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Misterio

Misterio – véase 10:7.

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Moriah, capítulo 24

El segundo libro de Samuel termina por la más maravillosa revelación de la obra redentora que haya sido dada bajo la dispensación de la ley.

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Muerte

Abandono de la profesión de relación con Dios. Separación pública respecto de Él. Apostasíaa.

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Muertos al pecado

Él plantea esta cuestión: “Los que hemos muerto al pecado, ¿ómo viviremos aún en él?” (v. 2). El cristiano, quien en otro tiempo vivía en el pecado, halló en la muerte de Cristo mucho más que el perdón de sus pecados y transgresiones. Él murió con Cristo y, por ese medio, fue quitado definitivamente de la pasada condición en que se hallaba.

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Muertos al pecado, tenemos vida nueva en Cristo

Si además estudiamos otras enseñanzas sobre el bautismo en las cartas de los apóstoles, encontraremos el pasaje importante de Romanos 6:3-4. En contestación a la pregunta de si nosotros, que hemos muerto al pecado, tenemos que permanecer en él para que la gracia de Dios crezca, Pablo contesta enérgicamente: “En ninguna manera” (v. 2).

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Muro grande y alto

Seguridad perfectaa.

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No deudores… sino del amor cristiano

En el versículo 8 el apóstol da un paso más al decir: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”.

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No entrará en ella ninguna cosa inmunda

Excluye el mal e incluye el bien.

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No hay más que un Dios

El apóstol añade: “Sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.

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No lo midas

Dejar a un lado como rechazado y dado a las naciones. El patio que está fuera del templo – La profesión exterior ligada al culto judío en Jerusalén, sin relación vital con Dios.

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No selles las palabras

Contraste con Daniel 12:4. Aquí no hay más palabras selladas. Véase el libro, en Apocalipsis 5:9; el librito, en Apocalipsis 10:2. Finalmente, aquí, el Apocalipsis entero.

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No tiene necesidad de sol, ni de luna

No tiene necesidad de sol, ni de lunaa.

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Nos gloriamos en Dios

“Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (v. 11). No es la gloria, ni las tribulaciones y sus benditos resultados los que están ante el espíritu del apóstol, sino Dios mismo.

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¿Nos reconoceremos en el cielo?

A veces los cristianos se preguntan si reconoceremos en el cielo a aquellos que nos tomaron la delantera. Personalmente, no lo dudo; pero reconoceremos también a los que no habíamos conocido en este mundo, de la misma manera que los discípulos reconocieron en el monte de la transfiguración a Moisés y a Elías en gloria, mientras que éstos no hacían más que hablar con Jesús.

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Nuestra conducta con los que pecan gravemente

El apóstol añade en el versículo 9: “Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios”. Basándose en estas palabras, se ha pensado que el apóstol había escrito una primera carta que actualmente no conocemos.

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Nuestra posición como hijos o niños de Dios

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (v. 14). Mediante este pasaje llegamos a la maravillosa relación a la que hemos sido llevados como seres que ya no son conducidos por la carne y que tampoco se hallan más, como otrora Israel, en la posición de siervos o esclavos.

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Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo

El apóstol añade: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (v. 18). ¡Contra su propio cuerpo! ¿Introduciré la suciedad en el cuerpo de Cristo, del cual el mío es miembro? Nuestros espíritus, nuestros corazones, nuestras conciencias ¡cuán sensibles deberían ser a estas cosas!

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Nuestros cuerpos son para el Señor

Después de terminar con este tema, el apóstol aborda en el versículo 12 la segunda parte de este capítulo 6. En dos versículos enfoca la libertad cristiana. “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen”. De esto se deriva nuestro deber como cristianos. Si no es útil para mis hermanos que yo use de mi libertad, no debo usar de ella.

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Nueva creación en Cristo

El apóstol añade: “y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así”. Notad estas palabras: “ya no”. Antes, los discípulos judíos habían conocido a Cristo según la carne. Era el Mesías, el Rey prometido, venido al mundo para ser presentado a su pueblo según la carne. Pero había sido rechazado y el apóstol no lo conocía más como objeto de la esperanza judía.

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Nueva posición en Cristo

Después de presentarles la cruz como la condenación de todo lo que está en el hombre, Pablo les muestra (cap. 1:30-31) que para el creyente hay otro lugar que no es el del hombre natural: “Mas por él (Dios) estáis vosotros en Cristo Jesús”. ¡Qué gran verdad!

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Nuevas victorias, capítulo 8

Después del capítulo 7 que es, en cuanto a lo moral, el punto culminante de toda la historia de David, el capítulo 8 relata una serie de victorias. Las victorias de nuestro capítulo tienen por punto de partida la comunión de David con su Dios, como las del capítulo 5 eran el fruto de su dependencia y de su obediencia.

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Nuevo cántico

Siempre en relación con la redención, la salvación y la liberacióna.

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Nuevos opositores

Desde la primera oposición a la edificación del templo, nuevos hombres, Tatnai, Setar-boznai y sus colegas (v. 6), habían reemplazado a los antiguos enemigos del pueblo, Bislam, Tabeel y sus colegas (4:7). En Nehemías 6:1, estos vuelven a cambiar: son Sanbalat, Tobías y Gesem el árabe con sus colegas.

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Numerosos son los testigos de la resurrección de Cristo

Sin embargo, se precisaban también testigos oculares de la resurrección. Los hallamos en los versículos siguientes (v. 5-8); Dios ha tenido cuidado de multiplicarlos. Aparte de los doce discípulos, el Señor resucitado fue visto por más de 500 hermanos a la vez, probablemente en Galilea.

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