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Pláticas sencillas

Hechos

El libro de los Hechos de los apóstoles sigue a los evangelios. En los cuatro evangelios vemos algo de las glorias del Señor presentadas en sus actos y sus palabras, resaltando los caracteres de Mesías, Siervo, Hijo del Hombre e Hijo de Dios respectivamente. Luego se describe su muerte y su resurrección, necesarias para que Dios fuese glorificado salvando al pecador. El libro de Hechos de los apóstoles es como la continuación del evangelio según Lucas; ambos son del mismo autor y se dirigen a la misma persona, llamada en el evangelio “excelentísimo Teófilo”, probablemente un funcionario romano que se hizo cristiano . En Hechos ya no es llamado “excelentísimo”, bien sea porque había renunciado a sus funciones, o porque en la intimidad fraternal este título dejó de emplearse.

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Pláticas sencillas

Juan

El tema de este evangelio es: “Dios manifestado en carne”, presentado a los hombres en la persona de su Hijo Jesucristo y revelado bajo el carácter de Padre, cuyo “unigénito Hijo, que está en el seno del Padre”, fue su expresión perfecta. El hombre no podía ir a Dios a causa de la mancha del pecado. Entonces Dios vino hasta él en gracia y verdad.

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La gloria moral del Señor Jesucristo

El tema de mi meditación en estas páginas es la gloria moral del Señor Jesús o, según nuestro modo de hablar, el carácter de nuestro Señor. En él todo subía a Dios como sacrificio de olor grato. Cualquiera de las expresiones de lo que él era, aun la menor, y cualquiera fuese la circunstancia a que ella se refiriese, era un perfume de incienso. En su persona –pero únicamente en ella, por cierto– el hombre fue reconciliado con Dios. En Jesús, Dios volvió a hallar su complacencia en el hombre, y eso, además, con un incremento inefable, puesto que en Jesús el hombre es más caro para Dios que lo que hubiera podido serlo en una eternidad de inocencia adámica.

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La oración y las sanidades

El Enemigo siempre ha realizado múltiples esfuerzos para distraer a los creyentes del objeto que las Escrituras ponen ante ellos, a saber, la persona del Señor. De todos los medios que emplea, el más sutil consiste en proclamar ciertas verdades bíblicas, separándolas del conjunto de la Revelación, dándoles así un relieve que finalmente falsifica la “verdad”, es decir, la Palabra de Dios (Juan 17:17).

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La venida del Señor

Hoy más que nunca el Señor Jesucristo está a punto de volver, su regreso es inminente. Muchas personas están preocupadas, persuadidas de que algo grave debe acontecer pronto. Pero los burladores y escarnecedores de los últimos tiempos repiten: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento (venida)? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4). Y el siervo malo dice: “Mi Señor tarda en venir” (Mateo 24:48); sin embargo, cierto es que “el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37). “Por tanto… vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44). Estamos seguros de que existe, entre los que son del Señor, una creciente convicción –basada en la Palabra de Dios– de que Cristo volverá pronto para arrebatar a su querida Esposa, es decir, para llevarse a todas las personas redimidas por su preciosa sangre e introducirlas en la “casa del Padre”, donde hay muchas moradas.

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Las dos naturalezas del creyente

Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga: «Mi problema no es ése; no dudo, ni por un solo instante, que el creyente posea actualmente la vida eterna; pero comparando mi experiencia diaria con otras verdades muy claras de la Palabra de Dios, dudo mucho de que yo haya nacido de nuevo.

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Los cielos abiertos

Meditaciones sobre la epístola a los Hebreos

La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.

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Pláticas sencillas

Lucas

En este evangelio el Espíritu de Dios nos presenta a Jesús con su carácter de Hijo del Hombre, quien trae de parte de Dios la gracia a los hombres. Por consiguiente, se encuentran en Lucas muchos detalles concernientes a la humanidad de Cristo. Al mismo tiempo, en cada página sobresale su perfecta divinidad. A lo largo del relato inspirado podemos contemplar a Jesús como “el más hermoso de los hijos de los hombres”; porque la gracia se derramó en sus labios (Salmo 45:2).

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Pláticas sencillas

Marcos

En el evangelio según Marcos, el Espíritu Santo presenta al Señor Jesús como Siervo y Profeta de Dios. De esta manera había sido anunciado en el Antiguo Testamento. Era una promesa cuyo cumplimiento se esperaba: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis… Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare” (Deuteronomio 18:15, 18).

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Pláticas sencillas

Mateo

La palabra “Evangelio” significa “Buena Nueva”. Y en efecto, ¡qué buena noticia, la que presenta a los hombres un Salvador perfecto, manifestación del amor de Dios para con ellos! Mateo revela al Señor bajo el carácter de Mesías prometido a los judíos. En el primer versículo es llamado “Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”.

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Seguridad, certeza y gozo de la salvación

«¿En qué clase viaja usted?». He aquí una pregunta que a menudo se oía antes en las estaciones de ferrocarril. Permítame que le haga la misma pregunta porque, considerándolo bien, usted también está viajando de este mundo a la eternidad, y en cualquier momento puede llegar al final. Permítame, repito, que con el mayor interés le pregunte: «¿En qué clase va viajando?». No hay sino tres clases, y le explicaré cuáles son, para que se pruebe a conciencia, como si estuviera en la presencia de Dios, “a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13).

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Vida Cristiana

¿Cómo realizar hoy lo que es la Iglesia de Dios?

La verdad acerca de la Iglesia o Asamblea de Dios es muy sencilla, como toda la Palabra de Dios, siempre y cuando no intentemos adaptarla a nuestros propios pensamientos.

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Orientación cristiana

Cristo viene otra vez

Cuando volvió al cielo, después de su resurrección, el Señor dejó sin cumplir dos clases de bendiciones, a saber: las que se relacionan con la Iglesia, y las que se vinculan con el pueblo de Israel. Son enteramente distintas las unas de las otras.

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Orientación cristiana

El Siervo Perfecto

“Cuántas grandes cosas ha hecho Dios contigo” (Lucas 8:39; Marcos 5:19).“Les mandó mucho que nadie lo supiese” (Marcos 5:43).Un hecho digno que nos ha de llamar la atención es que el Señor nunca quiso que sus obras satisficieran la curiosidad del mundo, como nos lo demuestra sobre todo el Evangelio según Marcos, en el cual él nos es representado como el Siervo Perfecto.

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Mensaje para todos

Testificar en su propia familia

Vete a tu casa, a los tuyos(Marcos 5:19).Después de haber recobrado la vista, Bartimeo, el mendigo ciego de Jericó, siguió a Jesús (Lucas 18:43). En el Nazareno menospreciado había discernido al Rey, al Hijo de David y al Salvador. Entonces fijó sus ojos exclusivamente en Jesús (Hebreos 12:2).

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Capítulo 10:19-39

Llegamos a otra hermosa porción de la epístola y, según lo dimos a entender, a una nueva división de la misma. Leeremos desde el versículo 19 hasta el final del capítulo. Ustedes habrán observado la estructura general de las epístolas. Consideremos, por ejemplo, la epístola a los Efesios. Los tres primeros capítulos tratan de la doctrina, y los tres últimos de su aplicación moral.

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Capítulo 11

Hemos llegado al capítulo 11. El versículo 35 del capítulo 10 es un eslabón que vincula los dos grandes pensamientos de la epístola, a saber, que el cristianismo nos coloca dentro del velo y fuera del campamento, es decir, deshace la obra de Satanás, la cual nos había hecho extranjeros de Dios y ciudadanos de un mundo corrompido.

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Capítulo 12

Pasamos al capítulo 12. Ya hemos considerado la doctrina de la epístola. Ahora estamos en su parte práctica, sin que por ello la excelencia de la doctrina deje de brillar. Hemos contemplado los diversos caracteres con los cuales el Señor entró en el cielo; ahora, en el versículo 1, le vemos en el cielo bajo otro carácter. Es el poseedor de varias coronas.

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Capítulo 13

Estamos llegando al final de la epístola y aquí encontramos, como en otras, cierto número de detalles. La estructura de todas las epístolas de Pablo suele comenzar por la doctrina y terminar con exhortaciones. Lo mismo ocurre aquí. “Permanezca el amor fraternal”. Y luego (como un hermano puede ser forastero) dice: “No os olvidéis de la hospitalidad”.

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Capítulo 5:1-10

Leamos ahora hasta el versículo 10 del capítulo 5. Observemos que, desde allí hasta el final del capítulo 6, el apóstol abre un paréntesis para hacernos serias advertencias. Él utiliza mucho ese estilo parentético, y nosotros también hacemos bastante uso de él en las conversaciones que tenemos unos con otros. Esos pequeños intervalos o interrupciones en un discurso siempre son gratos.

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Capítulo 7

El paréntesis termina al final del capítulo 6, presentando a Jesús dentro del velo como nuestro precursor, “hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”. Así se vuelve a considerar el gran tema anunciado en el versículo 10 del capítulo 5. Aarón, como lo hemos visto, simplemente fue llamado a ejercer su oficio, mientras Finees lo adquirió.

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Capítulo 8

  Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre (v. 1-2).

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Capítulos 1 y 2

La epístola a los Hebreos ilustra de manera notable uno de los caracteres del Libro de Dios. Se puede leer con enfoques diferentes y, sin embargo, ninguno de ellos contradice al otro. Puede ser fácilmente leída de seis o siete maneras. Ella nos abre los cielos tal como son ahora.

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Capítulos 3 y 4

Como ya lo hemos señalado, una de las principales características de esta epístola es que nos presenta una vista del cielo tal como está ahora, no como estaba en Génesis 1 ni como estará en los tiempos de Apocalipsis 4 o 21. El cielo de Génesis 1 no tenía un hombre glorificado, no tenía ningún apóstol, ningún sumo sacerdote. El cielo de la epístola a los Hebreos, al contrario, tiene todo esto.

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