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Capítulo 3:15 a 4:7
Hemos visto anteriormente, amados hermanos, cómo la visión de Cristo produce una energía que impulsa hacia la meta gloriosa. Pablo había sido ganado por Cristo para ello y procuraba ganar a Cristo en la gloria. Asimismo hemos visto que la epístola a los Filipenses considera al creyente como quien marcha a través del desierto mirando la meta en la que lo poseerá todo.
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Capítulo 4:8-23
Los dos primeros de estos versículos terminan la exhortación de esta epístola.
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Conclusión
Sin duda, estamos en tiempos de relajamiento. En muchos sentidos, es útil considerar con atención nuestra responsabilidad. “Es ya hora de levantarnos del sueño” (Romanos 13:11-14), y esta exhortación se dirige también a nosotros:
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¿Debe el cristiano involucrarse en la política?
Muchos estiman que como buen ciudadano, un cristiano debe interesarse por el gobierno de su país, y debe votar, contribuyendo así a llevar al poder a hombres honorables. Pero Dios habla de manera distinta. Repetidas veces en su Palabra, y de diversas maneras, nos dice que como hijos suyos no somos ciudadanos de ningún país ni miembros de sociedad alguna:
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¿Debemos salir del mundo?
Antes de terminar quisiera insistir sobre otro punto. Por cierto, no podemos evitar el contacto con el orden de cosas del mundo, pero aquel contacto jamás debe ser el de la comunión: “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?” (2 Corintios 6:14-15).
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El Antiguo Testamento - consideraciones generales
Grandes principios caracterizan a esta revelación. Diremos algo sobre ellos antes de ocuparnos en los detalles.
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El Nuevo Testamento - consideraciones generales
El Nuevo Testamento tiene un carácter muy diferente al del Antiguo. Este último nos da la revelación de los pensamientos que Dios comunicó a aquellos que fueron los instrumentos de esta revelación y nos lleva a adorar la sabiduría que se desarrolla en él. Pero Dios permanece siempre oculto detrás del velo. En el Nuevo Testamento, Dios se manifiesta.
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Introducción
En la epístola a los Efesios e incluso en la dirigida a los Colosenses, Dios nos muestra nuestro lugar en Cristo; pero, en la epístola a los Filipenses, vemos al creyente mientras atraviesa el mundo, andando en él como cristiano.
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Introducción
Escribir una introducción a la Biblia es una empresa ciertamente difícil y extremadamente seria. No podría ser de otro modo, tratándose de presentar
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Introducción
Satanás jamás deja descansar al creyente. Sin cesar está en actividad (Job 1:7; 2:2), acusando a los hermanos día y noche ante Dios (Apocalipsis 12:10), procurando hacerlos tropezar o bien intentando turbarlos. Desde el principio, sus medios para efectuar esta obra de destrucción son los mismos.
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Juntos con Cristo para siempre
El verdadero alcance de Romanos 11 se pierde de vista cuando lo aplicamos a la salvación del alma. Otros pasajes de la Palabra (por ejemplo, la epístola a los Efesios) nos enseñan que los redimidos por Cristo son vivificados y resucitados juntos con El, que están sentados juntos con El en los lugares celestiales, que la Iglesia es un solo cuerpo con Él.
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Justificados ante Dios por la fe
A propósito de la justificación he aquí lo que el apóstol Pablo escribe a los romanos: “Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5), mientras que la enseñanza del apóstol Santiago es esta: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).
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La salvación del alma está definitivamente lograda
La explicación de Filipenses 2:12 también ha sido dada frecuentemente. El apóstol no tiene en vista la justificación cuando escribe: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”. En la epístola que envía a los filipenses presenta la salvación como la meta a alcanzar: la liberación al final de la carrera.
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¿Qué es el mundo?
¿Qué es el mundo? He aquí una pregunta de suma importancia que se presenta al atento examen de todo creyente serio y reflexivo. ¿Qué es este mundo, del cual la Palabra nos exhorta a guardarnos sin mancha? (Santiago 1:27). La Escritura emplea la palabra mundo en tres sentidos diferentes:
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Una fe viva y no una simple profesión de fe
El primer versículo de la epístola a los Hebreos muestra claramente que ella fue dirigida a creyentes judíos. Dios había hablado a los padres por los profetas; cuando “ha hablado por (o en) el Hijo”, su pueblo lo rechazó y lo crucificó. Sin embargo, lo hicieron por ignorancia: “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho” (Hechos 3:17).
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Acudir a Dios con nuestras inquietudes
¿Qué hacer, entonces, cuando algo les inquieta? Acudan a Dios: “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (v. 6). Entonces, en medio de todas sus inquietudes, podrán agradecer y bendecir. La maravillosa gracia de Dios se revela aquí. Dios no dice que deban esperar hasta que hayan descubierto si lo que desean es Su voluntad.
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Andar por la fe
Ahora el camino de la fe está abierto delante de mí. Estoy seguro de que Dios me ama, de que él no es otra cosa sino Amor. Por lo tanto, puedo confiar plenamente en él; por experiencia conozco su amor. Él me salvó siendo yo pecador; ahora como creyente, puesto aparte para servirle, puedo confiar en su amor.
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Asuntos gloriosos y cosas prácticas
En realidad, la mayor parte de nosotros tenemos preocupaciones, pruebas, tentaciones… pero Dios lo ha pensado todo –incluso ha contado nuestros cabellos– y nos ha dado algo que nos saca de todas esas dificultades. Hasta se preocupa por el tiempo: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno” (Mateo 24:20); ni siquiera un pajarillo cae a tierra sin la voluntad de Dios (Mateo 10:29).
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Ausente del cuerpo, presente con el Señor
En este pasaje de su segunda epístola a los Corintios, el apóstol habla primeramente de la esperanza, de lo que deseamos; luego dirige su mirada a las dos cosas que son la porción del hombre: la muerte y el juicio, pues “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).
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Contra la corriente
Los que somos salvos, hemos de estar aparte, como habiendo tomado posición con Cristo rechazado, frente al mundo que lo ha crucificado. Tenemos que presentarnos como hombres de una raza celestial: “irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:15).
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Cristo en nosotros
Vemos ahora cómo Pablo es superior a todas las circunstancias. Había pasado por necesidad, aunque en una especie de prisión libre, y su corazón lo sentía. “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí” (v. 10).
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Cristo tiene que serlo todo para nosotros
El apóstol, habiendo terminado así lo que concierne al estado y la condición de alma en que debemos encontrarnos, mira ahora adelante, hacia la gloria. Las cosas que están delante preservarán al alma de verse obstaculizada. Cristo, colocado ante ella, la poseerá plenamente.
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¿Cuál es el remedio?
Siendo así las cosas, naturalmente se nos presenta esta pregunta: ¿Cuál es el remedio? Los que andan por el camino ancho, y hasta hoy viven en conformidad con este sistema, ¿cómo podrán escapar de su influencia? ¿Cómo podrán discernir lo que es del mundo y lo que es de Dios? El apóstol dice:
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Cuando miro la gracia, veo a Cristo
Como lo dije anteriormente: no cabe duda de que, si son superiores a mí, yo no puedo ser superior a ustedes; pero aquí se trata del espíritu según el cual anda un cristiano. Todo espíritu de partido, toda vanagloria se termina –y no puede ser de otro modo– si el corazón está ocupado por Cristo.
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