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The Mackintosh Treasury

Una nueva creación

Esta gran verdad es enseñada en 2 Corintios 5:17, donde leemos: Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

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Una parte común entre Dios y los sacerdotes

El considerar juntamente todas estas diferencias notables que hay entre el holocausto y el sacrificio de paz permite distinguir las dos ofrendas con gran claridad. En la ofrenda de paz hay algo más que la perfecta sumisión de Cristo a la voluntad de Dios. El adorador es introducido, no solo para mirar, sino para comer. Esto da un carácter acentuado a esta ofrenda.

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Una seria advertencia

Estimado lector, ¿comprende la aplicación que tiene a usted mismo? ¿Ha descubierto, a la luz de la presencia de Dios, que usted verdaderamente ha fracasado, que ha naufragado y que no tiene ninguna excusa que alegar? ¿Ha sido inducido a aplicarse personalmente las dos frases en las que nos hemos detenido: “no entraréis” y “cuando hayáis entrado”?

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Una vida con Dios

Aun cuando veamos a Abraham caído en faltas de detalle, notamos en él algo que, de manera general, le distingue: una vida con Dios, elevada, verdadera, íntima, por lo que, en la parte de su historia que meditamos, disfruta de tres privilegios particulares, a saber: de ofrecer a Dios algo que le es agradable; de estar en plena comunión con Dios y de interceder por otros delante de Dios.

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The Mackintosh Treasury

Unanimidad

¿Qué, pues, dice la Escritura en cuanto a las condiciones morales necesarias de la oración en común, dado que este es el tema que nos ocupa aquí? Abramos la Biblia en Mateo 18:19: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”.

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Unidad del cuerpo de Cristo y falsa doctrina

Y si todo esto era indiscutible para Israel, ¡cuánto más lo es para la Iglesia de Dios! Podemos estar seguros de que nada es tan aborrecible a Dios como la indiferencia a todo lo relacionado con Cristo. El eterno propósito y consejo de Dios es glorificar a su Hijo.

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Variedad de servicios bajo las órdenes de Cristo

Siempre se debe tener en cuenta que su tarea variaba, y que, además, cada uno debía trabajar bajo las órdenes de Aarón. Había una responsabilidad individual en la más armoniosa acción colectiva.

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Verás delante de ti la tierra, mas no entrarás allá

También es notable ver cómo este capítulo termina recordando los actos administrativos de Dios para con su fiel siervo Moisés.

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“Veré la sangre…”

El israelita no descansaba en sus propios pensamientos, ni en sus sentimientos, ni tampoco en sus experiencias relativas a la sangre. Esto habría sido descansar sobre un miserable fundamento de arena. Sus pensamientos y sus sentimientos podían ser profundos o superficiales; pero fuesen profundos o superficiales, nada tenían que ver con el fundamento de su paz.

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Versículo 1

En esta parte de la epístola, los creyentes son contemplados no solo como aquellos que reconocen que hay un solo Dios, sino como aquellos que están en relación con Él, como hijos suyos. Todo el pasaje nos exhorta a andar como es propio que lo hagan los hijos. La conjunción “pues” del primer versículo vincula este pasaje con el último versículo del capítulo anterior.

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Versículo 1

El apóstol había sufrido persecución y prisiones a causa del testimonio que daba acerca de la gracia de Dios para con los gentiles y la gran verdad del misterio de la Iglesia, compuesta por creyentes de origen judío y de origen gentil constituidos en un solo cuerpo y unidos a Cristo como Cabeza.

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Versículo 10

Esto nos conduce a otra verdad. No solo que nuestras obras están excluidas –porque Dios lo ha hecho todo– sino que también nosotros somos hechura suya y, como tales, formamos parte de una nueva creación en Cristo Jesús. Las obras de la ley están excluidas como medio de salvación; sin embargo, ello no debe hacernos inferir que las obras no tienen lugar en la vida cristiana.

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Versículo 11

Como Cristo destruyó el poder del enemigo que nos mantenía en la esclavitud, y llevó cautiva la cautividad, obra con poder y se sirve de los hombres como instrumentos de Su poder. Esto no quiere decir simplemente que Él da los dones y nos deje repartirlos entre nosotros, sino que da ciertos hombres para ejercer los dones.

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Versículo 12

Después de haber hablado de los dones, el apóstol coloca ante nosotros los tres grandes objetos para los que fueron dados estos dones. En primer lugar, son concedidos para “perfeccionar a los santos”, es decir, para que cada creyente individualmente sea establecido en la verdad. En segundo lugar, son dados “para la obra del ministerio”, lo que abarca toda forma de servicio.

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Versículo 13

En esta lucha, una armadura humana no sirve para nada. Sólo “la armadura de Dios” hará que podamos resistir al diablo. En esta lucha no sirven ni los recursos humanos, ni las capacidades naturales, ni la fuerza del carácter natural. La confianza en tal armadura puede conducirnos a reñir combate al enemigo, pero solamente para sufrir una derrota.

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Versículo 13

Los versículos siguientes nos enseñan con mayor precisión lo que el apóstol entiende por “perfeccionar a los santos”.

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Versículo 13

El hecho de poner de lado a Israel preparó el camino para que tuviera lugar un gran cambio en los propósitos de Dios en la tierra. El breve recuerdo del pasado, dado por el Espíritu de Dios en los versículos 11 y 12, hace que, por contraste, la posición de los creyentes en el presente sea tanto más llamativa.

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Versículo 13

La expresión “vosotros”, en este versículo, introduce a los creyentes de origen gentil en la bendición de esta gloriosa herencia. Ellos habían creído en el evangelio de su salvación, y habían sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

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Versículo 14

Tenemos que estar firmes, habiendo ceñido nuestros lomos con la verdad. Espiritualmente, esto nos enseña que nuestros pensamientos y afectos deben mantenerse sujetos, afirmados, mediante la verdad, es decir, gobernados por ella.

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Versículo 14

Para Dios, el incrédulo está muerto. Si el verdadero creyente no tiene en cuenta estas exhortaciones, puede caer en un estado de letargo espiritual y dormir hasta el extremo de llegar a parecerse a un muerto. En esa condición no podrá aprovechar la luz de Cristo. La exhortación que le conviene es: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”.

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Versículo 14

Como resultado de este pleno crecimiento ya no seremos más niños fluctuantes en el conocimiento espiritual, expuestos, por ignorancia, a ser “llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”.

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Versículo 14

Las grandes verdades desarrolladas en estos capítulos conducen naturalmente a la segunda oración del apóstol. En el capítulo 2 de la epístola, el apóstol expone una gran verdad: enseña que los creyentes de origen judío y los de origen gentil son juntamente edificados para morada de Dios.

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Versículo 14

En segundo lugar, en este versículo leemos que de los creyentes de ambos pueblos, es decir, judíos y gentiles, “hizo uno”. Nadie puede sobrestimar la importancia de haber sido hechos cercanos por la sangre, pero para la formación de la Iglesia se necesita algo más.

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Versículo 14

En este versículo, la expresión “nuestra” une a los creyentes de origen judío con los creyentes de origen gentil. Ambos participan en común de esta gloriosa herencia. Por el Espíritu, gozamos anticipadamente de las bendiciones de la herencia. Esta herencia es una “posesión adquirida”. El precio de ella fue la preciosa sangre de Cristo.

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