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Advertencias para la cristiandad

“Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad, pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar” (v. 22-23).

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Antes esclavos del pecado, ahora esclavos de la justicia

Sin embargo, se objeta: “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?” (v. 15). De nuevo el apóstol responde enérgicamente: “En ninguna manera”. Seguidamente refuta la objeción, no como en el versículo 1, es decir, mostrando nuestra muerte con Cristo, sino señalando qué mala y vil disposición de espíritu revelaría semejante manera de obrar.

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Apéndice

Los tres últimos versículos constituyen, en cierta medida, un suplemento de extraordinaria importancia.

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Aspectos prácticos

Con el capítulo 11 termina la parte doctrinal de esta epístola. Le siguen exhortaciones que se apoyan en lo que acaba de ser dicho y que invitan a los creyentes a andar en santidad y fidelidad ante Dios y los hombres. La humildad y el amor, unidos a una gracia que se manifiesta en la justicia práctica, deben caracterizar ese andar.

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Características permanentes de una asamblea

En lo que concierne a la congregación de los creyentes, se nos prescribe no dejarla, “y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

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Cómo alcanzar una verdadera liberación

Es algo grande, por doloroso que sea, conocer lo que es ese «yo», lo que significa estar bajo la ley, sin fuerza alguna, y llegar finalmente a desviar la vista del miserable viejo hombre, a renunciar a los propios esfuerzos y a dirigir la mirada hacia Cristo únicamente.

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¿Cómo se debe realizar el bautismo?

Al meditar sobre el significado del bautismo hemos visto primeramente que es el símbolo del lavamiento de nuestros pecados. También es la representación de la muerte y resurrección con Cristo, al ser el agua del bautismo el símbolo de la muerte del viejo hombre.

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Conclusión

No sin tristeza llegamos a hablar de las divisiones, asunto que consume de dolor nuestros corazones, mientras que el ocuparnos de la Iglesia o Asamblea de Dios solo debería producir en nuestro ánimo sentimientos de amor, dulzura, y gozo.

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Condenación o justificación

Como ya lo hicimos notar, este largo paréntesis termina en el versículo 17. A partir de allí, el pensamiento interrumpido en el versículo 12 es retomado con relación a la enseñanza impartida en los versículos 13-17. “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (v.

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Cristiandad e Iglesia

Cualquiera que sea la confusión actual, una certidumbre nos conforta: Dios tiene en la tierra, hoy como antiguamente, gran número de hijos Suyos, redimidos de Cristo; hoy como antes constituyen todos juntos lo que es y sigue siendo la Iglesia o Asamblea de Dios.

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Cristo está en el creyente

“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” (v. 10).

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Cristo murió por los impíos

Ahora bien; el amor de Dios no solo es derramado en nuestros corazones para que gocemos de él; también es manifestado fuera de nosotros merced a una obra cumplida, sin intervención alguna de nuestra parte, cuando nos hallábamos en un estado de completa incapacidad y de profunda humillación.

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Cuatro aspectos importantes

El bautismo nos revela simbólicamente toda la enseñanza de la salvación:   a)  El lavamiento de los pecados. Al pensar en nuestro bautismo recordamos la promesa hecha por Dios de que todos nuestros pecados han sido lavados por la sangre de Cristo.

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Cuidarse de los que no sirven a nuestro Señor

En el párrafo siguiente el apóstol debe referirse, para el bien de los creyentes, a otras cosas enteramente opuestas a las anteriores. Junto con tantas cosas buenas que el apóstol reconocía, también había en Roma temas aflictivos.

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Deberes cristianos

Las exhortaciones que siguen son de otra naturaleza. El apóstol habla en ellas de los deberes cristianos de toda clase, en sus relaciones externas, y del espíritu que debemos mostrar en su ejercicio. Dos personas pueden cumplir lo mismo y hacerlo de manera diferente: una puede obrar de manera bienhechora y la otra de manera que repele.

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Deberes de los miembros del Cuerpo

Esto conduce al apóstol a hablarnos, por primera y única vez en esta epístola, del Cuerpo, un tema que nos es muy conocido gracias a la primera epístola a los Corintios y a las dirigidas a los Efesios y a los Colosenses. Aquí lo hace desde un solo punto de vista, a saber, a fin de mostrar la importancia de las relaciones de los diversos miembros entre sí.

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Desde los apóstoles hasta nuestros días

Desde entonces, en los casi veinte siglos transcurridos, desgraciadamente, se ha comprobado de todas las formas posibles que el hombre corrompe todo lo que Dios le confía.

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Diferentes categorías de agrupaciones cristianas

Las agrupaciones de la cristiandad actual pueden considerarse divididas en tres categorías. Las dos primeras comprenden todo lo que se denomina oficialmente «iglesias». Estas son sociedades organizadas, con leyes y reglamentos, cada una con su clero, diferenciado de los feligreses. Estas sociedades son efectivamente de dos clases.

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Dios es por nosotros (v. 31-39)

Solo nos falta echar un vistazo a la parte final de este maravilloso capítulo.

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Dios es soberano y misericordioso

Hay todavía una segunda objeción: “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera” (v. 14). El hombre que razona según la carne se pregunta: «Si de dos seres igualmente pecadores, Dios salva a uno y deja ir al otro a la perdición ¿no obra injustamente?».

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Dios hace la promesa a Abraham

En el versículo 13 comienza un nuevo pensamiento: Abraham había recibido la promesa de Dios. Esta promesa, que le había sido hecha a él o a su simiente, de ser heredero del mundo ¿tenía alguna relación con la ley? ¿Dependía del cumplimiento de esta? ¡Imposible! Una promesa dada sin condiciones excluye naturalmente el cumplimiento de obligaciones legales.

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Dios nos defiende

Si Dios mismo es quien nos defiende, por cierto que podemos estar plenamente confiados. Y ¿por qué él puede obrar así y cerrar la boca de todo acusador? La respuesta es Cristo, el Hijo del hombre, quien murió, resucitó y ahora está sentado a la diestra de Dios. Satanás es llamado “el acusador de nuestros hermanos” (Apocalipsis 12:10), pero ¿qué puede hacer si el Juez mismo justifica?

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Diversos aspectos de esta unidad

El Nuevo Testamento emplea diferentes figuras para presentarnos la Asamblea. Todas ellas expresan –aunque desde diferentes puntos de vista– la unidad de todos los «nacidos de nuevo».

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División de la epístola

Consideremos ahora la división de la epístola. Después de una corta introducción (v. 1-15), en la cual el apóstol habla de la orden que recibió en cuanto a anunciar El evangelio de Dios… acerca de su Hijo

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