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Los pactos en el desierto
Éxodo 19 tenemos el principio del pacto con Abraham, unido al principio del pacto con Noé. Promesas de la bondad de Dios, mas dadas bajo condiciones. La ley es la expresión de las condiciones verdaderas del gobierno de Dios.
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Pláticas sencillas
Los primeros efectos del don de las lenguas
La fiesta de Pentecostés atrajo a Jerusalén a muchos judíos piadosos que habitaban en los países nombrados en los versículos 9 a 11. Dios quiso que fueran testigos de los resultados maravillosos de la venida del Espíritu Santo. Leemos: “Hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.
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Pláticas sencillas
Los que el Padre ha dado a Jesús
He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra (v. 6).
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Pláticas sencillas
Los que han dejado todo atrás
La conducta de Pedro y de los otros discípulos difería completamente de la de este hombre, por muy amable que haya sido. Entonces Pedro dijo al Señor: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.
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Pláticas sencillas
Los que se apartan de Jesús
En los siguientes versículos vemos que se puede seguir a Jesús, admirar sus palabras, impresionarse por sus milagros, en contraste con los que se oponen a Cristo, sin que por ello se crea en él con verdadera fe, sin que se acepte la única verdad que permite poseer la vida eterna. “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (v. 60).
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Pláticas sencillas
Los resultados del discurso de Pedro
La gracia de Dios se sirvió de la predicación de Pedro para obrar en la conciencia de un gran número de personas. Éstas se compungieron de corazón cuando comprendieron el ultraje cometido contra Dios al crucificar a quien él hizo Señor y Cristo. Entonces dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones hermanos, ¿qué haremos?
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Pláticas sencillas
Los samaritanos
Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho (v. 39).
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Pláticas sencillas
Los servidores en espera de su Maestro
Los que habían recibido a Jesús son llamados “manada pequeña”. En efecto, el número reducido es lo que caracterizó a los fieles en todos los tiempos. El Señor se dirige a ellos diciendo: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (v. 32). ¡Qué estímulo para esas personas débiles y despreciadas por la mayoría!
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Los vasos de ira preparados para destrucción
Los versículos 22 y 23 de Romanos 9 prueban lo mismo, a pesar de que a menudo son usados como una prueba fuerte a favor de la enseñanza del rechazamiento. Pero en realidad constituyen una poderosa prueba en contra de esta enseñanza.
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Pláticas sencillas
María encuentra al Señor
“Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré” (v. 14-15). María ya no mira hacia el sepulcro, morada de los muertos; se vuelve hacia donde se encuentran los vivos.
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Pláticas sencillas
María visita a Elisabet
En aquellos días, María fue a ver a su parienta que vivía en una población en las montañas de Judá. En cuanto Elisabet oyó el saludo de María, llena del Espíritu Santo, exclamó: “Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
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Pláticas sencillas
María y los ángeles
Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto (v.
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Pláticas sencillas
Misión de los setenta
Jesús mandó setenta mensajeros que fueran delante de él anunciando al pueblo que el reino de Dios se había acercado. Aunque ya había enviado a los doce apóstoles, Jesús quería utilizar el poco tiempo que le quedaba en medio de esta generación incrédula y perversa, decidida a no querer nada de él, porque veía en medio de ella una gran cosecha y pocos obreros para trabajar.
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Muerto con Cristo
Quien ha entendido esto, ya no busca mejorarse. Comprende que no puede mejorar algo que Dios declaró ser enteramente perdido. Pero sabe que Dios lo hizo morir en la cruz, en el Señor Jesús. Eso es lo que confesó en el bautismo. Fue bautizado en la muerte del Señor Jesús y, por el bautismo, fue sepultado juntamente con Cristo para muerte (Romanos 6:3-4).
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Pláticas sencillas
Mujeres que sirven a Jesús
Los hechos relatados en estos tres versículos se encuentran solamente en el evangelio según Lucas. Vemos allí a Jesús, rodeado de sus discípulos, predicando y anunciando el reino de Dios en las ciudades y en los pueblos de Galilea. Como Hijo del Hombre, dependía completamente de Dios en una humildad que nos conmueve.
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Nacido de nuevo
Nacer de nuevo no significa lo que Nicodemo se imaginaba; tampoco es lo que a menudo narran las filosofías de los paganos y las fábulas, a saber, que un anciano volverá a nacer como niño, o será transformado en un joven. Un recién nacido tiene la misma naturaleza que sus padres, nada mejor.
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No más guerra
Las riquezas de la tierra libertada no serán usadas para ocasionar destrucción y miseria. “Y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra” (Miqueas 4:3; Isaías 2:4).
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Pláticas sencillas
No temer a los hombres
Pero ellos no debían temer a los hombres, por malvados que estos fuesen, porque llegaría el día en que Dios lo manifestaría todo a la luz. ¡Que hablen atrevidamente! Si bien su testimonio puede conducirlos a la muerte, ¡no deben temer a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma!
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Nuestro Dios y nuestro Padre
En Efesios 1 encontramos detalles más precisos. En el versículo 3 se llama a Dios “el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Como hombre, el Señor Jesús habla del “Dios mío” (por ejemplo, Mateo 27:46). Como Hijo de Dios, Dios es su Padre (Juan 5:17-18; 17:1, etc.). Después de la resurrección, el Señor introduce a los suyos en esta relación con Dios:
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Nuestro Sacerdote en el cielo
Aunque el primer servicio del Señor Jesús como Sumo Sacerdote se cumplió en la tierra, y precisamente en relación con los pecados, su servicio ahora ya no lleva este carácter. Tras haber cumplido la obra, “se sentó a la diestra de Dios” en el cielo para siempre. “Porque tal sumo sacerdote nos convenía… hecho más sublime que los cielos” (Hebreos 7:26).
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Nuevos cielos y nueva tierra
En 2 Pedro 3 encontramos lo que es la nueva tierra y cómo esta se prepara. Isaías ya había hablado de nuevos cielos y nueva tierra (cap. 65:17; 66:22). Pero, como se desprende de su sentido, no ha visto más allá del milenio. Habla de Jerusalén, de construir casas y de morar en ellas. Ciertamente, hasta de pecadores que son maldecidos y cuyos cadáveres serán vistos.
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Obediencia y sumisión
“Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos” (Salmo 119:4). “En guardarlos hay grande galardón” (Salmo 19:11). “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15:10).
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Objeto y finalidad de las profecías
Muchos cristianos saben DE DÓNDE y DE QUÉ han sido rescatados, pero no han aprendido PARA QUÉ lo han sido. Bástales saber que están seguros de la salvación que han recibido en Cristo, mas ¿no deberían también aspirar a conocer todas las consecuencias de tan grande salvación?
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Pláticas sencillas
Ocasiones de caída
Los niños que creen en el Señor tienen tanto valor para su corazón que él pronuncia un juicio muy severo contra cualquiera que los haga tropezar o caer: “Mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (v. 6).
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