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¿Afirma la Biblia que ella es la Palabra de Dios?

Por supuesto que sí. La frase “Así dice el Señor”, y otras similares, aparecen cerca de 700 veces solo en el Pentateuco. Además se encuentra •   400 veces en los libros históricos, •   cerca de 400 veces en los profetas. •   Solo en el libro del profeta Isaías ¡aparece unas 150 veces!

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Agar

De Egipto, Abraham no solamente había traído recuerdos, sino también a “una sierva egipcia” (cap. 16:1), que había sido introducida en la intimidad de su familia. He allí el peligro. Posiblemente se tenga en un hogar, por un tiempo, a alguna jovencita no creyente para el servicio doméstico, pero esto no es lo mismo.

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Agradecer y adorar

El incrédulo no da gracias a Dios (Romanos 1:21), mientras que las primeras palabras de un recién nacido en la fe son: Gracias, Señor. “Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Colosenses 1:12).

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Ahora que, por gracia, formo parte de la familia de Cristo, ¿puedo continuar pecando?

No. La gracia jamás es una excusa para pecar (véase la próxima respuesta).

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Ana

Aquí no se trata de Ana la profetisa, nombrada en Lucas 2:36-38. Ella también es un ejemplo notable de una mujer de oración, quien, avanzada en edad, servía noche y día con ayunos y oraciones. La oración es, pues, un servicio confiado tanto a las hermanas como a los hermanos, a los jóvenes como a los ancianos. No se necesita un don particular para ejercerla.

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¿Anda el creyente siempre en el Espíritu?

Sería normal que lo hiciera, pero, lamentablemente, no siempre es lo que observamos en la práctica. Por lo general, el creyente es guiado por el Espíritu, no obstante, es posible que llegue a contristarlo (Efesios 4:30). Esto sucede cada vez que un hijo de Dios peca, consecuencia de no haber estado ocupado con Cristo ni haber vivido bajo la mirada de su Señor, en comunión con él.

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Atraer la atención sobre sí

El deseo de los ojos se demuestra también en el anhelo de brillar, de aparentar más de lo que uno es. Se manifiesta por la vanidad en el vestir, el exagerado arreglo personal, o al contrario, por el desaliño que busca un efecto semejante. Se hará alarde de lo que uno posee, como Ezequías cuando recibió a los enviados del rey de Babilonia (Isaías 39).

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Bajo la acción del fuego

“Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento” (Isaías 53:10). ¿Qué significan esas palabras? ¿Por qué Dios quiso quebrantarlo? Éstas son las profundidades inescrutables del misterio divino: Dios ha dado a su Hijo unigénito. Pero, además, Cristo debía ser manifestado perfecto en el sufrimiento.

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Bautizados por un solo Espíritu

El pensamiento de Dios no es que el creyente permanezca solo. Así Juan recuerda: “Jesús había de morir… para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (cap. 11:51-52).

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Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia (Efesios 1:22)

El salmista pudo decir, y podemos aplicárnoslo a nosotros mismos: “Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu señor” (Salmo 45:10-11). Rendirle culto ¿no es la primera invitación dirigida a la que él ama?

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¿Cargó el Señor Jesús mis pecados?

Esto depende. Si usted cree en él, si se ha presentado ante él con sus pecados, y si le ha aceptado como su Salvador personal, entonces la respuesta es «sí». Jesús llevó «nuestros» pecados, es decir, los pecados de los creyentes (1 Pedro 2:24). La Biblia no dice en ninguna parte que el Señor llevó el pecado de «todos», sino que llevó el pecado de “muchos” (Isaías 53:12).

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Castigar

El verbo paideuo (παιδεύω), en ciertos pasajes, tiene este significado. Por ejemplo en 1 Corintios 11:31-32: “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo”.

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Columnas y cortinas (colgaduras) (Éxodo 27:9-19)

Dimensiones: 100 codos de largo por 50 codos de ancho; 56 columnas para sostener 280 codos de cortinas; la puerta, al este, sostenida por cuatro columnas, tenía un ancho de 20 codos.

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¿Cómo fueron justificados los creyentes del Antiguo Testamento? (Romanos 4)

De la misma manera que los creyentes del Nuevo Testamento: por la fe. Abraham creyó a Dios y, en consecuencia, fue considerado justo por él (Romanos 4:3). Y Dios pudo justificar a Abraham sobre esta base, porque miraba al futuro sacrificio de Cristo (Romanos 3:25-26).

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¿Cómo funciona?

Efesios 4:15-16 y Colosenses 2:19 nos muestran que el cuerpo obtiene todo de la cabeza, la cual es Cristo en el cielo. De Él, según la obra de cada miembro en particular, “el cuerpo… se aumenta con el aumento de Dios” (Colosenses 2:19, V. M.).

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¿Cómo guardar la fe?

El apóstol se dirige a Timoteo como a su “verdadero hijo en la fe” (1 Timoteo 1:2). Había nacido de nuevo; poseía esa “fe no fingida”, base de todo, que el apóstol había notado rápidamente (2 Timoteo 1:5).

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¿Cómo llegamos a ser miembros de la Iglesia?

Usted no debe hacer nada. Si es creyente, ya es miembro de la “Iglesia del Dios viviente”, la única Iglesia reconocida en el Nuevo Testamento. Usted no necesita «unirse» a un grupo o seguir a un líder. Un verdadero creyente es miembro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12).

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¿Cómo nos relacionamos con otros cristianos que no se reúnen con nosotros?

Todos ellos son nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Aun cuando no podamos caminar con ellos (ni partir el pan con ellos), sí los amamos. ¿Cómo podemos mostrar dicho amor? ¡Buscando lo mejor para ellos! Tratando de ayudarlos fraternalmente para que puedan tener edificación cristiana y que su fe se fortalezca. Esto a veces requiere que se les enseñe la Palabra de Dios.

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¿Cómo participar de la Cena?

¿Quién es digno de participar de ese recuerdo? Nadie, si nos miramos a nosotros mismos. Pero el Señor es digno de que nos acordemos de Él. Hizo todo al ofrecerse en sacrificio a fin de hacer “perfectos para siempre a los santificados”. Es, pues, como fruto del trabajo de su alma y por haber sido hechos “aceptos en el Amado” cómo podemos acercarnos a su mesa.

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¿Cómo podemos estar seguros de andar en el Espíritu?

Simplemente, poniendo de lado todo aquello que en nuestras vidas pueda contristar al Espíritu. Si usted ha tenido malos pensamientos, necesita confesarlos a su Señor. Si ha pronunciado una palabra mala, deberá hacer lo mismo. No espere; manténgase en comunión permanente con Dios.

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¿Cómo puede Cristo ser Dios y al mismo tiempo el Hijo de Dios?

Las Personas de la divinidad son tres: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada una de ellas es Dios.

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¿Cómo puede Dios justificar a un pecador y al mismo tiempo ser justo?

Porque Cristo vino a ser nuestro sustituto, es decir, tomó nuestro lugar y cargó el juicio que merecían nuestros pecados.

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¿Cómo puede, pues, el creyente vivir de una manera agradable a Dios?

Esto no se logra guardando la ley, sino ocupándose de la persona de Cristo: el resultado será que nos pareceremos más a él y viviremos para él cada día de nuestras vidas. Si permitimos al Espíritu Santo presentarnos a Cristo ante nuestros corazones, entonces nos dará el poder para vivir de una manera agradable a Dios (ver 6.27 a 6.31).

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¿Cómo sabemos que Dios aceptó el precio que Jesús pagó en la cruz?

Pues bien, tenemos una prueba visible y clara de esto. Dios levantó a Cristo –a quien los hombres habían clavado en la cruz– y lo resucitó de entre los muertos. Dios tomó a Cristo de las partes más bajas de la tierra y lo elevó al más alto lugar de honor, a la diestra de Dios (léase Efesios 1:19-23; Hechos 2:24, 32; 3:15 etc.).

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