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La ley del leproso

La lepra siempre se consideró como la más repugnante de las enfermedades, la más terrible. No solamente porque el fin de ella es la muerte, sino porque cada parte del cuerpo afectado por ese mal muere realmente mientras el enfermo continúa viviendo. Es pues la lepra, más que cualquier otra enfermedad, una imagen de la muerte y su poder consumiendo la vida. Su comienzo se asemeja al del pecado: es pequeño, insidioso y no se nota ningún síntoma alarmante.

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Libre en Cristo

Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (Juan 8:36).

¿Qué es la libertad? ¿Es hacer lo que a uno bien le parezca, tal vez sin infringir las leyes, pero violando toda regla moral, sin tener en cuenta a los demás y viviendo tan solo para sí mismo? Llevada al extremo, esta concepción de la vida solo puede producir destrucción. La destrucción de hogares, de familias, de la sociedad. Esta no es la verdadera libertad. Ella no puede ser independiente de una ley moral. En nuestra época, los hombres hablan fácilmente de liberarse de los tabúes y de las reglas arcaicas, pero en realidad son esclavos de sus propios impulsos, pues son incapaces de dominarlos (2 Pedro 2:19).

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Orar...

Respiración del alma, expresión de la fe, impulso de amor, combate espiritual, la oración es vital para el creyente. Por medio de la oración se acerca a Dios para pedirle ayuda, pero también para agradecerle y adorarlo. A través de ella, el cristiano expresa su dependencia de Dios y testifica que el hombre no está solo en el universo, sino que Dios existe y obra.

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Mensaje para todos

Cuidado, ¡riesgo de incendio!

Ya en el capítulo 1 de su epístola, Santiago menciona el hablar y la lengua: el hombre deber ser “tardo para hablar” (v. 19); la religión del que “no refrena su lengua” es vana (v. 26). El que escucha quiere conocer o aprender algo, quiere beneficiarse del saber y de la experiencia de otros.

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Mensaje para todos

La adoración

Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios(Hebreos 13:15-16).

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Características de la oración

Orar es hablar con Dios. Puede suceder que un hombre inconverso ore y Dios le responda (Jonás 1:14). Pero, en un sentido más profundo, orar es la expresión de la nueva vida que Dios da al que confía en él. La prueba de la conversión de Pablo fue: “He aquí, él ora” (Hechos 9:11). Así, la oración expresa una relación personal con Dios, un hecho de fe, de confianza en Dios.

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¿Cómo orar?

Si somos conscientes de la grandeza, la majestad y la santidad de Dios, oraremos a él con reverencia y temor (Hebreos 12:28). El que conoce a Dios como su Padre es caracterizado por la humildad y el sentimiento de su propia pequeñez, pero también tiene la seguridad de ser amado y escuchado.

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Conclusión: Ser LIBRE en Cristo

La Corte Internacional de Justicia permite juzgar a los diversos responsables de crímenes contra la humanidad que han hecho sufrir a sus semejantes. No olvidemos que existen otros tiranos temibles, a los cuales cada uno está esclavizado.

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El ejemplo de cristo

Para terminar, quisiéramos poner ante cada uno de nuestros lectores el ejemplo de Cristo. Él nos ha dejado ejemplo, para que sigamos sus pisadas (1 Pedro 2:21). Cristo, el hombre perfecto, fue el hombre de oración. Confirmó ese papel central de la oración mediante su enseñanza y su vida.

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El leproso y su llaga

La Escritura, especialmente el Antiguo Testamento, abunda en figuras maravillosas de nuestro Señor Jesucristo y de las cosas que le conciernen. En el Nuevo Testamento estas figuras son llamadas sombras, como lo leemos en las epístolas a los Colosenses 2:17 y a los Hebreos 8:5; 10:1.

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El octavo día

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Introducción

Respiración del alma, expresión de la fe, impulso de amor, combate espiritual, la oración es vital para el creyente. Por medio de la oración se acerca a Dios para pedirle ayuda, pero también para agradecerle y adorarlo. A través de ella, el cristiano expresa su dependencia de Dios y testifica que el hombre no está solo en el universo, sino que Dios existe y obra.

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Introducción

Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34).

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La liberación

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La libertad cristiana

Examinemos ahora la libertad cristiana en la cual Cristo nos ha colocado.

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La purificación del leproso

El Señor mismo dijo: Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio (Lucas 4:27).

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Las diferentes formas de oración

Es importante considerar cómo oramos, pero también el contenido de nuestras oraciones. Una vida de oración equilibrada comporta diferentes facetas. En primer lugar:

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Pensamientos sobre la oración

Orar es hablar con Dios, con la libertad de un hijo ante su padre y el santo temor de un mortal delante de Dios. A. Monod La oración es un privilegio muy grande. “He tenido el atrevimiento de hablar al Señor, yo que soy polvo y ceniza” (Génesis 18:27, V. M.). Abraham Todo es más fácil cuando uno ora. Palabras de un niño

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Práctica de la oración

Tratemos ahora de identificar algunos de los obstáculos a la oración y los recursos para superarlos.

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Prefacio del Editor

Este libro fue escrito a petición de un cristiano de la China, después que varias personas hubieron demostrado un gran interés a la explicación que se había dado oralmente sobre el asunto. Salió a luz por primera vez en chino, alrededor de 1938, llevando un mensaje de salvación y de gozo. Muy pronto se difundió por toda la China.

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¿A quién debemos orar?

Cuando oramos es importante saber a quién nos dirigimos. Cristo descendió del cielo para darnos a conocer a Dios como nuestro Padre (Lucas 11:2; Mateo 11:27; Juan 17:26). Desde entonces podemos dirigirnos a Dios como un hijo habla a su padre, en una comunión íntima y feliz.

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Aplicación actual

Hemos visto en el cuadro del leproso que fue hecho apto para estar en la presencia de Dios, el aspecto que nos habla de nuestra entrada en las moradas celestiales, en las glorias de la casa del Padre. Pero creemos que esta maravillosa figura puede ofrecer una aplicación más para el tiempo actual, y que encierra a la vez una lección importante.

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Con amor y fe

La oración tiene su origen en un llamamiento de Dios. No somos nosotros los que tomamos la iniciativa para orar, es Dios quien nos llama a orar. Orar es, pues, una gracia que Dios nos concede. Dios no cesa de dirigirse hacia nosotros y nos invita a ir a él y amarlo.

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Con el corazón y el entendimiento

Cuando oramos, debemos hacerlo con el corazón (Marcos 7:6). No se trata de caer en el sentimentalismo, sino de expresar las necesidades reales y sentidas. Las palabras no siempre expresan lo más profundo de nosotros mismos, incluso pueden encubrir una negativa de abrirse a Dios. Uno no ora con las ideas, sino con su persona. No con lo que uno sabe, sino con lo que vive.

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