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La Iglesia del Dios viviente
Guardar la unidad del Espíritu
Hay no sólo un único Cuerpo, sino que hay también un solo Espíritu, y Efesios 4:3-4 nos exhorta a que usemos de solicitud “en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz…”. Hay también “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación”.
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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos
Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:
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La Iglesia del Dios viviente
Hay bendiciones aun sin dones
En esta clase de reunión el don de maestro es bastante útil y grato. Sin embargo, buena parte del beneficio se recoge cuando son varios los que expresan su conocimiento del pasaje puesto en consideración. Nadie tiene que desanimarse, aun cuando haya ausencia de dones entre ellos. El Señor bendecirá la lectura de su Palabra siempre que exista un deseo sincero de recibir algo de Él.
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Hay cosas que no salvan
Para la salvación de su alma, cuídese bien de confiar en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su infancia. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente.
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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.
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La Iglesia del Dios viviente
Identificar a los que causan divisiones y separarse de ellos
Estrechamente conectada a las instrucciones que citamos más arriba con relación a una persona hereje, está la amonestación que encontramos en Romanos 16:17-18:
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Instituido por Dios
El hogar fue establecido por Dios, y fue Su designio para la humanidad. Cuando Dios hizo a Adán y a Eva y los unió en santo matrimonio, mandándoles que fructificaran y se multiplicaran y que llenaran la tierra, instituyó la primera familia y el primer hogar (Génesis 1:27-28).
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Instituido por Dios en Edén
El matrimonio es la más antigua y la más noble de las instituciones que Dios dio a la humanidad. El vínculo matrimonial fue la intención de Dios para el hombre desde el comienzo de su historia. En el huerto de Edén, Él mismo efectuó la primera boda, y su Palabra declara que “honroso sea en todos el matrimonio” (Hebreos 13:4).
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La Iglesia del Dios viviente
Instrucciones para nuestros días
Si escudriñamos la Biblia, nos damos cuenta de que las condiciones de aquel entonces eran esencialmente parecidas a las imperfectas condiciones de hoy. Por lo tanto, la descripción de aquellos tiempos es para nosotros de ayuda y provecho. El Señor, merced a su sabiduría, dejó escritas tales faltas de la Iglesia primitiva.
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La Iglesia del Dios viviente
Introducción
El título que hemos elegido para este estudio se encuentra en 1 Timoteo 3:15. Allí el apóstol Pablo da la razón por la cual escribe esta primera epístola a Timoteo: Para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
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Jesucristo es el mismo… por los siglos
Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
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La base de la adoración cristiana
La encontramos en Juan 4, donde tenemos la conversación del Señor con la mujer samaritana. En este capítulo tenemos lo que tal vez sea el mensaje más importante del Nuevo Testamento sobre la adoración durante esta época de la gracia. Allí habló el Señor de los verdaderos adoradores que adoran al Padre en espíritu y en verdad. Pero primeramente Él dijo a la mujer:
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La Cabeza dirige a los miembros
Resulta de esto que los nombramientos y las aspiraciones humanas para ciertos empleos y oficios en la Iglesia de Dios son enteramente erróneos. Nadie tiene el derecho de escoger el oficio de predicar o de enseñar, etc., ni de nombrar a otro para hacerlo. Debe ser llamado por el Señor para esto. Si recibe este llamamiento, debe estar seguro de que ese es su lugar en el Cuerpo de Cristo.
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La Iglesia del Dios viviente
La casa grande
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y asimismo unos para honra y otros para deshonra (2 Timoteo 2:20, Versión antigua, Reina-Valera 1909).
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La Iglesia del Dios viviente
La conducta personal
Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor (2 Timoteo 2:22).
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La disciplina del Padre
Aunque sea un asunto distinto al que este folleto pretende presentar, quiero decir unas palabras respecto al gobierno del Padre sobre nosotros, sus amados hijos en Cristo y por Cristo. En su insondable amor por nosotros, el Padre se ve en el deber de castigarnos y azotarnos a menudo.
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La educación
Ciertamente la tendencia a llenar la mente de los niños con toda clase de cuentos de hadas y ficciones no puede conducir a formar en ellos el concepto de la verdad. Tales libros deben ser alejados de ellos tanto como sea posible y reemplazados por los que se refieran a hechos reales y vivientes.
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La Iglesia del Dios viviente
La escuela de la experiencia práctica
El Señor da dones a quienes llama, pero estos dones tienen que ser perfeccionados y desarrollados mediante el largo y constante crecimiento en la escuela de Dios. Cuando el Señor llama a alguno para que participe en Su obra, lo pone en su escuela y Él mismo se encarga de su formación, usando varios medios, circunstancias e instrumentos que están bajo su supervisión.
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La escuela dominical
El Señor Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios (Marcos 10:14).
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La Iglesia del Dios viviente
La esperanza y el destino
Hemos considerado el afecto, la intimidad y la asociación con Cristo de la Iglesia verdadera, compuesta por creyentes que han nacido de nuevo, así como su responsabilidad de ser fiel y de permanecer sujeta a Cristo. Ahora podemos considerar la esperanza y el destino de esta Iglesia.
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La Iglesia del Dios viviente
La expresión de comunión
Hemos considerado la Cena en su aspecto principal como una fiesta conmemorativa, que pone delante de nosotros, en forma simbólica, el cuerpo y la sangre de Cristo, tal como se nos presenta en 1 Corintios 11. La Cena del Señor, sin embargo, presenta otro aspecto de la verdad, aparte de la característica esencial de conmemoración.
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La falta de hospitalidad
Uno de los rasgos admirables del patriarca Job era el de abrir sus puertas al “caminante”. “El forastero no pasaba fuera la noche” (Job 31:32). En cambio, los días de decadencia y alejamiento del pueblo de Dios se caracterizan por la falta de ese gesto. Esto se nota en los días de los jueces (Jueces 19:15-18), cuando el pueblo de Dios había caído muy bajo.
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La familia cristiana
Pero la familia cristiana, en la cual uno o ambos esposos pertenecen al Señor, es infinitamente más que un bendito refugio contra el mal. Es, en medio de un mundo sin Dios y sin Cristo, un santuario en el cual las preciosas almas de los hijos son guardadas de la contaminante influencia de ese mundo.
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La Iglesia del Dios viviente
La fe y el perdón
Para que una oración sea eficaz, uno tiene que orar con fe. Os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá (Marcos 11:24).
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