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The Mackintosh Treasury

La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Diversidad y unidad

Es a la vez interesante e instructivo señalar las variadas líneas de verdad presentadas en el Nuevo Testamento, y ver que todas hallan su centro en esa bendita Persona que es la verdad. Vemos esto tanto en los Evangelios como en las Epístolas. Cada uno de los cuatro Evangelistas, bajo la guía y el poder directos del Espíritu Santo, nos dan una visión particular de Cristo.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El remanente en el pasado y el presente

Seguir, a través de las Escrituras, la historia de lo que se conoce como el remanente, es, además de interesante, muy instructivo y alentador. Podemos señalar desde el principio que la existencia misma de un remanente demuestra el fracaso del testimonio visible o cuerpo profesante, ya sea judío o cristiano.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El rocío de Hermón

La expresión “el rocío de Hermón” parece ser solo un rompecabezas geográfico para algunos. Pero para uno que tiene la mente de Cristo, no es un simple rompecabezas, sino una muy sorprendente y bella figura.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El sacerdocio cristiano

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Hermanos santos

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús (Hebreos 3:1).

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Introducción

Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Israel y las naciones

Tener presente el propósito original de Dios al enviar el Evangelio a los gentiles, o a las naciones, contribuirá en gran medida a dar claridad y precisión al esfuerzo misionero. Este está claramente indicado en Hechos 15: “Simón ha contado” –dice Santiago– “cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre” (v. 14).

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Jericó y Acor - Privilegio y responsabilidad

El lector hará bien, en primer lugar, en volverse a los dos capítulos de Josué mencionados arriba y leerlos detenidamente. Proporcionan un muy sorprendente e impresionante testimonio del doble efecto que produce la presencia de Dios con su pueblo. En el capítulo 6 se nos enseña que la Divina Presencia aseguró la victoria sobre el poder del enemigo.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La Cena del Señor

La institución de la Cena del Señor debe ser considerada por toda mente espiritual como una prueba realmente conmovedora de los tiernos cuidados y del amor del Señor por su Iglesia.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La disciplina de la asamblea

Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre (Salmo 93:5).  

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Los compañeros de David y los amigos de Pablo

Las líneas siguientes son un extracto de una carta dirigida a un amigo, y a pedido de él son enviadas como un mensaje a la Iglesia de Dios. ¡Quiera el Espíritu Santo revestirlas de su poder!

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Públicamente y por las casas

 El título de este artículo ha sido tomado del discurso de despedida de Pablo ante los ancianos de Éfeso en Hechos 20. Muestra, de manera muy convincente, la íntima relación que existe entre el trabajo de maestro y el de pastor. El apóstol dice: Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros públicamente y por las casas (v. 20).

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: ¿Qué eres: ayuda o estorbo?

Entre todas las gracias que nos ha concedido el Señor, una de las más grandes es el privilegio de estar presentes en la asamblea de su amado pueblo, donde él ha puesto su nombre. Podemos afirmar con absoluta confianza que toda alma que ama verdaderamente a Cristo se complacerá en hallarse allí donde él ha prometido estar.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Un cuerpo

Estos pasajes presentan una verdad que yo creo que es de fundamental importancia para todos nosotros, tanto individual como corporativamente: la Iglesia en su conjunto es el templo de Dios, y todo creyente es hecho tal, de manera tan real, literal y absoluta, como el templo de la antigüedad en que Dios moraba; solo que, naturalmente, de una manera diferente.

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La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Volvamos

Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.

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La obra de evangelización: Cartas a un amigo sobre la obra de evangelización

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La obra de evangelización: Introducción

Necesitamos evangelistas; queremos evangelistas sinceros, fieles y de ancho corazón; hombres que conocen su trabajo, y que están decididos, por la gracia de Dios, a dedicarse con empeño a él, sin importar quién lo subestime. Dios ha dicho que los pies del evangelista son “hermosos” (Romanos 10:15).

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La obra de evangelización: La obra de evangelista

Nos hemos propuesto ofrecer una palabra al evangelista, y ahora nos enfocaremos en la obra del evangelista; y no podíamos hacer nada mejor que seleccionar, como base de nuestras observaciones, una página del registro misionero de uno de los más grandes evangelistas que jamás ha existido.

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La obra de evangelización: “Las regiones más allá de vosotros” - Un lema para el evangelista

Predicar el Evangelio en las regiones más allá de vosotros” (2 Corintios 10:16, V. M.). Si bien estas palabras ponen de manifiesto la grandeza de corazón del abnegado y devoto apóstol, también proporcionan un excelente modelo para el evangelista en todas las épocas. El Evangelio es un viajero, y el predicador del Evangelio también debe ser un viajero.

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La obra de evangelización: Una palabra al evangelista

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15).

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La persona y la obra de Cristo: Betania

Vayamos a los capítulos 11 y 12 de Juan y, si no nos equivocamos, hallará usted allí un exquisito manjar espiritual. En el capítulo 11, vemos lo que el Señor Jesús fue para la familia de Betania; y en el capítulo 12, lo que la familia de Betania fue para él. Toda esta porción está llena de la más preciosa instrucción.

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La persona y la obra de Cristo: El ministerio de Cristo en el pasado, el presente y el futuro

El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).

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La persona y la obra de Cristo: Introducción

Siempre hallamos frescura en cada porción de la Palabra de Dios, pero más especialmente en aquellas partes que nos presentan a la bendita Persona del Señor Jesús; que nos dicen lo que era, lo que hacía, lo que decía, cómo lo hacía y cómo lo decía; que lo presentan a nuestros corazones en sus idas y venidas y en sus inmaculados caminos; en su espíritu, tono y manera, en su mirada y en su gesto.

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La persona y la obra de Cristo: La plena suficiencia de Cristo

Una vez que el alma ha sido llevada a sentir la realidad de su condición delante de Dios –la profundidad de su ruina, de su culpa y de su miseria– su completa e irremediable bancarrota, no puede haber reposo hasta que el Espíritu Santo revele al corazón la plena y total suficiencia de Cristo. La única respuesta posible a nuestra ruina total es el remedio perfecto de Dios.

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