando Dios le llamó, no consultó con ninguna persona humana ni subió a Jerusalén para recibir, por decirlo así, el consentimiento y la autorización de los apóstoles allí (véase Gálatas 1:15-17).

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La Iglesia del Dios viviente

Ninguna posición pública

Hemos visto a través de varios pasajes de la Biblia que el lugar de la mujer no es un lugar público, sino que le corresponde más bien desarrollar las múltiples actividades para su Señor y Salvador en la esfera privada. Ya que hemos venido considerando lo que a la mujer no le es permitido hacer, observemos en la Escritura varias posiciones u oficios que no le fueron dados.

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¿No forman estos cristianos una nueva denominación?

Al volver a lo que se ha oído desde el principio, estos creyentes no forman una nueva denominación, sino que desean llevar a cabo en obediencia a la Palabra y a la voluntad de Dios, la unidad de los hijos de Dios en el vínculo de la paz (véase Efesios 4:3).

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La Iglesia del Dios viviente

No hay tal costumbre entre nosotros

“Con todo esto, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios” (v. 16). El apóstol había declarado la mente de Dios en este asunto, y, por si algunos fueran a contender sobre ello, argüir y argumentar, él simplemente agrega: “Nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios”.

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No más guerra

Las riquezas de la tierra libertada no serán usadas para ocasionar destrucción y miseria. “Y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra” (Miqueas 4:3; Isaías 2:4).

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La Iglesia del Dios viviente

No negando Su nombre

Resulta, por lo tanto, que si nos congregamos de veras en el nombre y la persona de Cristo, no alzaremos como estandarte otros nombres bajo los cuales adherirnos y ser registrados. Tampoco nos llamaremos con nombres tal como se hace en la mayoría de las denominaciones.

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La Iglesia del Dios viviente

No todos los dones se encuentran en una sola persona

Esta verdad se pone de relieve en Romanos 12:5-8: “Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

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La Iglesia del Dios viviente

Nuestra actitud para con el expulsado

El que ha sido excomulgado ha sido puesto fuera de la esfera de la comunión cristiana. Con tal persona no debemos asociarnos de ninguna manera, ni siquiera para comer. “Con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11). “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros” (v. 13). Notemos que esta amonestación no habla meramente de expulsar al perverso del seno de la asamblea, sino “de entre vosotros”.

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La Iglesia del Dios viviente

Nuestros afectos y nuestra fidelidad

Mientras nosotros, su Esposa, gozamos de su amor, los afectos de nuestro corazón deberían brotar –y de veras brotarán– para Él. Desearemos intensamente a nuestro Esposo y procuraremos asiduamente serle fiel aquí en este mundo que lo rechazó. Hemos de recordar las palabras de Pablo a los corintios y darnos cuenta de que se aplican a todo creyente.

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Nuevos cielos y nueva tierra

En 2 Pedro 3 encontramos lo que es la nueva tierra y cómo esta se prepara. Isaías ya había hablado de nuevos cielos y nueva tierra (cap. 65:17; 66:22). Pero, como se desprende de su sentido, no ha visto más allá del milenio. Habla de Jerusalén, de construir casas y de morar en ellas. Ciertamente, hasta de pecadores que son maldecidos y cuyos cadáveres serán vistos.

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Objetivo de la disciplina

Para concluir, consideremos brevemente el objetivo de la disciplina de la Asamblea. El inspirado apóstol, en 1 Corintios 5, nos dice que el objetivo es la salvación “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:5). Esto es muy valioso. Es digno del Dios de toda gracia.

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